Presentarse a gente desconocida es como preguntarle a un individuo que nunca has visto, directamente y sin más preámbulo, si quiere ser tu amigo. Es abrir las puertas a tu interior o a esa persona que, en realidad, desearías ser.

¿Y quién queremos ser? ¿O cómo queremos ser vistos? Esa es la gran pregunta a responder. Pero para eso, según mi humilde opinión, está el trayecto de toda una vida vivida, y no sabremos la respuesta hasta que lleguemos al STOP final.

Por ello, yo no tengo muy claro cómo presentarme ante vosotros, queridos lectores de FANFAN. Aún la vida no me ha dado las suficientes vueltas, o yo no se las he dado a ella, para enterarme. Evolucionamos. Cambiamos constantemente. Y eso es lo bonito, despertarnos cada mañana sabiendo que estamos en constante tránsito, que no somos los mismo de ayer ni de mañana. Puede sonar cursi o a cliché barato de comedia romántica, pero es una realidad que nuestras circunstancias nos cambian y nunca son las mismas.

Os hablo de mi yo de hoy. Soy una enamorada de los libros. Es un amor duradero, lleva ya muchos años conmigo y por eso sé que es verdadero, para toda la vida. No leo según las modas. Lo hice durante un tiempo y lo único que me causó fue disgusto y preguntarme qué era lo que estaba yendo mal en la sociedad para que esos libros fuesen considerados buenos. 

Leo de todo, novelas, no-ficción, ensayos, artículos, publicidad en los vagones del metro. No exagero cuando digo que hasta el manual de un microondas me puede llegar a parecer interesante. Porque creo que en cada rincón podemos encontrar inspiración, pequeños destellos de ingenio, luces que se abren camino en nuestro entendimiento y van formando ideas, conceptos, opiniones. Porque ahí está lo importante, crear nosotros mismos nuestra realidad, nuestro juicio y criterio, y no vivir según el de otra persona. Creo que esto solo se consigue cuando hay buena cultura a disposición de los lectores, sitios bien cuidados, donde se dé cabida a distintos temas, distintas opiniones, distintos formatos. Para que así podamos hacer uso de nuestro propio filtro y conocernos mediante nuestras elecciones.

¿Cuál será mi aportación? De todo tipo. Me fascina todo entorno a la cultura, ya sean libros, exposiciones de arte, funciones de teatro o un grafiti visto por las calles de Berlín, mi actual hogar. Reseñas, opiniones, una columna mensual de libros comprados y leídos. Todo eso podréis encontrar. 

Pero hay una cosa que no os voy a pedir, y ésta es mi promesa. No os voy a pedir que me leáis. Porque me parece que es una petición íntima. Como diría Milena Busquets: Pedirle a alguien que te lea es como pedirle que te haga el amor. Para ello hay que ser o un completo inconsciente o no tener ningún tipo de vergüenza. Yo creo que ando un poco entre ambos extremos, pero mi pudor me impide hacerlo. Por ello no os voy a pedir que me leáis. No os voy a pedir que os quedéis aquí a mi lado. Hacedlo si os gusta, hacedlo si os aporta, hacedlo si os entretiene, os hace vibrar u os enciende un pequeño fuego interno. Porque la cultura tiene que dar placer, no puede ser un medio para adoctrinar e imponer ideas. Y a este placer, como a cualquier otro que verdaderamente sea un placer propio, tenéis que llegar solos. Yo os puedo acompañar hasta el rellano de la puerta, pero el marco lo atravesáis vosotros.

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