El túnel 29. Crónica de una extraordinaria fuga bajo el Muro de Berlín. Helena Merriman. Traducción del inglés de Antonio Padilla Esteban. Editorial Salamandra

La construcción del Muro de Berlín, o Muro de la Vergüenza, como se lo conoció muy pronto, es el símbolo más preclaro del fracaso del comunismo. La RDA tuvo que levantar un perímetro de alambradas de espino y luego un muro de hormigón y bloques para evitar que los vecinos del sector soviético de la capital alemana salieran corriendo en dirección al oeste. Antes, en 1948, los soviéticos habían aislado Berlín (situada en la Alemania comunista, y a 180 kilómetros de la frontera con la Alemania del oeste). Un puente aéreo, una gran empresa de logística, permitió que los alemanes del Berlín libre siguieran viviendo, comprando alimentos, bebidas y tabaco, sin tener que arrodillarse ante la bota comunista. Para el resto de los berlineses, la esclavitud. Para los disidentes, la cárcel de Brandemburgo. Para los que intentaron huir, la muerte entre las alambradas. Algunos se desangraron ante la mirada impasible de los guardias de uno y otro lado. Durante un tiempo, Rusia y EEUU estuvieron convencidos de que la tercera guerra mundial podía comenzar en la zona de fricción de Berlín. En ese contexto, un grupo de personas se dejaron la piel y las uñas para construir un muro por el que en 1962 escaparon varias decenas de personas. El túnel 29 cuenta su historia.

el túnel 29

El túnel 29 no es una novela. Se trata de una crónica. La edición subraya esa categoría para que el lector no se vea inducido a confusiones. Se trata de la reconstrucción minuciosa de la historia de todas las personas implicadas en la excavación del túnel que permitió que en 1962 veintinueve personas, hombres, mujeres, niños y ancianos, huyeran del Berlín comunista para comenzar una nueva vida en libertad. Joachim Rudolph, un joven estudiante de ingeniería, es el hilo conductor principal de la historia.

Su primera huida, junto a su familia, se produce en los meses finales de la Guerra mundial. Joachim, un niño, asiste a la tragedia que sucede a la guerra: la llegada de los soldados rusos. Al nazismo le sucede la ocupación de Alemania por un enemigo que primero tiene sed de venganza, y luego establece un dominio férreo para controlar la Europa del este. Llega el comunismo. Su padre es capturado por los soldados soviéticos. Su huella se pierde en Rusia. Nunca más volverá a verle.

Joachim es testigo del cierre de Berlín en 1948, del primer conato de sublevación en 1953 (animados por la muerte en marzo de ese año, de Stalin), de la construcción del muro que separará la ciudad en 1961, rompiendo relaciones familiares, cortando la vida de la ciudad, aislando a la mitad de Berlín y sometiendo a sus habitantes a un régimen espía, que fomenta la delación y la traición. El símbolo de toto eso es un muro que seguirá ahí hasta 1989, cuando un funcionario, confuso con las órdenes que debe transmitir a la prensa, anuncia que la apertura de fronteras es un hecho.

Merriman ha reconstruido en El túnel 29 una historia compleja, en la que están implicados jóvenes estudiantes que construyen el túnel, personas que hacen de correos entre el oeste y el este, para llevar información, distribuir códigos, jugarse la vida ante la Stasi, la temida policía de la RDA. Implacables, los agentes detienen, disparan, y convierten cualquier debilidad en una oportunidad de captar un confidente. Uno de los personajes principales de la crónica Siegfried Uhse, un joven homosexual que viaja continuamente al Berlín comunista para visitar a su amante. La Stasi le descubre. Para evitar la difusión de su condición homosexual, se debe convertir en un espía. Lo hace, y lo hace bien. Se infiltra en los grupos que preparan las fugas. Consigue información para desmantelar un túnel. Pero el Túnel 29 se le escapa.

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Con cientos de horas de entrevistas, con un método periodístico minucioso, y con las herramientas narrativas de la gran crónica, Merriman consigue un relato de factura sencilla, organizado de forma inteligente, en el que las distintas tramas se enlazan con una gran eficacia. El lector comparte el sueño de la libertad, y acompaña a los constructores hasta la última página, con el aire contenido cuando rozan la tragedia. Muchos pagaron el precio de esta aventura con la cárcel. Son todos aquellos que fueron descubiertos por la Stasi, o los que recibieron la visita de la policía política que quería vengar la fuga metiendo en la cárcel a los familiares de los fugados.

El túnel 29 es un trabajo colosal, una crónica que nos devuelve al infierno comunista, esa pesadilla de la libertad, que según sus partidarios, no fue perfecta, pero hay que volver a intentar. La lectura de esta crónica le vacunará por mucho tiempo contra cualquier ensoñación utópica de igualdad por decreto.

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