Hace un par de semanas HBO estrenaba la segunda temporada de «The young pope», que ha venido en llamarse «The new pope», esta vez es John Malkovich quien toma las riendas de la Santa Sede en un nuevo giro de tuerca de esta alocada comedia que narra la vida de amor y lujo detrás de los muros de la ciudad-estado más pequeño del mundo.

Esta nueva temporada de la coproducción italo-americana en la que participan Sky Italia, la propia HBO, Mediapro, Wildside, Haut et Court y Canal+ está compuesta por 10 nuevos capítulos, de los que ya se han estrenado cuatro, narra los sucesos tras la hospitalización del Papa Pío XIII (Jude Law) quien permanece en coma, mientras los cardenales acuden al cónclave para proclamar un sustituto capaz de llevar las riendas de la barca de Pedro en unos tiempos convulsos. Pero del cónclave no sale lo que esperaban y pronto tendrán que acudir de nuevo a él para elegir a un nuevo Papa.

Huelga decir que esta obra del director italiano Paolo Sorrentino nada tiene que ver con la realidad. Es delirante y excéntrica en todas sus manifestaciones. Es recargada y ampulosa. Es seductora y sensual. Es todo eso y una mezcla de delirio de poder en las más altas instancias de los palacios vaticanos, donde los cardenales se mueven en círculos de poder en el que uno de los más destacados es el de la mafia lavanda. Aquí es donde podría colgarse el manido cartel de «cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia» con toda la razón.

John Malkovich, coronado ya como Juan Pablo III. Foto: HBO.

De tal palo…

Sorrentino deja entrever su visión de la vida y de la muerte. Descreído pero en una época creyente, nihilista y desengañado, el director está presente en muchos de los rasgos de sus personajes, muchos de ellos en búsqueda. Incluido el propio Papa. Boato y pompas que tratan de cubrir las miserias humanas que tal vez todos llevamos en nuestro interior: nuestras ausencias y deseos más íntimos quizá nunca satisfechos. Quién sabe.

Los dos papas con el cardenal secretario de Estado, Voiello (en medio), papel protagonizado por Silvio Orlando, uno de los actores más importantes de la trama en las dos temporadas de la serie.

Hace poco el director reconocía al Español, que le «encantaría ser católico«, pero cree que no pasa de «aspirante». «Es difícil creer en Dios, pero me gusta cómo cuentan la historia, es un buen guion. Dios es el personaje más importante de la literatura. No importa si es real o no». Esa fascinación por la religión le ha hecho tener una nueva idea para una tercera temporada que, «si los productores están de acuerdo, vamos a hacerla, no ahora… pero sí, y mientras vuelvo al cine, con Jennifer Lawrence».

Paolo Sorrentino. Foto: El Español.

El Vaticano nunca ha opinado sobre su serie. Y añade: «El vaticano no reacciona, nunca, o no suele. Eso demuestra que son inteligentes, que no pasan tiempo conmigo. Estoy de acuerdo. Yo creo que me he divertido en la primera temporada. Toda la gente en el Vaticano ve la televisión, pero si les preguntan dicen que no… Claro que sí, claro que han visto todos los capítulos con detenimiento«, zanja con humor».

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