A merced de un Dios Salvaje. Andrés Pascual. Espasa Narrativa

A merced de un Dios Salvaje esconde un misterio mantenido durante veinte años. Razones ocultas. Una tormenta voraz. Una familia rota.

Con estos ingredientes se teje el hilo argumental del noveno libro del riojano Andrés Pascual,A merced de un dios salvaje‘, que ha escogido su tierra como escenario para un thriller psicológico donde el vino de Rioja riega una historia que lleva escribiéndose veinte años.

«Entre las cepas, una figura humana. Los brazos caídos, la cabeza cubierta por la capucha de una sudadera. Quiso echar a correr, pero el miedo atroz corrió más que él y se introdujo en su mente, repleta de imágenes del abuelo ensangrentado, y fue incapaz de moverse. Los piececitos descalzos, el pantalón del pijama que apenas se mantenía en su sitio de tan flaco que estaba y aquel temblor que castañeteaba sus dientes mientras la figura se acercaba».

Andrés Pascual, autor del libro.

A merced de un dios Salvaje’ tiene como protagonista al fotógrafo de prensa Hugo Betancor, viudo y padre de un niño, Raúl, que padece una enfermedad rara, el síndrome de Dravet. Betancor viaja desde Lanzarote hasta San Vicente de la Sonsierra con su hijo para reclamar la parte de la herencia que le pertenece al pequeño, heredero de la dueña de la Finca Las Brumas. Una misión que se antoja sencilla de solucionar, pero que se encontrará con muchos obstáculos que salvar.

Desconocedor de la historia de la familia de su mujer, Betancor descubre en La Rioja que veinte años antes un hermano de su mujer, idéntico a su hijo Raúl, despareció sin dejar rastro durante una tormenta. Un suceso que marcó la vida de toda la comarca, que vive con el temor de que la historia se vuelva a repetir.

Un nudo sin desenredar

Andrés Pascual conoce La Rioja y te la muestra con descripciones pormenorizadas de la historia y la arquitectura de los pueblos en los que transcurre la historia de ‘A merced de un dios salvaje’. Y conoce el oficio del vino. Las herramientas, los procesos y las bodegas son parte de esta narración que embriaga por su aparente complejidad.

Narra una historia llena de silencios, donde todo el mundo tiene una versión de los hechos, y que muchas veces no se corresponde con la realidad. Se regodea en la historia de la familia de la Finca Las Brumas, que se ve sobrepasada por una enfermedad que transforma a su hijo pequeño antes de su desaparición y que marca para siempre las vidas de todos aquellos que viven dentro de los dominios bodegueros, pero también en todo el pueblo y la comarca. Un misterio que afecta a propios y extraños y que parece más vivo que nunca con la llegada de Raúl al pueblo.

El peso de los secretos

Portada de ‘A merced de un dios salvaje’

Vega, hermana mayor del niño desaparecido y mujer de Hugo, ha escondido demasiadas cosas durante su vida, y ahora Betancor tendrá que desenmarañar una serie de misterios que sobrevuelan los viñedos y que le complicarán su única misión en la vida, cuidar de su propio hijo.

La narración de Andrés Pascual es atractiva por la cantidad de detalles que ofrece y por crear personajes con volúmenes donde ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan vil como lo pintan. Donde la humanidad se presenta con todas sus caras y cada uno tiene algo de lo que avergonzarse, alguien por quien luchar y una razón para sus acciones. Además, da visibilidad a la problemática real que viven las familias con miembros que padecen una enfermedad rara y que no reciben la atención que merecen.

Si bien es cierto que los diálogos resultan poco naturales en algunos pasajes, se puede perdonar por el amplio conocimiento del autor del escenario de su novela. Un viaje por la sierra del Toloño, tierra de vino, donde las tradiciones marcan el paso de una novela que aumenta de ritmo conforme la historia transcurre, cuando el tiempo también apremia dentro del libro, el autor aumenta la velocidad de la narración y engancha mejor con el lector.

La pega: todo lo malo que puede pasar, pasa. Demasiadas desgracias para una sola familia. Hay un punto en la narración en la que el lector puede pensar que el autor se ensaña con sus criaturas. Y el puzle se complica aún más.

La novela, narrada en su mayor parte desde la voz de Hugo Betancor, está cerca de resolverse en varios puntos de la historia, pero el periodista vuelva a la casilla de partida una y otra vez. Y la angustia crece. Y el tiempo corre. En este sentido, el autor es hábil para crear un juego con el lector que le atrapa a seguir hasta el final por la satisfacción de saber toda la verdad.

El acertijo solo tiene una respuesta: conocer la historia de la familia y de la comarca.

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