corral cervantes

Su muerte se anuncia en su cuenta de Instagram. Ya saben que ahora las redes sociales sirven para un hola y un adiós, y así la noticia llega primero a tus seguidores, que serán los primeros en conocerla, y en difundirla y en expresar su dolor y mostrar su corazón roto. Lindbergh tuvo el don de la visión: fue capaz de ver más allá de sus narices e intuir por dónde iba el mundo. Eso le permitió ser el creador de las top model, estrellas que nacieron en los años 90

Del escaparate a la fotografía

Lindbergh no nació con ese nombre sino con el de Peter Brodbeck, el 23 de noviembre de 1944 en un pueblo de Polonia que se llama Leszno. Tampoco empezó su vida profesional en la fotografía sino en el escaparatismo. A los 18 años se fue a Suiza, y luego se mudó a Berlín donde estudió en la Academia de Arte. Clases nocturnas porque había que trabajar para pagarse el alquiler. Era una enamorado de la obra de Van Gogh. También de España y de Marruecos.

Hellen Mirren, por Lindbergh
Hellen Mirren, por Lindbergh

Entró en la fotografía cuando ya había cumplido los treinta años, primero como ayudante de Hans Lux en Düsseldorf, luego como fotógrafo independiente en el mundo de la publicidad. En sus años en la revista Stern coincide con Helmut Newton y con Bourdin. No tardó en tener su propio estilo: blanco y negro, modelos ligeramente maquilladas, con peinados sencillos. «Cuando un rostro está cerca de la perfección, decía, retratarlo en color le resta mérito».

Su último trabajo ha sido para el Vogue británico, un conjunto de retratos de mujeres que están cambiando el mundo. También para Vogue realizó la mítica portada en la que reunió a las top model más famosas de la década. Entre sus libros es obligado señalar dos: el que recoge su trabajo en la moda y es compendio de su visión sobre este campo, y el que publicó junto a Garry Winogrand, un grande de la fotografía callejera, titulado Women on Street. Winogrand se come a Lindbergh. Y pongo este título para ilustrar cómo Lindbergh también tuvo caminos errados. Que el día de las alabanzas no sea una santificación apresurada.

Peter Lindbergh
Peter Lindbergh

.

Dejar respuesta

¡Deja un comentario!
Nombre