Christoph Waltz nos trae su último trabajo en ‘Alita: Angel de Combate’ donde se desmarca de sus papeles de villano para abordar una historia paterno-filiar

A pesar de proceder de una familia de artistas y actores, la carrera cinematográfica de Christoph Waltz es tardía. Nacido en Viena en 1956 su primera interpretación será en 1977 con la serie alemana Der Einstard y su primera película Fuego y Espada (Veith von Fürstenberg, 1982) interpretando al héroe Tristan. Sin embargo no es por papeles heroicos por lo que más se le conoce. Más bien al contrario, se le recuerda como un villano elocuente, inteligente, mordaz y astuto. De ello se encargó Quentin Tarantino al consagrarle en 2009 como mejor actor de reparto por su papel del implacable nazi caza judíos Hans Landa en Malditos bastardos.

Christoph Waltz

Quentin Tarantino le abrió las puertas a Hollywood gracias a ‘Malditos bastardos’

Ello le permitiría hacer papeles memorables como los de Agua para elefantes (Francis Lawrence 2011) Un Dios Salvaje (Roman Polanski, 2011 basada en la exitosa obra teatral Le dieu du carnage de Yasmina Reza) y en 2012 Django desencadenado de nuevo con Quentin Tarantino y de nuevo ganador del Oscar a mejor actor de reparto. Tras estas soberbias interpretaciones haría historias como Big Eyes (Tim Burton, 2014) o Cómo acabar sin tu jefe 2 (Sean Anders, 2014). En 2015 se uniría a la familia Bond interpretando al carismático villano Blofeld en Spectre (Sam Mendes)  mientras que en 2016 se embarcaría en la Leyenda de Tarzan (David Yates).

Y con ello llegamos a su última película que el próximo 9 de Julio saldrá en mercado doméstico: ‘Alita: Ángel de Combate’

Inspirado en el manga homónimo de Yukito Kishiro, con James Cameron en la producción y con la dirección de Robert Rodríguez, Waltz se desprende de ese aura de villano para interpretar a Dyson Ido, un ‘Gepetto’ del siglo XXVI que, al encontrar en un vertedero a Alita, la reconstruye y acoge como hija. Hasta ahí sus similitudes con el famoso cuento de Collodi. Este ‘Gepetto’ vive en una ciudad violenta y hostil y lo combate como un Guerrero Cazador y su ‘Pinocho’ es un Ángel de combate rebelde, infalible y letal. Esta es una nueva oportunidad de demostrar su valía como ese actor incuestionable que es afrontando un registro diferente al que nos tiene acostumbrados basado sobre todo en su relación paterno filiar con la cyborg que, como no era de otra manera, lo vuelve a bordar.

Christoph Waltz

En esta entrevista exclusiva, Waltz, siempre atento, habla sobre su cambio de registro al interpretar al bueno de la película, su relación con los dos visionarios cineastas en el set de rodaje y cómo la película trasciende a la tecnología delante y detrás de las cámaras para contar una historia muy humana.

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ALITA: ÁNGEL DE COMBATE estará disponible en venta digital a partir del 9 de julio y en 4K Ultra HD™, Blu-ray 3D™ Steelbook®, Blu-ray 3D™, Blu-ray™, DVD y en alquiler digital a partir del 24 de julio.

Christoph Waltz

«Una de las partes más difíciles de actuar es no interpretar tu propia opinión acerca de tu papel»

Se te conoce por interpretar papeles de tipos malos y complicados. ¿Qué se siente al interpretar alguien con un buen corazón?

Me sienta bien ser el bueno. No tengo nada que ver con esto. Simplemente interpreto mi papel. Intento interpretarlo de dentro a fuera, no de fuera a dentro. Mi opinión es completamente irrelevante. Así que, ¿qué se siente al interpretar a alguien bueno? Nada en absoluto. Si juzgara a mi personaje, estaría tirando piedras a mi propio tejado. Una de las partes más difíciles de actuar es no interpretar tu propia opinión acerca de tu papel.

¿Disfrutaste de la parte física de tu papel?

Los aspectos físicos de cualquier papel siempre son muy disfrutables. No tuve que hacer demasiado. Alguna pelea aquí y allá. Blandir un martillo ocasionalmente.

¿Cómo fue trabajar con Rosa Salazar, que interpreta a Alita?

Es una actriz consumada. No es una principiante, tiene mucha experiencia. Ha dominado muchos retos muy desafiantes. Conoce los altibajos de la profesión. Es lista y usa su inteligencia de forma muy productiva. Puedes trabajar con ella, puedes debatir con ella, puedes aclarar las escenas con ella. Así debería ser siempre.

¿Leíste el manga japonés original?

Por supuesto que lo leí porque no sabía nada sobre manga. Es algo que no me va demasiado. No me gustan mucho los cómics. No porque crea que son estúpidos ni nada parecido, que no los son, pero tengo otros intereses y nunca me he tomado el tiempo de leerlos. Se escapan de mi atención. Es algo muy accesible, conseguí el manga y lo leí. Incluso lo hice de derecha a izquierda.

Christoph Waltz

«Creo que un actor no debe distraerse, no quiero que otros factores me influyan»

¿Usaste otras películas, libros o arte para inspirarte?

No hago eso. Solo porque, en un momento determinado, descubres una analogía, se trata de una especie de aproximación científica, académica. No es que sea algo inútil, pero ver lo que hacen otros con otras historias no es un proceso productivo. Siempre intento usar el guion y nada más que el guion. Si hay una analogía directa, sería poco inteligente desecharla, así como sería poco inteligente no leer el manga si existe. Creo que un actor no debe distraerse, no quiero que otros factores me influyan.

¿Qué puedes contarnos de la relación en el set de James Cameron y Robert Rodriguez?

Debería reconocerse la magnanimidad y la confianza con la que James le pasó la historia a Robert, ahí fue cuando la dinámica cambió. Ambos sabían muy bien lo que estaban haciendo. Alita era como el bebé de James. Escribió el guion. Quería dirigirla. Habían trabajado mucho en la película. Y entonces, después de pensarlo un tiempo, cogió todo el proyecto y se lo pasó a Robert. No lo controló. Fue la inspiración de todo y se hizo a un lado. Un poco como la dinámica que siguen Ido y Alita en la película.

¿Reconoces la dinámica de la relación entre Ido y Alita en historias clásicas como Pinocho? Gepeto talla un chico de madera y lo hace muy bien, se aproxima a la perfección y entonces Pinocho se transforma mágicamente en un chico. En este caso la vida de Alita ya existe e Ido simplemente la encuentra. Sabe de dónde viene, así que también sabe cómo efectuar su transición a una encarnación física. Esto es lo que me encanta de ALITA. La tecnología posibilita, la tecnología facilita, pero está subordinada a la historia, está al servicio del espíritu de la película.

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