Es su álbum número 20. James Taylor reúne 14 temas del cancionero americano. Temas desnudos de arreglos. En el disco hay voz, guitarra acústica, una tenue percusión, algún solo de trompeta o el hilvanado de una armónica, la base de un bajo y detalles de teclado.

Taylor habla así de estas canciones: «siempre ha habido canciones en mi vida, canciones con las que he crecido, y que recuerdo, porque eran parte de la colección de discos de mi familia» Esas canciones que te acompañan en todas las edades, canciones que sabes silbar, que alguna vez silbas: «reunirlas fue un paso natural, porque sabía cómo hacerlo».

Algunas son muy populares:»Son también canciones que formaban parte de los musicales de Rodgers y Hammerstein, incluidos My fair lady, Carousel y Showboat». Sobre el estilo de la grabación, el cantante añade: «Prestamos atención a los acordes y a las melodías, pero sobre todo nos interesaba hacer algo nuevo, poner algo nuestro, y hemos reinterpretado las canciones, y eso es lo que hace que merezca la pena».

Entre las canciones seleccionadas por Taylor para este American Estándar están My Blue Heaven, Almost Like Being In Love and Moon River.. En todas hay un énfasis en las texturas acústicas, y todas tienen alguna pequeña sorpresa, en la percusión, o en el subrayado de un saxo.

Las melodías

Y merece la pena. Hay algunas canciones donde sobre todo se aprecia esa desnudez, esa falta de arreglos, como en Ol’ Man river, la canción que popularizó Paul Robeson, en la que la guitarra acústica y la voz de barítono de Taylor conjugan de una forma perfecta y ofrecen una versión nueva, íntima, que tiene el sello personal de Taylor. O en God Bless the Child el clásico de Billie Holliday, que pueden escuchar en el video adjunto, en el que Taylor se acompaña de John Pizzarelli a la guitarra, todo un acto de amor a un clásico. Taylor ha puesto en primer plano en este disco las melodías, por encima de cualquier otro elemento.

Este álbum llega después de Break shot, que es toda una autobiografía personal de James Taylor, en la que narra su vida familiar difícil, y que visto con la perspectiva de este álbum tiene con American Standard una conexión muy fuerte.

Está grabado en su estudio, el de casa. en The Barn (Whasington), Capitol Studio de Los Ángeles y Treasure Isle y Blackbird Studios de Nashville. En la grabación le han acompañado el batería Steve Gadd, el percusionista Luis Conte, el bajo eléctrico Jimmy Johnson, el teclista Larry Goldings, el violinista Stuart Duncan y varios vocalistas: Arnold McCuller, Kate Markowitz, Andrea Zonn y Dorian Holley.

Making American Standard

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