Hace poco Netflix estrenaba una película de producción propia, dirigida por Fernando Meirelles, titulada «Los dos papas», en la que la se pretende hacer pasar una mercancía inventada por una que es real, un fake en toda regla, propia de lo etapa del mundo de la «postverdad».

Y es que desde el punto de vista estético, a la película de «Los dos papas» pocos peros se le pueden poner. Su director, Fernando Meirelles, nominado al Óscar por «Ciudad de Dios», y el guionista Anthony McCarten, tres veces nominado al Óscar, ofrecen una visión ciertamente muy personal de una de las transiciones de poder más sonadas de los últimos tiempos en el seno de la Iglesia católica.

Una imagen de la famosa conversación que narra la película. Foto: Netflix.

La película de Netflix narra un inventado encuentro entre el papa Benedicto XVI (Anthony Hopkins) con el entonces cardenal de Buenos Aires (Argentina), Jorge Mario Bergloglio (Jonathan Pryce), en el que se pondrían de manifiesto sus diferencias en el rumbo que debería tomar la Iglesia en el futuro más próximo. El resultado de esa conversación es la dimisión, pocos días después, de un Benedicto asediado por los escándalos quien, sorprendentemente, decide no hacerlo hasta asegurarse un sucesor digno de su confianza, quien resulta ser el propio Bergoglio.

Una bonita historia que nunca pasó. Una increíble historia, que pudo haber sucedido, pero que nunca existió, salvo en la mente de los creadores de Netflix. Una cinta ad mayorem Berglogio gloriam.

Una cinta rodeada de polémica

De hecho, a los pocos días de su estreno, el obispo de San Sebastián (España), José Ignacio Munilla, criticó duramente y calificó de “muy injusta” la representación que hace la película de Netflix “The Two Popes”.

“La película es muy injusta con respecto a la imagen que pretende dar de los dos papas. La película es un fiel reflejo no de cómo son estos papas, sino de cómo han sido manipulados. Pienso que es una película que sería perfecta para estudiar cómo ha acontecido desde el primer momento la manipulación de dos papados”, dijo Munilla el 27 de diciembre durante la emisión del programa Sexto Continente de Radio María.

Un fotograma del papa Bergoglio encarnado por Jonathan Pryce. Foto: Netflix.

Y no sólo Munilla, varios purpurados, de varias nacionalidades, han manifestado su malestar con la cinta de Netflix. Por su parte, su director, en una entrevista publicada por el diario El Periódico, confesó ser un fan del Papa Francisco porque se siente cercano a su visión del mundo. “Habla del planeta como una casa común que estamos destruyendo. Mientras los líderes quieren construir muros, él quiere tender puentes”. Sin embargo, se ha sentido algo decepcionado ante los escasos cambios que se han producido en el seno de la Iglesia. “Como voz política está siendo muy importante, pero no ha logrado revolucionar la institución como yo esperaba”.

Por el momento, el director no sabe qué piensa el Papa Francisco de su película. No contaron con el beneplácito del Vaticano, tampoco con su censura. Pero el cardenal Peter Turkson le pidió una copia en DVD para que el pontífice pudiera verla. 

El cardenal de Ghana Peter Tukson, actual prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Foto: revista Palabra.

Y es que parece que la figura de los papas está de moda en las plataformas digitales. El Vaticano vende. Otros títulos serán objeto de nuestro análisis próximamente. Sin embargo, señores de Netflix no todo vale con tal de vender. No hagan pasar una obra inventada por otra inspirada en hechos reales. Sencillamente no es ético.

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