La 7ª película de Vicente Aranda y la primera de sus 4 adaptaciones al cine de las novelas de Juan Marsé

En 1980 imagino que ‘La muchacha de las bragas de oro’ debió ser relativamente escandalosa, aunque no tanto, porque Eloy de la Iglesia, por ejemplo, ya estaba haciendo cine de pandilleros que resultaba incluso más atrevido, o cine de relaciones homosexuales, como Los placeres ocultos. Y Vicente Aranda había hecho «Cambio de sexo» en 1977.

Vicente Aranda, director, y Victoria Abril, protagonista de ‘La muchacha de las bragas de oro’. Foto: Fucsia.co

Nos hallábamos en La Transición, el paso del régimen dictatorial de Franco a la democracia. Y los nuevos creadores, también en el mundo del cine, se atrevían a hablar claro y hacer obras, que años antes habían estado prohibidas por la censura. Era un tiempo de aires nuevos, de libertad y esto se refleja en el tipo de cine que se hacía.

Recordar que en 1980 Pedro Almodóvar iniciaba también su andadura, con una película que rompía todos los moldes y que sería el inicio de una espectacular carrera: Pepi, Luci, Bon y otras chicas del montón

Juan Marsé y su novela como base de la historia

La película ‘La muchacha de las bragas de oro’ parte de la novela del mismo título de Juan Marsé, que había ganado el Premio Planeta en 1978 por ella.

A mi particularmente la historia me parece excelente, emocionante, morbosa y, en resumen, genial. La contraposición entre un viejo falangista y una joven (Victoria Abril) que representa la nueva España, por el descaro y la frescura que muestra en el tema de las relaciones personales, es apasionante. Y está contada en la película (y en la novela) de una manera que va in crescendo en intriga.

Lógicamente esas dos Españas están condenadas a entenderse y se entienden, ya lo creo, es inevitable. El viejo escritor está muy solo, sus líos familiares vienen de muy atrás y la joven Mariana, su sobrina, se ofrece a hacerle sexo oral casi como una descosida, es decir, fanáticamente; irremediablemente ese momento se ve venir…

El comienzo de ‘La muchacha de las bragas de oro’

Una juventud que viene fuerte: bisexual, descarada y retadora

Así es la sobrina del escritor franquista. Y a éste le divierte. El señor Forest, que vive retirado en un pueblo catalán costero (la película fue rodada en parte en Sitges) no es tan valiente como él cuenta en sus memorias. Por ejemplo, intenta evitar que Mariana y Emir, la joven amante de su sobrina con tendencias suicidas, publiquen una foto que le han hecho con el puño en alto

El culto hombre del régimen parece estar arrepentido de su pasado, está aislado en el pueblo, con la sola ayuda de la asistenta Tecla.

Sus horas tranquilas son interrumpidas cuando le anuncian que ha llegado su sobrina, la muchacha de las bragas de oro, que no las abandona ni para ducharse.

Bragas de oro. Imagen de Mostra de Valencia

El dibujo de la juventud de los 80, si lo piensas fríamente, no es muy esperanzador. O quizá sí. Lo digo por lo de las drogas. Mariana y su «novia» muda le dan muy a menudo a la cocaína, al polvo blanco.

No obstante, quizá sea éste el único aspecto, digamos «peligroso» de esta juventud que aflora en la democracia (las drogas en los 80 y 90 fueron muy usadas). Porque en el aspecto de la liberación sexual su avance es reconfortante.

El juego de la seducción al hombre maduro

Para la muchacha de las bragas de oro, Mariana, seducir a su tío es un juego, pero es mucho más, es un reto y una necesidad. Hay que reconocer que el personaje de Lautaro Murúa, Luis Forest, es un hombre de buen ver, a pesar de sus sesenta y tantos. Y su sobrina está atraída por él. Se ofrece como mecanógrafa de las memorias que está escribiendo, porque le gusta fantasear con el pasado de su tío y su relación con las mujeres de su vida.

Luis Forest (Lautaro Murúa)

Las chicas aportan alegría al mundo en decadencia del maduro escritor, bullicio, pero es una novedad que Luis sabe que durará poco y que quiere aprovechar, aunque no lo parezca.

No obstante, lo mejor de la película es el desenlace final y personalmente me encanta la respuesta que da la muchacha de las bragas de oro a la pregunta clave. Bueno. ¿Y qué? contesta ella. Es una buena respuesta. Bueno, ¿y qué?. La pregunta no la digo para que veáis la película. Disponible en Movistar + hasta mitad de 2020

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