La tarde en que se presentó Una pandemia de errores, el libro de Francisco Mercado, Ana Serrano estaba allí. Está también en el libro. Su relato, extenso y pormenorizado, te encoge el corazón. Su padre se contagió de coronavirus en los primeros días de marzo. Lo que parecía un catarro se agravó con el paso de los días. Hasta que su esposa, al ver la situación de debilidad de su marido, llamo con urgencia para trasladarle a un hospital. Había camas, pero no había UCI. En caso de agravamiento, no tendría cuidados intensivos. Manuel Serrano murió días después. Ana volcó su indignación en las redes sociales. Luego en el relato que se incluye en el libro. Hoy en esta entrevista/podcast. En la presentación de Una pandemia de errores dijo que le bastaría una disculpa, un reconocimiento: lo hicimos mal, no volverá a pasar. Siente que cada día que pasa esa disculpa obligada es más remota, más improbable. Su padre cotizó durante toda una vida de esfuerzo y trabajo. En el momento en que necesitaba más cuidados, el «sistema» le puso una almohada en la cara.

Uno de cincuenta mil

Víctimas del COVID. Víctimas de una pandemia de errores. El argumento de que cualquier otro habría gestionado esta situación con fallos y errores no es un anestésico de la crítica. Al contrario. Reconocer que esta realidad habría superado a cualquier gobierno es empezar a constatar que el de España se ha visto sobrepasado en todos los criterios de medición. No sirve el mantra de «lo hemos hecho bien», «hemos salvado muchas vidas». Porque no es cierto. Porque la investigación de la cadena de errores en la gestión de la pandemia del COVID dice lo contrario. Porque muchos españoles han sido aparcados por un criterio de edad. Como Manuel Serrano.

Ana Serrano reconoce en esta entrevista con FANFAN que cuando les dijeron que su padre no tendría una UCI en caso de agravarse su situación no daban crédito. Afirma sin titubear que la realidad que nos han pintado los medios no solo era un paisaje falso sino que «ha contribuido al rebrote porque la gente no se lo ha llegado a creer». Su testimonio habla de una víctima del COVID, de Manuel Serrano, pero en su nombre habla de todas las víctimas. De los más de cincuenta mil muertos de esta pandemia.

Una disculpa a los fallecidos por el COVID

A Manuel Serrano le tocó el COVID en el momento del pico de contagios. Cuando llegó al hospital no había camas de UCI. «Intentamos su traslado al hospital donde trabajan mi hermana y mi cuñado y no fue posible. Tengas la edad que tengas, nadie merece morir así, en soledad, y sin una atención médica plena». Ana sabe que si el sistema sanitario hubiera peleado por su padre con todas las fuerzas, los familiares de Manuel estarían tranquilos. «Se ha ido sin la atención que merecía».

A los pacientes graves se les aparcó. «Lo pienso y no me lo puedo creer. Cuando viajábamos, mi padre siempre estaba preocupado por nuestra salud, porque nos decía a ver qué sistemas sanitarios hay por ahí. Y fíjate en lo que el sistema español no ha hecho por él». A Ana le pedimos una foto de su padre. Y nos envía esta imagen de un hombre que lleva a sus nietos de la mano.

Manuel Serrano
Manuel Serrano

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