2-03-2022

Pues hoy ha amanecido otro día de junio en pleno marzo. Yo no me creía mucho lo del cambio climático pero, definitivamente, haberlo haylo, como dicen los gallegos.

Hablando de gallegos, esta mañana cuando estaba desayunando las putas galletas de avena que tomo desde que he dado alto el colesterol, me he enterado de que Feijoo ha dicho que, definitivamente, se presenta al congreso para presidir el PP, como si no lo tuviéramos claro ya. Aunque, para mí, tendría más futuro si le hicieran jefe de relaciones de Jácara, que lleva treinta años cerrada. Iba a tener menos trabajo, pero menos preocupaciones, con idéntico resultado.

Pues nada. Tras hacer camas, etc, me ha quedado tiempo para sentarme un rato a ver el telediario. Lo de Ucrania, chungo. Lo del PP, ni fu ni fa, así que me he puesto a enviar por whatsapp mi nuevo artículo. Seguimiento leve, reacción baja. No importa. Como dice Miguelito, de Mafalda, de la misma manera que hay gente que no me gusta, seguro que hay una serie de gilipollas a los que no les gusto yo. Alicatado.

Nada, una ducha y a la tienda; pero por el camino, a ingresar algo de dinero para cubrir la tarjeta del mes pasado. Ya había terminado cuando un señor, bastante mayor y extranjero, para más señas, me ha pedido ayuda para ingresar dinero por el cajero. Yo le he ayudado gustosamente, pero el cajero, el muy hijoputa, tras dejarnos hacer toda la complicada transacción, en el último segundo se ha descolgado con un mensaje que decía que solo se podía ingresar si tenias tarjeta o libreta, cual había sido mi caso. Que si no, a la ventanilla. Digo yo que esto nos lo podía haber dicho cuando nos ha dado la opción de ingresar sin carpeta ni libreta, pero no.

La verdad es que el pobre hombre reunía todas las características necesarias para fracasar en la operación, que no sé por qué me ha recordado al chiste aquel en el que alguien entrevistaba a Stevie Wonder y le preguntaba “ Stevie, ¿Qué se siente al ser uno de los cantantes con más éxito del mundo, siendo ciego y negro?” a lo que Stevie respondía “¿Cómo que negro?”.  Pues este hombre igual. Este hombre había nacido para fracasar en ese empeño en concreto, y no lo sabía. No sé cómo no me di cuenta cuando me pidió ayuda, y salí huyendo.

Bueno, pues tras unir mi fracaso a la larga nómina, me fui a la tienda. Sin palabras, nada que contar de esto, salvo que se ha presentado un sintecho, habitual del lugar, a pedirme que si le regalaba un boli. Yo, con buena voluntad, le he dicho que sí, claro, que cogiera uno. La verdad es que había por lo menos diez y no pintaba ninguno, y el tío me ha echado la bronca por tenerlos boca arriba, o sea, con la punta hacia arriba. Tenía sentido, pero, ¿Quién mete un boli Bic con su capuchón con la punta hacia abajo?. Lo más gordo es que se ha ido mascullando “ me quería dar uno que no pinta, el cabrón”. Sí, que lo he oído. Le ha faltado pedirme la hoja de reclamaciones. Hay que joderse.

Pues nada, la mañana ha discurrido de forma anodina y al cerrar la tienda me he ido en busca de la clínica esa de acupuntura que ayer me pidió mi padre que le localizara, para constatar, al llegar, que ahora es una administración de fincas. Tiene sentido; aquí también te clavan, pero de otro modo. Así que me he ido para casa, a comer.

Hoy había coliflor. A mi la coliflor me gusta tanto como a Mafalda la sopa, así que le añado mahonesa, que por cierto, la hago yo y me sale cojonuda. Para mi mujer, demasiado limón. No entiendo que mi mujer, precisamente, no soporte la acidez, es un contrasentido. El ponerme mahonesa me ha valido el comentario de mi mujer y de mi hijo Juan, que siempre dicen que a todo le tengo que poner aditivos. Bueno, los tragos difíciles pasan mejor si te los puedes suavizar, si no lo creen, no tienen más que ver “ el último tango en París” y luego hablamos.

Así que, una vez reposado mi cansado cuerpo en una siesta reglamentaria, de hora y media vuelta a la tienda y aquí estoy, que entra tanta gente que me ha dado tiempo a escribir esto de corrido. Esta noche, tengo la intención de ver “ el buen patrón “, que he visto que está en Orange, pero tal como va el día, no queda si no recordar una frase de Guillermo Zuaznabar; “no voy a manchar mi currículum de fracasos con una victoria de mierda”. Ya verán como al final, tampoco veo la película.

Mañana se lo cuento.

@julioml1970

querido diario
Julio Moreno

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