Les invitamos, en este video, a acompañarnos en un paseo por la Fábrica de tapices. Seguimos el largo proceso de fabricación de un tapiz, desde la selección de los motivos originales a la elección de las lanas y sedas, el tinte, o los trabajos de limpieza y restauración de piezas del patrimonio español y europeo.

Tiene tres siglos de historia. 300 años nos contemplan. O casi, porque la Real Fábrica fue fundada en 1721 por el rey Felipe V. Pronto se convirtió en un referente para las mejores casas de Europa, Reyes, duques, condes, y nuevos ricos que buscaban el lujo. El lujo y el arte porque la fábrica colaboró pronto con pintores como Goya, Bayeu o Mengs. Madrid crecía en aquellos, los primeros años de los Borbones, y la Fábrica se trasladó a finales del siglo XIX al olivar de Atocha, donde hoy sigue, tejiendo, creando obras de una gran complejidad, con técnicas que tienen siglos.

La fábrica se convirtió en 1996 en una Fundación. Entre sus fines está el mantenimiento de los oficios artesanales, la conservación del rico patrimonio textil de España y el fomento de las actividades culturales que contribuyan al conocimiento de este arte de la tapicería. La fábrica sigue trabajando en tapices que llevan años, nudo a nudo, con motivos nuevos, dibujos y cartones de pintores modernos como el que se ve en el reportaje, que evoca las matanzas de Sabra y Chatila. Trabajan en un edificio que está declarado Bien de interés cultural, y el último premio que han recibido se lo otorgó la Fundación Rey Balduino de Bélgica por el cuidado del patrimonio belga en el extranjero. La Fábrica trabaja para restaurar el patrimonio de otros países, recibe encargos de obras nuevas y ha incorporado a su catálogo de motivos las creaciones de artistas y diseñadores contemporáneos, desde Alberto Corazón (diseñador gráfico) a Ágata Ruiz de la Prada (diseñadora de moda) o los pintores Manolo Valdés y Pérez Villalta entre otros.

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