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Julio Moreno

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Vamos, hijos de la patria

Vamos, hijos de la patria
Esta mañana me he levantado con espíritu de lunes. Yo los lunes me despierto como los pájaros, no volando libre, sino cagándome en todo, perdonen la expresión. Además, hoy me dolía todo el cuerpo. En principio, con la que está cayendo, uno tiende a pensar que ha cogido el Covid, pero cuando me he parado a analizar la situación, me he dado cuenta de que son las consecuencias del partido de padel de ayer.

El joven aprendiz de pintor

aprendiz de pintor
“ El joven aprendiz de pintor, que ayer mismo, juraba que mis cuadros eran su catecismo, hoy como ve que el público empieza a hacerme caso, ya no dice que pinto tan bien como Picasso. En cambio la vecina, que jamás saludaba, cada vez que el azar o el ascensor nos juntaba, vino ayer a decirme que mi última novela, le excita más que todo Camilo José Cela “.

Cuéntame un cuento

cuéntame un cuento
Bueno, pues por fin parece que todo cobra sentido. No sé si ustedes se habrán preguntado, a lo largo de estos dos últimos años, como es posible que una enfermedad con un 3% de mortalidad de media haya paralizado el mundo en el más amplio sentido de la palabra, llevándose por delante las economías de prácticamente todos los países occidentales.

Gracias por los días que vendrán

los días que vendrán
En estos días inciertos en que vivir es un arte, de inicio del nuevo año, es muy usual, al menos para mí, tratar de hacer un balance de los acontecimientos pretéritos, con el noble fin de corregir aquello que, por una razón u otra, no concuerda o no va bien en mi vida. Es cierto que...

Un año de ruido

ruido
En las postrimerías de la Navidad 2021, cuando ya no queda más que retirar los adornos navideños, y la bandeja de los polvorones vive, al fin, sus últimos momentos muy lejos de su apogeo, yo, indudablemente, soy feliz. Es cierto; no me gusta la Navidad ni un poquito. Ya lo he dicho otras veces, pero forma parte de mi idiosincrasia repetirme.

Yo quería ser Juan Tallón

juan tallón
Creo que ya les he contado, en alguna ocasión, como cayó en mis manos el primer libro de Juan Tallón que tuve la oportunidad de leer. Según mi mujer, repito las mismas anécdotas constantemente, claro que treinta años de convivencia, recién cumplidos, dan para mucha repetición; puede que tenga razón, en esto, no en todo, Dios me libre.

Lo de Miguel Bosé, entre la doctrina o la libertad

doctrina o libertad
He de decir que, sin duda, una de las mejores cosas que me han pasado durante este año 2021, frio y gris, ha sido profundizar, gracias a la generosidad y la locura transitoria de aquellos que han confiado en mí, en este mundo, podríamos decir submundo, del periodismo. Puede parecer ofensivo calificarlo de submundo, pero es que, como en el mundo real, como en el mundo virtual y el mundo particular de cada uno, el periodismo tiene luces y sombras. Las luces, sin duda, se evidencian enseguida. No hace falta ser un gran observador para entender que sin información, sin investigación y sin objetividad, el mundo estaría a merced de los conspiradores, que precisamente temen a la luz de la verdad.

Los últimos días de nuestros padres, o lo que me sugiere Joël Dicker

Joël Dicker
Bueno, pues como parece que soy un hombre de costumbres, ayer empecé a leer otra novela de Joël Dicker. Este joven escritor suizo, ginebrino para más señas, es un portento para los thrillers, género al que recurre con asiduidad. En el primer libro que leí de él, “ La verdad sobre el caso Harry Quebert “, Dicker nos narra una historia en la que un pequeño pueblo de los EEUU debe revivir, veinte años después, un suceso trágico ocurrido en la década de los setenta. El segundo libro con el que me aventuré, “ El libro de los Baltimor “, recrea los avatares de una familia, cuya historia termina en tragedia y el tercero que leí “ La desaparición de Stephanie Mailer “, recrea un poco la estructura del primero, sacando a la luz un posible error en una investigación que obliga a empezarla de nuevo, varias décadas después.

¡Que llegue el siete de enero!

enero
Estos tiempos navideños, tan proclives a la reflexión y la melancolía, siempre me sitúan en un plano existencial incómodo. Si, es así porque, normalmente, huyo de los sentimientos que me llevan a la nostalgia como de la peste. Qué coño, soy un tío duro. No me puedo permitir enternecerme con según qué cosas. Por eso es por lo que en estas fechas, procuro llevar una existencia lo más normal y rutinaria posible, sin salirme innecesariamente de mi devenir habitual. Procuro no ir mucho al centro. Por supuesto la Plaza Mayor ni la piso y solo el pensar en las compras navideñas me provoca una ansiedad que no puedo dominar. De cualquier modo, viviendo en Madrid, es inútil intentar  sustraerse por completo a los signos y la parafernalia navideña.

Ponte la careta

CARETA
Siempre he sido un firme partidario de evitar el sufrimiento, el propio como el ajeno, siempre y cuando sea posible. Es verdad que no siempre lo es, tanto en el sentido físico como en el psicológico, pero el sufrimiento vano no lleva a ninguna parte o, si lleva a algún lugar, es un lugar frio y oscuro. Desafortunadamente hoy ha cundido el ejemplo, en cuerpo y alma de la desafortunada Verónica Forqué, descanse en paz. Es el ejemplo vivo del clown, con todos los respetos, por favor. Aquel que, día a día, se pinta una sonrisa para conseguir la sonrisa ajena, aunque esté llorando por dentro, aunque su alma esté rota en mil pedazos.

