Pues resulta que María ha vuelto hoy al trabajo. Llevaba meses sin venir. En la escalera de atrás, donde salimos a fumar mientras tomamos el café, habíamos hablado muchos días sobre ella y, al no saber que había pasado, pensábamos que no volvería. Allí es donde se cuecen todos los entresijos de la empresa. Nos llaman las chicas de la escalera de atrás. Todo lo que pasa en la oficina pasa por esa escalera.


Allí coincidimos varias chicas de manera fija, y varias que van y vienen. Entre las fijas está Marga, vive sola, sin hijos, tiene un puesto directivo y es una máquina en el trabajo y una salvaje fuera de él. Tina es la mas inteligente de todas y, como suele pasar, ocupa un puesto que no es el que merece, pero ella se conforma. Lola es la que tiene más carácter y la que nos divierte a todas con sus cosas. Beatriz es la mas santurrona, no me explico como aguanta los aquelarres que allí montamos. Y luego estoy yo, que ya me conocéis, o si no, me iréis conociendo.


Pues eso, que María ha vuelto. Hoy éramos una más en la escalera de atrás y, por fin, nos hemos enterado del motivo de su ausencia. No ha hablado nadie más que ella, y es algo raro, porque esa escalera es un gallinero, pero cuando ha empezado su relato hemos enmudecido todas. Y es que María nos ha contado que se fue de viaje con unas amigas. El taxista que les llevó del aeropuerto al hotel era un argentino con mucha labia que se ofreció como guía de la ciudad. Desde el primer momento se hicieron ojitos, hubo conexión dice ella.

Los siguientes días fueron una explosión de sensaciones tan fuertes que ella volvió a España para pedir una excedencia en la empresa y volver para allá con el argentino. Ha pasado allí casi un año de pasión y rosas y, al final de la excedencia, ha decidido volver a darnos envidia.

Cuando se ha ido se ha abierto el debate en la escalera. Había opiniones de todo tipo, pero lo que está claro es que a todos no da un poco de envidia un amor de esos que te deja el alma como si hubiera pasado un tornado y el cuerpo como el desierto de Atacama, con necesidad de hidratación urgente.

Lola ha dicho que por un día está bien, pero que como piense que va a estar todos los días dando la murga con el argentino, la empuja por la escalera. La envidia es así, a mi también me dan ganas de empujarla y ponerme yo en su lugar. La escalera hoy, con -30 , ha sido el sitio mas caliente de la oficina.

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