corral cervantes

A King uno lo imagina muerto de miedo. No solo por esas ficciones que pueblan sus sueños y pesadillas, sino porque hace un tiempo confesó el terror que le producía la presidencia de Donald Trump, personaje al que ya había citado en alguna de sus novelas. Como es posible que haya una segunda, a King le quedan todavía algunas noches de insomnio. Lo único que podemos hacer es celebrarlo. Todo lo que empuje a este maestro a seguir escribiendo es objetivamente bueno. Para este verano echamos en el macuto esta recopilación de novelas cortas (4) del genio del terror.

Leer y escribir según Stephen King

La sangre manda
La sangre manda

En La sangre manda está el mejor Stephen King, el de los primeros tiempos, el Stephen King de El resplandor, ese al que sus fans echan de menos. Ya saben aquello que decía el clásico del sensacionalismo: las noticias son sexo, crímenes y dinero. Cuando más cruel es la noticia, cuanta más violencia contiene, más lectores atrae. La sangre es a los lectores lo que la miel a las moscas. Somos humanos. La sangre manda. Esa es la máxima que preside el trabajo de Holly Gibney, detective que está al frente de la agencia Finders Keepers. Es uno de los personajes más queridos por los que somos fans de King. Holly está enganchada a las noticias, es una adicta. Y esta vez tiene que pelear sola.

En La sangre manda hay tres historias que completan el tomo: El teléfono del señor Harrigan va de la amistad entre dos personas que tienen edades muy diferentes. ¿Por qué perdura una relación entre seres tan distintos? No todo en el diálogo intergeneracional tiene que ser normal. En el caso de King, lo normal abarca posibilidades insospechadas. La vida de Chuck nos ofrece una hermosa reflexión acerca de la existencia, y La rata es la historia de un escritor desesperado, un hombre que se va a enfrentar al lado más oscuro de la ambición. Intrigante. Sobrecogedor. El lector se pregunta si existe algún lado oscuro que no haya sido explorado por este escritor que nos conmociona en sus mejores relatos.

Lectura para noches de insomnio

Tengo a King en la mesilla de noche. Siempre. Y este La sangre manda va a pasar varias semanas en ese lugar íntimo de mi casa. Adoro pasar miedo. Y si lo que tenemos fuera da miedo, mucho más. La única forma de curarte de una rueda de noprensa de Sánchez es leer a King. Durante mucho tiempo tuve sus memorias, ese fabuloso relato que se titula Mientras escribo: «Si quieres ser escritor, sobre todo has de hacer dos cosas: leer y escribir mucho. No te lo puedes ahorrar, me temo, no hay atajo». No hay otra fórmula para King. Su vida es escribir y leer. Ya se que no hay mucha innovación en la fórmula pero me temo que no hay otra. Es como cuando Vargas Llosa rechazaba la visita de señoras que venían dispuestas a quedarse en tacones y ropa interior. Habían tocado a su puerta en horario de escritura, y se iban compuestas y sin revolcón. El oficio de escribir es de cartujos.

Stephen King no para de escribir. Es cierto que el le da a todo esto un sentido muy prosáico: «he escrito porque da sentido a mi vida. Claro que me ha servido para pagar la hipoteca y la universidad a los hijos, pero esto era un añadido. Lo he hecho por aquella excitación especial. He escrito por la alegría que me da. Y si te lo pasas bien escribiendo, te puedes dedicar toda la vida». Es esto lo que dice. Pero no olviden ustedes que para entender a un autor lo mejor es analizar sus criaturas de ficción.

El horror en el cine y en la televisión

Su mundo no se agota en lo literario. King es también el cine, y es la televisión, y es el cómic. No hay formato donde no haya dejado huella, y ahora hay unos veinte títulos que están a punto de dar el salto al cine. Entre ellos hay 11 películas y ocho series. Las plataformas necesitan historias que servir a unos consumidores que están pasando mucho tiempo en casa, confinados, o sin un euro para gastar. El poco dinero que tienen se lo funden en entretenimiento. También es algo normal, ¿no les parece?

Entre todo eso que está en proyecto hay cosas muy interesantes como la versión de El misterio de Salem’s Lot de Gary Dauberman, la adaptación del relato The Boogeymano The Stand, con esa pandemia que amenaza a la humanidad (nada lejano) También The Eyes of Dragon, una de elfos y dragones medievales; The Institute y Los Tommyknockers, las únicas huellas de la época delirante de King, y su paseo por el alcohol y la cocaína.

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