Panod. Tienda y Cafetería. Av. Europa, 23 en Pozuelo de Alarcón y Prim, 1; Luchana 17 y Princesa 49, en Madrid

Panod, la cafetería con obrador de la calle Prim, abre local en Pozuelo de Alarcón donde se pueden comprar sus panes de masa madre y sus deliciosos cruasanes y al mismo tiempo, disfrutar de un café en un local con ingredientes para ser un éxito.

La cafetería es amplia, limpia y agradable. El personal es atento y diligente. Aquí no se hace esperar al cliente más que si no queda más remedio y cuando no hay público, siempre hay algo que hacer: reponer panes, limpiar las bandejas o rellenar la jarra de agua fresca a disposición del público. Así, la cafetería luce unos azulejos verdes relucientes y sus mesas, unas de mármol y otras de madera, están impolutas. Sirven al menos 15 clase de infusiones, zumos y por supuesto, café. Pero aquí nadie viene por el café: lo que nos tienta son las estanterías y las vitrinas del mostrador.

Pan de masa madre

Las estanterías exponen un catálogo de panes que puede llegar hasta la veintena de variedades, según el día. Llegan dos veces diarias, desde el obrador de la calle Prim y para comprar algunos hay que madrugar. Los hay de maíz, de espelta, payeses, con pasas y nueces, de harina ecológica… Se venden al peso y se pueden comprar por medios panes. Pero a quien escribe estas letras, el que más me ha gustado, y he probado una buena selección, es la baguette, que cuesta 1,30 €. La baguette de Panod es un pan de corteza recia y miga de buen alveolo, con un gran sabor. A veces lo más sencillo resulta ser lo mejor.

Excelente bollería

Bollería en PANOD
Bollería en la vitrina de Panod

En las vitrinas, el mostrador exhibe pasteles, palmeras, cruasanes, algunos rellenos de tarta de queso o de mazapán, rollos de canela, napolitanas de chocolate y tartaletas de pistacho y frambuesa. La misma regla del pan sirve para la bollería. Porque si las tartaletas y el cruasán de mazapán se merecen un notable, el sobresaliente es para la humilde palmera sin chocolate y el cruasán sin relleno. Cuando una masa tiene los ingredientes perfectamente equilibrados, nada la puede mejorar. Bueno, quizá su precio, que es de un razonable euro con 45 céntimos.

pasteles de Panod
De izquierda a derecha, Tiramisú, Tarta de queso y Pastel de té, chocolate y avellana

La pastelería cojea

Harina de otro costal son los pasteles. Cuestan entre los 4,95€ y los 5,35€ dependiendo de si son ‘para llevar o para tomar’.  Pero el problema no es el precio: un tiramisú pobre de café y que no tira sù; una tarta de queso para salir del paso; y un precioso pastelillo de té, avellana y chocolate, que no está a la altura de su maravilloso aspecto, hacen añorar la pastelería tradicional: aquellos crujientes jesuitas, los ligeros milhojas, los canutillos de crema, la sobria tartaleta de arroz, o el humilde relámpago con su fina crema pastelera y su reluciente glasa…

Seremos indulgentes con el resbalón de los pasteles, porque venden en Panod unas riquísimas y crujientes pastas sablé y sirven unos zumos de naranja generosos. Es, en definitiva, el sitio ideal para desayunar, tomar un café a media mañana o merendar y, de paso, comprar el pan del día. Y desde FanFan le deseamos larga vida.  

Dejar respuesta

¡Deja un comentario!
Nombre