Pesadilla antes de Navidad

navidad
Definitivamente, nos ha atrapado el invierno. Para mí, sin duda, empiezan los meses de la melancolía. Que quieren que les diga; yo nací el cinco de agosto. Soy de verano. Estoy hecho para el calor, para los días luminosos y largos, para la gente en la calle y las terrazas abarrotadas. Yo, en invierno, me mustio como una flor en un jarrón

El tren que si cogí

tren
Es realmente curioso cómo, en la vida, las cosas más inesperadas ocurren de forma espontanea. Cosas que en muchos casos vienen a transformar tu existencia, para bien o para mal. Y vienen para quedarse. Hace exactamente un año, concretamente el cuatro de diciembre de 2020, a las nueve de la noche, yo me encontraba en urgencias del Hospital clínico San Carlos de Madrid. El enfermo, en este caso, no era yo, si no mi mujer. Presentaba una hemorragia que duraba ya muchas horas y estaba esperando ser atendida mientras yo, debido al Covid, estaba esperándola en la sala de espera de la recepción del hospital.

Serrat, mi primo el Nano

serrat
Hoy es uno de esos días que uno empieza, inopinadamente, con un sabor agridulce. Me encontraba yo esta mañana, calentito en mi cocina, en pijama y zapatillas, tomándome el primer café del día, cuando en el telediario matinal he escuchado que Joan Manuel Serrat deja los escenarios. Es verdad que, en estos tiempos oscuros, la noticia podría ser aun peor, luctuosa, pero el abandono de los escenarios, para un artista como Joan Manuel Serrat, también es morir un poco. Dicen que partir es morir un poco y, en este caso, hablamos de una partida; hacia una vida diferente, probablemente, a la edad que ya va teniendo El Nano, una vida mejor, pero una partida al fin.

Chicles de peseta

peseta
Iba yo esta tarde, hace apenas unas horas, tranquilo a coger el metro. Lo único bueno que la situación derivada del Covid ha traído a mi vida, es que ya no suelo tener prisa para casi nada, así que, como decía, iba tranquilo, absorto en mis pensamientos, los cuales, como el volcán de la Palma brotan, muchas veces, a su libre albedrío, cuando de repente, he visto en el suelo, junto a la tapa de una alcantarilla, un céntimo de euro.

Aferrado a la tristeza

Aferrado a la tristeza
Miguel entró en mi vida hace poco más de un año, en estos tiempos que suponíamos post pandémicos y han resultado ser pandémicos a secas. Llamó a la puerta de mi tienda, con ese aspecto más que desaliñado que le acompaña y yo le abrí sin reparos. Su ropa traslucía una mala situación, pero su cara transmitía confianza. Me dijo entonces Miguel que no quería dinero, pero que si le podía pagar un bocadillo en el bar de enfrente porque llevaba dos días sin comer.

En la cara B del disco

cara b
No sé si a ustedes les pasará, pero yo, a mis cincuenta y un años recién cumplidos, me enfrento a una dicotomía difícil de gestionar. Por un lado, está mi espíritu, según el cual acabo, como quien dice, de dejar el instituto. Según mi espíritu, soy un chaval. Y muchos días, tengo incluso la falsa impresión de que el espejo no me desmiente. Me levanto, me miro en el espejo y pienso “ pues para la edad que tengo, estoy bastante bueno “.

En tránsito

tránsito
Llega un momento en la vida en el cual, si uno tiene la suerte de conservar a sus padres o, al menos a unos de ellos, se da cuenta de que se está produciendo un giro de los acontecimientos que, si bien es esperado, siempre pilla por sorpresa. Es justamente el momento en el que te das cuenta de que, a partir de entonces, vas a tener que asumir con tus padres ciertos roles que, hasta entonces, venían en sentido inverso. Para ser claro, te conviertes, en cierto modo, en el padre de tus padres.

Y tú, ¿ de qué tribu eres ?.

tribu
Andaba yo, estos días atrás, rememorando aquellos tiempos en los que fui joven. Es una época lejana y querida, revestida, es cierto, de esa pátina de misticismo que otorgan las fotografías que ya se van tornando color sepia. Quizá por eso la añoro tanto y quizá por eso también a veces me siento, en este trastornado siglo XXI, como un pez fuera del agua.

Como hoja que arrastra el viento

viento
Es curioso como la vida te va conduciendo por diferentes caminos. Es así, según mi criterio, la vida nos lleva por los caminos que se le antoja, lejos de lo que podría parecer lógico, que nosotros llevásemos la vida por los caminos elegidos. Es verdad que algo de libre albedrío nos queda, indudablemente, pero hay factores aleatorios, sucesos nimios en apariencia, que pueden cambiar todo el devenir de tu vida.

España, de la dieta ideológica a la miseria

españa
En esta España tan bonita que se nos está quedando, estamos llegando a tal punto en el absurdo diario que ya nada nos sorprende. Aún así, los miembros del ejecutivo, por cierto, nunca mejor descrito, se empeñan en subir el nivel día a día, llevándonos a cotas impensables de disparate diario. Uno de los mejores exponentes de esta tendencia es, sin duda, el ministro Garzón,  Don Alberto, para los amigos. Este muchacho, cuya formación académica desconozco, se ha encontrado con una cartera de ministro que, como quien dice, le ha tocado en una rifa, a costa de la cuota comunista impuesta a Pedro Sánchez.

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