No hay estrellas en Madrid – Eliezer Bordallo – Flandes Editorial – 14,00€

Este relato está dirigido a un público juvenil y adulto, en él nos relata la historia de Miriam la protagonista de No hay estrellas en Madrid una adolescente que tras el fallecimiento de su madre da un giro radical, modificando así la vida de todos los de su entorno.

La sinopsis principal

Miriam tiene 16 años, su madre acaba de fallecer tras una larga enfermedad. Ella le hizo una promesa a su madre: cuidar de sus hermanos pequeños. Pretendía cumplirlo. No se comportó de la manera más idónea mientras estaba viva y ahora quería remediarlo.

Ella vivía en una ciudad pequeña donde se conocen todos, su madre y su abuela siempre le decían que tenía que ir arreglada para evitar así comentarios inoportunos, pero ella no era así y hacía caso omiso a las opiniones ajenas, aunque sí las que provenían del entorno familiar.

Portada de "No hay estrellas en Madrid" de Eliezer Bordallo
Portada de «No hay estrellas en Madrid» de Eliezer Bordallo

Escondida tras la puerta estaba Miriam cuando escuchó a su tía hablando con su padre sobre el peso de la joven, es cierto que su volumen era más grande que el correspondiente a los  cánones estéticos, ese comentario no pasó inadvertido para ella, dando lugar así a una obsesión.

La madre de Miriam estaba delgada, era muy guapa y tenía mucho estilo. Cuando Miriam empezó a hacerse cargo de la casa vió en el armario el vestido amarillo de su madre, un vestido en el que ella no entraba pero que sería su meta, y es que Miriam se había propuesto adelgazar.

Largos días

Sus hermanos eran demasiado pequeños y su padre aun estaba en shock con la noticia, por lo que no podía atender bien lo que ocurría en casa, solo sabía que la actitud de Miriam había cambiado pero para bien. Ahora ella se encargaba de la casa, de la comida, de los niños… en tan solo unas semanas había cambiado radicalmente.

Ella aprovechaba ese tiempo para ocultar lo que estaba haciendo, esas tareas domésticas eran la excusa perfecta para evitar comer, esconder la comida y vomitar. Nadie se había dado cuenta, pero cada vez estaba más delgada. Su referencia era el vestido amarillo, un elemento que era su guía de seguimiento y también su perdición.

Evitaba salir con los amigos y todo tipo de contacto social, pero había alguien del pasado que la quería ayudar y ese era Santi, puede que él fuera el único que se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Miriam pensaba que así sería más feliz que estarían contentos con su nuevo “yo”. Ella hablaba constantemente con su madre o más bien con la que estrella dónde se suponía que estaba. Pero llegó un momento en el que no podía ocultar lo que le estaba pasando y lo mejor era ponerlo en manos de profesionales.

Cuando llegó al centro era todo nuevo, en ese sitio había muchas personas que estaban pasando por una situación similar. Gracias a la ayuda de ellos poco a poco empezó a salir de ese bache en el que se había sumido. Pero no estaba sola, se enfrentaba a la enfermedad con la ayuda de su círculo más cercano.

MI valoración personal

No hay estrellas en Madrid es un relato de algo más de 200 páginas que nos muestra una enfermedad tan conocida pero a la misma vez tan invisible como es la anorexia. Es una historia que ves cómo surge y evoluciona y donde a veces los mismos miembros de la familia son las víctimas y los verdugos.

Ellos padecen en primera persona el desarrollo de la enfermedad una vez están instaurados en el centro pero cuando estaba en casa estaban ajenos a lo que ocurría, es una historia que refleja lo que padecen miles de adolescentes en el mundo, aunque es una historia recurrente siempre viene bien aprender de ello, pero se me ha quedado un poco coja en algunos aspectos.

Foto de archivo de Eliezer Bordallo, autora de "No hay estrellas en Madrid"
Foto de archivo de Eliezer Bordallo, autora de «No hay estrellas en Madrid»

Pros y contras

La autora podría haber incidido más en ciertos comportamientos de la protagonista o de las familias, solo aborda por encima el tema y podría haber hecho de este relato algo más auténtico. Es un libro que tiene buenos ingredientes para hacer de él un manual para ayudar a detectar la enfermedad a adolescentes o familias pero al no haber destacado características más evidentes se queda un poco “cojo”.

Aunque cabe destacar el enfoque positivo que quiere transmitir para darle más importancia a las personas que están a su alrededor y también a quiénes conoce durante ese camino de transición hacia su “nueva vida”. Creo que al no ser muy impactante en cuanto a detalles se refiere se podría aconsejar leer como lectura recomendable a niños de entre 12-14 años, para que puedan conocer este trastornos alimenticio y así tocarlo en el aula.

No será una de mis lecturas destacadas  de este año pero sí que se convierta en una herramienta para tratar con los alumnos en el aula.

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