Mamá, mamá, mamá, paremos la ciudad, sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix “. ( Rigoberta Bandini ).

Pues nada, ya estamos otra vez en año nuevo chino. Lo sé porque los miembros del gobierno y partidos limítrofes se han lanzado a la carrera a felicitar a la comunidad china residente en España y a los no residentes, también. Supongo que es lo normal, en pro de la diversidad y el buen rollo que promulga la progresía; eso sí, la Navidad no la felicitan, no vaya a ser que no sea progresista. Además, de todos es sabido que España es un país básicamente judío y musulmán. Por eso se aprestan a felicitar el Hanukka, el Rosh Hashaná y el Ramadán, de rodillas si es necesario, pero la Navidad, dado que los cristianos somos clara minoría, no les suele interesar.

Pues en este día tan señalado, en el que a las doce de la noche los chinos se comen doce lichis, el gobierno ha llevado al pleno del congreso la votación para convalidar el decreto que establece la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores. Hay que decir al respecto que, por una vez, la ciudadanía, al menos en Madrid, está dando un ejemplo de lógica y de coherencia y se está pasando la obligatoriedad del uso de mascarilla por el forro de los cojones.

Es cierto. En mi barrio, Chamberí para más señas, veo ahora más gente sin mascarilla que cuando no era obligatoria. Supongo que será porque ya nos estamos dando cuenta de la tomadura de pelo a la que estamos siendo sometidos. Esta actitud de la gente me hace pensar que todavía hay esperanza. Así sea.

si Rigoberta se quiere sacar una teta, no tengo ningún problema; es más, ya puestos, que se saque las dos, pero hay que explicarle a la señora Montero que así no se defiende a las mujeres

Por lo tanto, a mi la obligatoriedad de la mascarilla en exteriores me trae al pairo; lo que me molesta es que estos conspiradores que se han metido de okupas en la Moncloa nos la quieran colar doblada de nuevo, valiéndose de las cloacas de la ley y la democracia para conseguir sus objetivos de tapadillo. Si no, que me expliquen cómo el mismo decreto ley que impone el uso de la mascarilla es también el que promulga la revalorización de las pensiones. De esta manera se aseguran que muchos se lo pensarán dos veces antes de votar en contra y, a quien lo haga, se le podrá acusar de no estar a favor de que a los pensionistas se les suba la pensión.

Nos estamos acostumbrando a la trampa, al truco, al atajo político. Es muy propio de la izquierda, para ser claro, tender a la dictadura. Puede hacerse de manera directa, por las bravas, como Fidel Castro en Cuba o, por el contrario, de manera solapada, poco a poco, subvirtiendo la legalidad en el límite de la línea roja, como Chávez en Venezuela. Da igual; el resultado es el mismo.

No olvidemos quien asesoró a Chávez para llegar a perpetuar la dictadura “ bolivariana “. Y no olvidemos tampoco como lo hizo. En las urnas. Tomemos nota, pues, y seamos cautos. Ya estamos hartos de ver como suceden cosas que no creíamos posibles. Tiempo al tiempo.

Estamos asistiendo, algunos atónitos, otros resignados y otros, como yo, sublevados, a la politización absoluta de nuestro entorno vital. La cosa ha llegado a tanto que, esta semana, los sindicatos y la ministra de igualdad han amenazado con llevar al congreso la elección de nuestra representante en Eurovisión, demostrando una vez más que la democracia solo les sirve si favorece sus intereses .

Compañeros del metal, ¿ no hay cosas más importantes que llevar al congreso ?. Por favor. Estamos pagando los suministros, en estos tiempos terribles, a precios que ya deberían habernos hecho desempolvar las antorchas y las hachas, pero aquí lo importante es que no ha ganado la canción candidata del feminismo, estandarte, sin duda, de la sociedad actual.

Parece que ya no recordamos lo que pasó el 8-M de 2020, en el que la imposibilidad de impedir un acto feminista nos arrastró a tres meses de encierro colectivo, con las consecuencias económicas y sanitarias que aún pagamos.

Miren, yo si Rigoberta se quiere sacar una teta, no tengo ningún problema; es más, ya puestos, que se saque las dos, pero hay que explicarle a la señora Montero que así no se defiende a las mujeres, muy al contrario, así se las degrada. Yo no puedo ponerme en la piel de nadie, pero entiendo que a una mujer, ya sea una profesional cualificada de cualquier tipo, una trabajadora de base o un ama de casa, que se está dejando la piel para progresar y demostrar su valía, estas que enseñan las tetas a la primera de cambio no la representan.

Pero no sé que puede sorprendernos ya después del eslogan  “ sola y borracha quiero llegar a casa “. Si, una idea brillante del ministerio de la señora Irene, o señorita, que nos cuesta a los españoles 525 millones de euros al año, de nuestros impuestos.

Sin embargo, todavía no he oído un alegato, una defensa, una reseña siquiera de cualquier miembro, o miembra, o miembre no binario de este ministerio, a favor de Chanel, nuestra representante elegida en buena lid, que, por cierto, es cien veces más artista que la tal Rigoberta. Alguien que, con toda seguridad, ha trabajado muy duro para llegar donde hoy está. Mujeres como ella, que pelean para lograr un objetivo y lo logran, sí que son un ejemplo, señora Montero. Y sin enseñar las tetas.

Así que visto lo visto, yo ya me he comprado un rotulador rojo, de esos de punta fina, por si el resultado del test me vuelve a dar negativo, que me está haciendo falta una semana de reclusión monacal en mi habitación y ya veo que, en unos días, nos retiran todas las medidas COVID. Bueno, cuando el amigo del amigo de un cuñado de alguno de nuestros representantes públicos venda todo su stock de mascarillas. Coman perdices, porque ser felices, ya les digo yo que no.

@julioml1970

político
Julio Moreno

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