Seguro que te ha pasado alguna vez, Chancletero.  Estás mirando escaparates y ves LOS ZAPATOS. Unos zapatos que no te habías planteado comprar en tu vida pero te parecen ideales y te mueres por tenerlos en tus pies. Así que entras, te los pruebas, te imaginas cómo te sentirás llevándolos y los compras.  Esta era yo hace unos años. Tenía 3 pares de tacones que acabaron cogiendo polvo al fondo del armario.

Admiraba su belleza pero en cuanto me los ponía, pensaba solo una cosa: «Para qué me habré comprado yo esto». Era lo más incómodo del mundo, no podía andar y sentía que no era yo con ellos puestos. 

¿Lo intentaba? Sí. ¿Encajaba conmigo? No.

Sufría como una de las hermanastras de Cenicienta intentando meter el pie en el zapato de cristal.

Chancletero, yo me compraba estos tacones sin pensar si se adaptaban al estilo de vida que tengo (y quiero).

Y es que a mí lo que me gusta es llevar vestidos con zapatos plano, andar descaza, sentir la arena, mojarme los pies y estar lo más cómoda posible.

Defintivamente estos tacones no eran para mí.

Y seguro que ahora mismo te preguntas: ¿qué hace Inés hablando de esto?

Pues bien, es que esta historia de los tacones, es muy similar a lo que veo cada día en el mundo del diseño web.

Seguro que tú también lo has hecho alguna vez: intentar encajar en un molde, seguir lo que hacen los demás, tener miedo de crear algo diferente…

Total, que cuando llega el momento de crear tu web haces lo mismo: seguir el mismo esquema que los demás, echar un ojo a lo que hace la competencia…

¿El resultado? Una web sin alma que no se adapta a lo que quieres de tu negocio, si no a lo que los demás «esperan de ti».

Así que hoy te propongo que aproveches el próximo mes de verano para plantearte tres cuestiones que te permitirán identificar cambios y modificar tu web para que se adapte a tu negocio, al estilo de vida que quieres conseguir con tu trabajo y te diferencie de otras marcas que ofrecen servicios como los tuyos:

– Reflexiona primero sobre cuales son tus objetivos profesionales y personales: cómo quieres trabajar, qué estilo de vida quieres llevar. ¿Se adaptan tus servicios a esto? ¿Tu web está diseñada para conseguir estos objetivos? Si es así, estupendo. Si no ¿qué modificaciones puedes hacer en tu web y tu negocio para ello? 

– ¿Ha evolucionado tu negocio a lo largo de este año? Quizás tienes en mente hacer cambios en tus servicios, procesos, estrategia… O quizás lo que quieres transmitir con tu marca y tu web ha cambiado y esto supone ciertas modificaciones estéticas. Haz una lista para que no se te olvide y reflexiona sobre cómo puedes reflejar estos cambios en tu web.

– ¿Cómo quieres mejorar tu vida y la de tus clientes? Quizás deberías estandarizar procesos, crear un área privada en tu web para dar a tus clientes un servicio más personalizado y ganar tiempo o simplemente cambiar el proceso de captación de clientes a través de tu web para que sea más eficiente.

Si te animas a hacer este ejercicio, me encantará compartir reflexiones. Te aseguro que yo tendré estas cuestiónes en mente el mes de agosto, porque en septiembre tengo planificados algunos cambios en mi negocio que compartiré contigo muy pronto. 

En resumen, Chancletero, quédate con tan solo una lección de este mail:

«Tu web, como tus pies, es única. No la diseñes como los demás»

Nos leemos 😉

¡Un abrazo! 

zapatos de tacón

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