Dos medias verdades no hacen una verdad “ ( Multatuli ).

Un día como hoy, 27 de enero del año 1945, las tropas aliadas liberaban a los prisioneros supervivientes del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.  Por este motivo, el 27 de enero ha sido designado como el día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto.

Es justo y necesario que así sea. Desde mi experiencia personal y mi experiencia como padre de tres adolescentes, he de decir que siempre, independientemente del color político que mis hijos, libremente, han elegido, he considerado que era mi deber informarles y explicarles, en mi humilde medida, aquellos errores, aquellos actos que considero que nunca deberían repetirse. Sé que es un grano de arena en el desierto, pero, como dice el dicho, un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

Desde el punto de vista que me ha otorgado la madurez y teniendo la suerte de convivir con mis hijos, me doy cuenta de que estas generaciones de la macro información están muy desinformadas, en general. Es cierto que, si se les inculca la curiosidad, el interés por conocer, ellos se vinculan. Desafortunadamente, en este mundo en general y en España en particular, el interés oficial, la línea gubernativa, va más orientada a que nuestros jóvenes no conozcan sino aquello que concuerda con los cánones oficiales.

Esta ley presupone que si un ciudadano, una familia, pertenecía al bando Nacional no tiene derecho a nada, aunque su padre o su abuelo, como en tantos casos, fuese fusilado por el flagrante delito de ser empresario o católico.

Hace algunos años, que parecen muchos, tuvimos la desgracia de que un presidente de la nación, ante su, digámoslo así, yermo inventario de éxitos, dedujese que la mejor manera de perpetuar a su partido era recordarnos a los españoles que existieron dos bandos enfrentados en una guerra civil. Es cierto que de esto hace casi un siglo y que ciertas heridas, si bien no se cierran nunca, estaban empezando a cicatrizar, pero este individuo, Jose Luis Rodríguez Zapatero resucitó la contienda, dando a luz a la mal llamada Ley de la Memoria Histórica.

Hay que decir que la memoria, desde el punto de vista más ortodoxo, es algo muy subjetivo; tanto, que es inherente a cada individuo. Pero si pretendemos plasmar la memoria en una ley, por más que no deje de ser un legajo, la responsabilidad obliga a ser objetivos. Sin embargo, esa objetividad queda en entredicho cuando lo que se pretende es resarcir al bando que perdió la contienda. Cierto es que en una guerra, y más en una guerra fratricida como la que tuvimos la desgracia de padecer, perdemos todos, Pero, para ser honestos, esta ley hubiese sido más ecuánime si la hubieran denominado Ley de la Venganza Histórica, por ejemplo.

Desde un punto de vista parcial, he de reconocerlo, porque el punto de vista siempre es parcial, pero tratando de ser lo más ecuánime que mis tripas me permiten, esta ley es una vergüenza, mirada desde cualquier ángulo. Esta ley presupone que si un ciudadano, una familia, pertenecía al bando Nacional no tiene derecho a nada, aunque su padre o su abuelo, como en tantos casos, fuese fusilado por el flagrante delito de ser empresario o católico. Esta ley presupone que los únicos que abandonaron este mundo injustamente, de manera violenta, fueron los republicanos.

Arrastramos, pues, el estigma del ganador. Si su familiar, por ejemplo, era cura, pues bien muerto está. Justicia social. Sin embargo, si a su abuelo lo fusilaron los nacionales, seguramente fue por el odio que arrastraban y por tanto, a usted hay que indemnizarle.

El verdadero problema de todo esto no es lo que ocurrió, que también. El verdadero problema es la información sesgada que estamos transmitiendo a nuestros hijos. La historia es la historia, con sus errores, con sus aciertos, con sus luces y sus sombras. Todo lo demás es manipulación. Y maniobras inútiles y rastreras como retirar del callejero los nombres de aquellos que escribieron nuestra historia, eso sí, solo si eran del bando nacional, no borrará de las hemerotecas la realidad, aunque queramos manipularla en los libros de texto.

He empezado este artículo con la intención de explicar, a quien por razón de su juventud o por falta de información lo desconozca, que no solo García Lorca fue fusilado, por más que su muerte, como todas las demás, fuera injusta y lamentable. Quería contarle a nuestros hijos que hubo mujeres que fueron violadas y asesinadas por el hecho de ser monjas. También pretendía que supieran que se le va a otorgar el título de hija predilecta de Madrid a Almudena Grandes, alguien que dijo que estas monjas disfrutaban con las violaciones, por el mero hecho de pertenecer al bando que perdió la contienda, a pesar de que el alcalde de Madrid había abogado, una y otra vez, por no hacerlo; pero la oportunidad política de pactar con el Grupo Mixto los presupuestos le ha hecho cambiar de opinión. Pretendía que entendieran, pobre de mí, que en la guerra no hubo buenos y malos, que no se trata de un western, sino de una más de las ocasiones en las que personas que no se conocen y no se odian se ven obligados a matarse entre ellos, en nombre de otros que sí se conocen y sí se odian, pero no se matan, no salen a las trincheras.

Sé que es muy alta pretensión, pero seguiré intentándolo. Seguiré gritándolo mientras la garganta aguante y seguiré publicándolo mientras haya medios libres, como este, que se empeñen en dar voz a la verdad. La verdad no es subjetiva, la verdad es objetiva. Solo existe una verdad. Ya basta de sectarismo y de manipulación. Ya está bien. Seamos serios.   Se lo debemos a nuestros hijos.

@julioml1970

memoria
Julio Moreno

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