‘Summer of rockets‘ es el título original. Está ambientada en el Londres de los inicios de la guerra fría. Y sigue la biografía de una familia de emigrantes rusos judíos. El padre tiene una fábrica de audífonos y acaba de poner en el mercado los famosos dispositivos de búsqueda. Su delicada situación financiera le llevará a convertirse en un espía a la fuerza.

La vida del cineasta Poliakoff

La historia de ‘Un espía entre nosotros’ tiene muchos ingredientes para convertirse en una serie de éxito. En España se puede seguir a través de la plataforma FILMIN. Una familia de emigrantes rusos se gana la vida con una pequeña fábrica de audífonos. Son los suministradores de los audífonos que utiliza Winston Churchill. El padre busca integrarse entre la crema de la sociedad británica. Envía a su pequeño hijo Shasha como interno en un colegio de la élite. Y obliga a su hija a seguir cursos de protocolo y buenas maneras. La chica obedece, pero es una extraña en ese mundo: ni comparte sus modos ni aprecia sus intereses.

«Summer of Rockets» está protagonizada por Keeley Hawes, Toby Stephens y Timothy Spall. La serie la peripecia de la familia del cineasta y guionista Stephen Poliakoff, que firma esta serie eficaz, muy bien rodada, a la que le falta algo de fueza en las subtramas, centradas en los dos hijos de la familia Petrukhin.

‘Un espía entre nosotros’ está armada en seis episodios. La parte técnica es brillante: la iluminación, el sonido, y el trabajo en exteriores. La industria británicas en estas cosas siempre es un modelo de excelencia. La trama avanza lenta pero eficaz. La vida de la familia Petrukhin trascurre entre dificultades para integrarse y problemas para vender sus aparatos. Pero el padre confía en los giros de la fortuna y espera que una llamada con un nuevo pedido les saque de la zona de inquietud.

Churchill y el espionaje

El padre de Poliakoff se llamaba Alexander. Y tuvo problemas en la vida real, porque el MI5, el servicio secreto británico, le llegó a acusar de espionaje. Estaban convencidos de que controlaba los pasos de Churchill a través de los audífonos que le suministraban. Poliakoff lo recuerda así: Es totalmente asombroso. Mi padre era la persona con menos posibilidades de estar involucrada en espionaje. Era un gran anglófilo y amante de la cultura británica. Imaginarlo plantando micrófonos en el Gabinete de guerra es desorbitante”.

Un espía entre nosotros se mueve en el contexto de los años posteriores a la II Guerra Mundial. Occidente teme una escalada nuclear y en Londres se prepararn simulacros de bombardeo atómico. Las relaciones entre el Reino Unido y la Unión soviética son tensas y llenas de suspicacia. El espionaje soviético comienza su caza de agentes. La familia Petrukhin comienza a moverse en un ambiente en el que las apariencias esconden tragedias y secretos.

Nuevos amigos

Samuel Petrukhin (Toby Stephens) está decidido a integrar a su joven familia en la élite local. Quiere ser como ellos, adoptar sus maneras. En ese proceso, conoce a la cautivadora Kathleen Shaw (Keeley Hawes) y su esposo Richard. El es un héroe de guerra y miembro del parlamento. Pero ¿son sus nuevos amigos todo lo que parecen?

A Samuel lo siguen agentes amenazantes del MI5. Cuando lo chantajean para que espíe a los Shaws, se verá envuelto en una oscura red de engaño. A medida que la vida privada de Samuel se enreda más con su misión, hace algunos descubrimientos inquietantes.

Un amigo de Richard, Lord Arthur Wallington (Timothy Spall), advierte a Samuel que los agentes del gobierno, los espías del MI5 le llevan a un callejón sin salida. Samuel deberá decidir cuál de ellos está planeando traicionar a la nación. No es una decisión fácil. La Guerra Fría ha dejado de lado las viejas certezas para abrir un mundo lleno de dudas. Una serie más que interesante.

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