A los que no hicieron nada por evitar la segunda oleada de la pandemia

Madrid camina hacia el confinamiento. Hacia el segundo confinamiento. El cierre de la capital será también el silencio de los que han salido a la calle a decir que la pandemia es una cuestión de clases sociales, antes de acudir al barrio de Salamanca a pedir que les sirvan más vino. En la primera clausura estuvimos todos. Parece que en esta también. La eficacia de los negacionistas, como los de la imagen, que paseaban el 19 de septiembre por la playa de las Canteras en Las Palmas, ha sido nula. Pero ¡cuidado! aquí sufrimos a los negacionistas de todos los partidos: los que niegan el virus y los que niegan la realidad del contagio. Lean el testimonio de un médico de atención primaria de Madrid. Los médicos eran conscientes en julio de que el virus volvía a estar descontrolado. Y nadie ha hecho nada. Los negacionistas de todos los colores, los de todos los partidos, se fueron de vacaciones.

Certeza en julio de descontrol

Cuando la segunda oleada estaba ahí, el médico Simón lo negó. Luego se subió a un globo. Sigue el testimonio de la doctora. «En julio los contagios que iban apareciendo en las consultas de atención primaria nos decían que el virus estaba creciendo de forma exponencial. Tanto que en reuniones de médicos había apuestas y desafíos. Se trataba de establecer en qué momento del calendario llegaría el siguiente confinamiento. Había dudas. Pero en agosto ya vimos que iba a ser inevitable. El virus se multiplicaba en las poblaciones del sur de Madrid con fuerza. En ese mes ya teníamos la certeza de que el cierre sería muy difícil de sortear. Nuestra perplejidad iba en aumento conforme pasaba el tiempo y veíamos que nadie tomaba medidas»

Continúa el testimonio de la doctora. «En las primeras semanas de septiembre hemos visto cómo no había rastreadores. También hemos asistido a la alarma de los centros donde se hacen los PCR. No sirve de nada hacer miles de test si el centro que los tiene que analizar no tiene reactivos. Y los reactivos se han terminado, con lo que por muchas pruebas que hagas no vas a tener la certeza de que el paciente está o no contagiado». Mientras hablaba le sonó el móvil. Mensaje del servicio de sanidad. Los sanitarios pueden moverse por Madrid sin problemas porque tienen salvoconducto de movilidad sin restricciones. «Esto quiere decir que van a anunciar el confinamiento».

A beber, y a vivir

Bien, hasta aquí el testimonio de la doctora. Ahora repasen lo que han sido estos meses en los que hemos perdido la oportunidad de poder contener el virus y tener una situación similar a la de Alemania, o Italia. El gobierno nos dijo que esto había terminado, que había que volver a las terrazas y bares. Obedientes, los españoles volvieron a las terrazas. No solo eso. El gobierno se fue de vacaciones, con alarde de sillas al sol de Canarias y crema bronceadora. El que no se fue en agosto se ha ido a bucear en septiembre, o a surfear, o a montar en globo. El resultado es que los negacionistas de todos los partidos han estado ausentes, no han hecho nada eficaz. No hay controles, no hay controladores, y los test que se están haciendo no sirven porque se han acabado los reactivos. Lo único que han hecho visible es pegarse tortas entre ellos de la mañana a la noche y colocar algunas banderas en el decorado.

Nuestros responsables públicos, en todas las instancias, han vuelto a negar la realidad. La segunda oleada les deja a la altura de gestores de quinta. Lo hicieron cuando la primera oleada estaba en Italia y había provocado el cierre de la Lombardía. Lo han vuelto a hacer cuando desde los centros de atención primaria se advertía a los responsables de la Sanidad pública que la pandemia crecía de nuevo sin control. La certeza de esta segunda oleada debería servir para inhabilitar a toda la clase política que tenemos la desgracia de sufrir. No solo son la clase política más cara de la historia de la democracia sino lo más inútiles y, en momentos como este, los más perniciosos. 320.000 autónomos que van a cerrar sus negocios, los que ya los han cerrado, y millones de trabajadores y empresarios, son conscientes de que sus impuestos están manejados por dirigentes incompetentes con carné de diferentes partidos y agrupaciones.

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Alfredo Urdaci
Alfredo Urdaci
Nacido en Pamplona en 1959. Estudié Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. Premio fin de Carrera 1983. Estudié Filosofía en la Complutense. He trabajado en Diario 16, Radio Nacional de España y TVE. He publicado algunos libros y me gusta escribir sobre los libros que he leído, la música que he escuchado, las cosas que veo, y los restaurantes que he descubierto. Sin más pretensión que compartir la vida buena.

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