Seguro que más de uno se ha sorprendido este otoño tecleando en su buscador de referencia ‘restaurante con terraza aclimatada en Madrid’. Normal, por mucho que tantos y tantos locales de hostelería estén cumpliendo estrictamente con las normas vigentes de prevención contra el Covid 19, muchas personas siguen prefiriendo disfrutar de una buena mesa al aire libre en el panorama actual. Conscientes de ello, y coincidiendo con aquello que llamaron la ‘nueva normalidad’, abría hace unos meses ‘El Jardín de Alma’. Un oasis junto a Arturo Soria en el que ‘aislarse’ de la ciudad y de las actuales circunstancias, entre los tonos verdes de su terraza y los toques anarajandos que desprenden sus estufas y que garantizan una estancia de lo más agradable. A más, la propuesta gastronómica hará que la velada sea redonda.

Ganando fieles día a día, ya sean guiados pues por los resultados del buscador o por el boca a boca, El Jardín de Alma se ha convertido en estos pocos meses en una de las aperturas en la capital. De la mano de Jesús González Espartero y con Borja Segura comandando los fogones, este restaurante con terraza aclimatada de Madrid es un ejemplo de cómo adaptarse a la cambiante realidad actual.

Dentro de las propuestas que desde FANFAN venimos haciendo, esta parada y fonda hará pues las delicias de los que buscan una terraza en las que sentirse seguro en estos días pero, a la vez, disfrutar de una interesante propuesta gastronómica, sea cual sea el momento del día.

La sala acristalada de El Jardín de Alma, con vista a los jardines y a su terraza.

Una terraza para cualquier momento del año

Por ello, antes de sentarnos a la mesa, conviene hablar de este local, con una parcela de 1.000 metros cuadrados, en plena Arturo Soria, de los que 300 corresponden al interior del restaurante. Fuera de este salón acristalado con vistas a los jardines, su terraza aclimatada y semicubierta gana todo el protagonismo. Protegida de la lluvia y con sus estufas de exterior, sus mesas están dispuestas para ser disfrutadas en cualquier momento del año. La zona chill out completaría la oferta de espacios de esta casa.

Las condiciones de la terraza permiten que ésta sea disfrutada en cualquier momento del año.

¿Qué se come en El Jardín de Alma?

Pero más allá de su aclimatada y demandada terraza, El Jardín de Alma (Arturo Soria, 207. Madrid) no se distrae y no olvida que es un restaurante en el que la gente acude, básicamente, a comer bien. Quizás por ello, a lo largo de estos meses ha ido afinando su propuesta, algo más informal en el arranque y ganando en solidez conforme se ha ido atendiendo a las demandas de su clientela de Madrid.

Tras su experiencia en Alma of Spain en José Abascal, Jesús González Espartero y Borja Segura han vuelto a apostar por el producto nacional, partiendo de la cocina tradicional pero proponiendo creaciones totalmente contemporáneas. Ejemplo de ello, entrantes como sus Torreznos de Soria con caramelo líquido de naranja o el Tostón de oreja ibérica sobre col china encurtida en vinagre, salsa brava de kimchi y cigala confitada en aceite de ajo.

‘Tostón de oreja ibérica sobre col china encurtida en vinagre, salsa brava de kimchi y cigala confitada en aceite de ajo’.

O sus Tacos de rabo de toro con cebolla encurtida a la lima y crema de aguacate, un plato que refleja el gusto de Segura por los guisos tradicionales, actualizándolos con nuevas presentaciones y pequeños guiños a otros sabores o ingredientes.

Uno de esos platos que denotan qué es el Jardín de Alma. ‘Tacos de rabo de toro con cebolla encurtida a la lima y crema de aguacate’.

Alma marinera y platos de carne

En los principales, escuchen los fuera de carta, con el mejor pescado o carnes de calidad, que poco a poco van ganado protagonismo en el día a día de este restaurante. En carta, focos a su Lomo de rodaballo con arroz a banda y alioli de carabinero, donde el punto clavado del primero no ensombrece ni mucho menos a un arroz de esos que perduran en la memoria. Amantes del arroz a banda, apunten. No les defraudará a buen seguro. Más del mar, Bacalao y sus texturas naturales o su Atún rojo a la brasa sobre salmorejo y pack choi.

‘Bacalao al pil pil de cebollino’.

Para carnívoros clásicos, nada como su Tomahawk de vaca madurada 45 días o su Steak Tartar Alma con torta de pan de aceite. Para los que van un paso más allá, Lomo de vaca gallega osmotizado al whisky Lagavulin y cremoso de apionabo. Y para los que compartan gusto por los guisos con el chef de esta casa: Callos a la madrileña.

El ‘Tomahawk de vaca madurada’ ya es un clásico de la casa.

Para amantes de las tartas de queso

Para golosos, cómo no, la omnipresente tarta de queso. En el panorama actual un restaurante contemporáneo no podrá presumir de serlo sin presentar su tarta de queso. Pero como lo cortés no quita lo valiente, la de Borja Segura es espectacular. Recién horneada, tendrán que esperar para degustarla unos 15 minutos, no impacienten, derrochando cremosidad y acompañada helado de frutos rojos y crumble de lima. No hay ranking que valga con la oferta actual, cada uno tendrá su preferida pero a buen seguro que la de este restaurante con terraza aclimatada de Madrid estará entre las elecciones de muchos.

Cócteles y ostras

Completan la oferta actual de El Jardin de Alma, en modalidad non-stop desde media mañana y con la cocina siempre abierta,  su rincón para la coctelería y su última incorporación: la barra de ostras. En el primero, de la mano de Gades Fusión, una docena de creaciones para tomar desde el aperitivo al postre. En la segunda, ostras de la firma Aime disponibles por unidades y para ser regadas con GH Mumm.

‘Alma Martini’ y ‘Espiral Celta’, dos de los cócteles de El Jardín de Alma.

Viajar sin levantarse de la mesa

En definitiva, este restaurante con terraza aclimatada de Madrid es una excelente opción para aquellos que quieran desconectar en un vergel entre la M-30 y Arturo Soria en el que disfrutarán de una cocina contemporánea bien resuelta y con un notable producto. Con precios medios que pueden ir entre los 50 a 70 euros, debido a su variada oferta, es una dirección a tener en cuenta.

Pero no es la única, desde FANFAN insistimos en que para viajar, en este año que no podemos hacerlo, basta con sentarse a una mesa. ¿Destinos sin salir de la capital? Un bosque soriano. Cocina imperial China. Una casa de comidas de Palencia. Una taberna andaluza. Unos arroces de Levante. Auténtica cocina mexicana. Los platos más castizos. Elijan destinos, siéntese a la mesa y disfruten. Sobre todo disfruten.

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