Este 2020 es el año de Delibes. De momento ha pasado con sordina, como casi todo lo que no sea la pandemia, el covid, y los asuntos que cuela la Moncloa en el Boletín Oficial de Estado. Pero ahora si, ahora llega Delibes con una muestra general de su obra en la Biblioteca Nacional. El camino, las Cinco horas con Mario, La hoja roja, Los santos inocentes, o Viejas historias de Castilla. Siempre hay un pretexto para volver a Miguel Delibes. Porque la defensa del español, en unos tiempos en los que la lengua está devaluada, hoy es una cuestión estratégica nacional. Delibes fue escritor, fue también periodista. No perdamos de vista su trabajo en los periódicos, y algunos artículos hondos sobre cuestiones de actualidad.

Vida y obra de Delibes

En la muestra abierta en la Biblioteca Nacional está el todo Delibes, un escritor que llevó a las letras su vida, la caza, su familia, su amor por la naturaleza y su defensa del medio ambiente y del mundo rural. Su gusto por la lengua, por las palabras viejas que en su prosa suenan como nuevas. La exposición está organizada por Jesús Marchamalo, que ejerce como comisario de la muestra. Hay más de doscientas cincuenta piezas. Vienen de la Fundación Juan March, de la propia Biblioteca Nacional, de la Academia Española, de El Norte de Castilla, donde Delibes fue director, o de la Fundación Miguel Delibes.

Quizá las que más llaman la atención son los manuscritos, o las cartas, por ejemplo las que se cruzó con el escritor Francisco Umbral. También las primeras ediciones de sus obras, o las fotografías, o las pinturas. Ahí está el célebre Señora de rojo sobre fondo gris, que fue la portada de la obra del mismo título en la que Delibes evoca a su mujer, Ángeles de Castro, figura central en su vida.

Los viajes, la caza

De la muestra, quien no conozca a Delibes se llevará la idea exacta de su relevancia. Delibes es un humanista que se convirtió en una referencia intelectual y moral. Cabe recordar aquí aquella «tercera» en el diario ABC en la que lamentaba con argumentos muy sólidos que la izquierda promoviera el aborto y hubiera abandonado la defensa de la vida. Un humanista que es además un gran defensor y a la vez un gran conocedor del medio ambiente, del mundo rural. A los más jóvenes les puede parecer una paradoja que un hombre que conoce los campos, lo ríos, las dehesas, los animales que pueblan los bosques, sea cazador. Ambas dos pasiones están íntimamente unidas en Delibes. Sin contradicciones.

Delibes y Rabal
Miguel Delibes y Francisco Rabal en el rodaje de Los santos inocentes, 1984

Fue también un gran viajero, y un gran escritor de viajes. A la altura de otros escritores españoles del siglo XX como Josep Pla. Delibes no está encerrado en Sedano para cazar, ni en Valladolid para dirigir El Norte de Castilla. No es un hombre que no tiene mundo, al contrario. Europa, parada y fonda, USA y yo, Por esos mundos, o La primavera de Praga, le sacan de la provincia y le enfrentan a la actualidad más urgente. Y Delibes escribe sobre el mundo que descubre. Del otro lado del charco es una colección de artículos publicados en El Norte de Castilla, y Un novelista descubre América (Chile en el ojo ajeno) es uno de sus más tempranos escritos sobre viajes.

El cine, el teatro, y una entrevista

En la Biblioteca Nacional está el «todo» Delibes, su influencia en muchos escritores, su magisterio, su labor docente, sus premios, su vida familiar. Y su relación con el teatro y con el cine, en aquellas adaptaciones que son hitos de ambas artes: Cinco horas con Mario y Los santos inocentes. Añadimos aquí en FANFAN la entrevista de Soler Serrano al escritor.

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