Disponible desde el 11 de octubre de 2019 para PlayStation 4, Xbox One y PC.

Todo el mundo sabe que la comida rápida no es sana, pero está rica. Multitud de opciones donde escoger y decidir cual de ellas callará el quejido de las tripas. Lo cierto es que, en mi caso, no hay nada como darse ese capricho al mes –o a la semana– y pedirse una hamburguesa gourmet con medio litro de bebida azucarada y, por supuesto, patatas fritas, muchas.El primer bocado es una sensación inexplicable, como si fuese ambrosía. Sin embargo, el hambre voraz desaparece a cada mordisco para dar paso a un efecto de saciedad y el arrepentimiento. Placeres culpables, lo llaman.

GRID es un placer culpable porque, desde la primera partida, sabemos que lo que estamos haciendo no está bien. No es un Gran Turismo ni un Forza Horizon/Motorsport y, sin embargo, cuesta no echar una carrera más. Lejos de ser perfecto, GRID es una propuesta algo tosca y enfocada a los que no quieren perder el tiempo. El menú principal solo ofrece dos opciones de juego: carrera profesional y multijugador; lo demás son opciones que no interesan ni influyen en gran medida en el juego.

Espectacularidad como leitmotiv

Lo cierto es que no es un problema porque el título de Codemasters se encuentra cómodo en su sitio, un limbo entre la simulación y lo arcade que utiliza la espectacularidad como principal reclamo. De hecho, el tutorial es una carrera de la NASCAR en la que un vehículo sufre un accidente y comienza a dar vueltas de campana en el aire. Mientras tanto, nosotros pasamos por debajo esquivando a otros pilotos. Es una escena digna de Tom Cruise en Días de trueno.

Con esa espectacularidad de fondo, comenzamos nuestra carrera profesional pudiendo competir en cualquiera de las disciplinas en la que cada una de ellas cuenta con sus vehículos. A medida que completamos eventos desbloqueamos otros nuevos y, en ocasiones, para continuar en una disciplina habrá que completar un evento de otra. Es un sistema algo extraño pero perfecto para no aborrecer demasiado pronto una categoría de coches. Así, GRID cuenta con más de 70 vehículos, cada uno con su interior detallado y con una respuesta sobre la pista única, aunque los de una misma categoría son muy similares, claro. 70 vehículos para pilotar en 12 localizaciones diferentes. En total, 104 eventos de Carrera con distinta climatología o momentos del día.

Pontiacs en las calles de San Francisco.

Fernando Alonso como Consultor de Carreras

Además, otra de las bazas con las que cuenta GRID es que han contado con Fernando Alonso como Consultor de Carreras. Sobre esto, Chris Smith –director del juego– declaró que desde Codemasters «estamos también encantados de poder trabajar junto a Fernando Alonso que es sin duda uno de los mejores pilotos del mundo. Su experiencia y conocimiento nos ha permitido hacer mejoras tanto en el rendimiento como en el manejo de nuestros vehículos. No podríamos estar más orgullosos de haber firmado con él, tanto para su aparición en el juego como por su papel de Consultor de Carreras».

Así, los jugadores competirán en un serie de eventos deportivos enfrentándose contra algunos componentes de la FA Racing, el equipo de Alonso de esports, a través de múltiples clases de carrera antes de enfrentarse cara a cara con el excampeón mundial de la Fórmula Uno en el mítico Renault R26 de la Fórmula 1 en un enfrentamiento final.

Sistema Némesis

Al mismo tiempo, uno de los aspectos importantes de GRID es el sistema Némesis, que sirve para que los pilotos de la IA –más de 400 personalidades diferentes– actúen en consecuencia a lo que nosotros hagamos. Así, si tenemos varios choques con un mismo piloto, le taponamos constantemente o nos pegamos a su parachoques trasero, el piloto se convertirá en un rival más agresivo. Es decir, no dudará en meter el morro de coche para hacerse hueco o chocarnos para conseguir la posición. Evidentemente, Fernando Alonso será una de estas inteligencias artificiales contra las que competiremos.

Es un sistema que funciona bastante bien y que provoca situaciones interesantes y complicadas, ya que los pilotos rivales no lo pondrán fácil y habrá momentos en los que iremos pegados al coche delantero en cada curva hasta que por fin conseguimos adelantarle. En este sentido, la conducción –siempre a medio camino entre la simulación y lo arcade– está muy conseguida, pero con matices. Hay algo en la cámara exterior que no termina de convencerme como sí lo hace el Forza Horizon 4. Recomiendo utilizar una de las dos vistas interiores porque se disfruta mucho más de las sensaciones que transmite el conjunto.

Vista interior de un Corvette.

Gráficos

Tanto nivel de detalle en las cabinas de los coches se consigue al motor gráfico EGO (Ego Game Technology Game) que, si bien se ha ido evolucionando y mejorando a lo largo de los años, ya va pidiendo la hora tras 12 años en servicio (Colin McRae: Dirt en 2007 fue el primer juego que lo utilizó). En este sentido, aunque el juego luce muy bien no es raro que algunas texturas del interior tarden en cargar o, directamente, no carguen durante toda la carrera. Mención a parte para los eventos nocturnos y con lluvia, donde el aspecto visual está especialmente trabajado.

Da igual que ganes por un centímetro que por un kilómetro. ganar es ganar.

Dominic Torretto en The Fast and the Furious (2001)

GRID se puede quedar corto en varios aspectos y es fácil quemar todos sus cartuchos demasiado pronto, pero es el mejor para echar unas partidas cuando tenemos poco tiempo o volvemos de trabajar. No debemos olvidar que da igual que ganemos por un centímetro que por un kilómetro. Ganar es ganar. Y por eso, al igual que el capricho que nos permitimos con la hamburguesa gourmet, cumple perfectamente la función de dejarnos con el dulce sabor de la victoria tras cada carrera.

Análisis de GRID

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