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Pepe Caldas: la vida itinerante del creador de la Taberna Puerto Lagasca

pepe caldas
A Pepe Caldas uno lo puede encontrar a ambos lados de la barra de la Taberna Los Gallos, o entre la cocina y la sala de la Taberna Puerto Lagasca. Es un gran conversador, un anfitrión que desgrana su vida ante el micrófono, sentados los dos, él y yo, en una mesa de la primera planta de su restaurante en el callejón de Puigcerdá, a unos pasos de la plaza de Colón de Madrid. Si todo el mundo, cada persona, tiene una posible entrevista, Pepe tiene una gran entrevista. Su primera alusión a las tabernas la encontramos en la historia de su abuelo, que creó La Oficina, el lugar desde el que muchos volvían a casa alegres y entusiastas. Llamarle a un bar La Oficina es una coña genial

Los Gallos, una taberna capital

los gallos
Los Gallos es una Taberna capital, o una capital de las tabernas. Se abre hacia el callejón de Puigcerdá, que desemboca en la calle Jorge Juan, y son unas cuantas las razones por las que un burgués, sea turista o vecino de Madrid, debería pasar por las mesas altas de este restaurante, por su terraza, o por las alturas de su primer piso.

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Tomás Baleztena se asoma a la puerta de su estudio, en un bajo del Carabanchel de Vista Alegre. Tiene un aire de marino, elegante, enjuto, elemental. En el estudio están clavados en la pared tres grandes lienzos. Son tres obras en marcha que le dan al rincón un ambiente abisal de grises, azules y negros oceánicos. El suelo está impregnado de óleo, y en un lado hay una montaña de tubos de color, como si los hubiera arrastrado una marea. Tomás va cogiendo cuadros terminados y los coloca en la luz para que tengan la misma vida que los animó. Hay paisajes de fronda y luz, árboles que han convertido su larga vida en un garabato, algún retrato de aire holandés en el que la luz pinta un rostro que pudiera ser de cualquier tiempo.
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