Juan Francisco Ferrándiz ha concedido esta entrevista a Fanfan dónde nos habla de su última novela El juicio del agua, así de cómo todos sus proyectos. Esta novela de corte histórica es un homenaje a las leyes, pasión que comparte con la escritura

En primer lugar, agradecer de mi parte y de la revista Fanfan que nos concedas esta entrevista. Para comenzar siempre formulo la misma pregunta y es ¿Cómo empezaste en el mundo de la literatura? ¿Siempre quisiste escribir una novela?

Un escritor es un lector con la osadía de querer ser el narrador. Es un tanto curioso, pero después de tantos años leyendo, cuando comencé a trabajar surgió el deseo de saltar esa barrera. Antes no me lo había planteado en serio. Quizás fue la necesidad de compensar un trabajo árido y metódico con imaginación y creatividad.  

Comencé con textos sencillos hasta que se cruzó una idea para una novela y comencé a escribirla a ratos, sin contárselo a nadie. En mi casa, al ver que me quedaba hasta altas horas de la madrugada ante el ordenador, ¡creyeron que estaba haciendo cosas raras!, y tuve que confesar… mi pasión secreta. Pasaron cuatro años sin saber adónde me llevaba eso. Entonces no sabía qué tenia por delante.

Tu debut literario fue con Secretum Templi, una novela escrita en valenciano y que por el momento no está disponible en castellano pero ¿crees que podrá haberla en un futuro? De esta manera quizás podría llegar a más gente ¿Te gustaría, o te daría un poco de reticencia o miedo a leer una novela tuya de hace casi dos décadas?

La editorial se declaró en concurso y desapareció hace mucho tiempo. Aunque los derechos los tiene otra. Creo que es una historia que aún puede tener lectores pues aunaba misterio con historia (se inspiraba en un extraño asesinato que ocurrió en Cocentaina, en 1318). No descarto recuperar los derechos para intentar darle una nueva vida. Quizás haría una revisión profunda, pero la trama creo que aún podría funcionar. 

Aunque eres un reputado escritor, no has renunciado a tu faceta de Derecho ¿Crees que si te dedicaras en exclusiva a la escritura no disfrutarías tanto de la creación? ¿Te sentirías más presionado?

La verdad es que desde la publicación de La tierra maldita en 2018, que fue traducida a once idiomas, di un giro a mi vida y me he dedicado con mucha más intensidad a la carrera literaria. La profesión ha quedado en segundo plano. Inventar historias y tejerlas es mi verdadera pasión, aunque como bien dices supone una fuerte presión, pues hay mucho de apuesta en esto escribir. Puedes pasar años trabajando en una novela y que luego no tenga recorrido. Eso da vértigo.

De todas formas la pandemia nos ha enseñado que salvo ciertos trabajos, muchísima gente caminamos sobre el abismo por un cable, así que hay que mirar al frente e ir paso a paso.   

Foto de archivo de Juan Francisco Ferrándiz, autor de El juicio del agua
Foto de archivo de Juan Francisco Ferrándiz, autor de El juicio del agua

Secretum Templi se publicó en 2003 y no fue hasta 2012 cuando llegaste al mercado nacional con Las horas oscuras ¿Por qué tanto tiempo de transición entre una novela y otra? ¿Hubo borradores desde una publicación a la otra que no salieron a la luz?

En realidad tiene más que ver con mi vida personal. ¿Qué hubo en ese tiempo? Muy sencillo: dos hijos. Muchos me entenderán. Fueron años en los que el trabajo y la familia apenas me dejaban tiempo. Y fue también la época en la que los amigos se casaban (ya sabes, despedidas, bodas…) ¡Los del baby boom sentábamos la cabeza!

Los fines de semana volaban. Recuerdo que podían pasar tres semanas antes de volver a sentarme a escribir. ¡Ya no recordaba ni quién era el personaje que había escrito en la sesión anterior! Luego poco a poco todo se fue asentando y fui recuperando el pulso. Entonces me planteé intentarlo de otro modo y me enfoqué al panorama nacional.

¿Qué supuso para Juan Francisco Ferrándiz la llegada al mundo literario y alabado de tan buenas críticas? ¿Te lo esperabas?

Yo jamás diré que escribía para mí. Yo escribía en mis ratos libres y soñaba con ver un libro mío en las mesas de las librerías, pero es muy difícil y no sabía si lo lograría.

Me llamaron de la editorial Grijalbo, del grupo Penguin Random House, un jueves perdido de enero, en 2011, sobre las diez de la mañana. Con mi traje gris marengo y la corbata a juego, esperaba el ascensor de la oficina con unos compañeros para salir a tomar un café. Inmerso en la rutina, tardé en procesar lo que decía aquel desconocido. No era publicidad, ni una llamada de trabajo. Me habló de mi novela y del interés de la editora en reunirse conmigo, en Barcelona. Se me aflojaron las piernas, empecé a gesticular ante el estupor de los demás. Por supuesto nadie sabía de esa faceta mía.

Fue de los momentos más emocionantes y felices de mi vida. Una editorial apostaba por Las horas oscuras. Puedo decir que eso cambió mi vida. Mis aspiraciones profesionales pasaron a un nivel secundario, pues decidí que mi energía la destinaría a intentar medrar por ese nuevo camino que se abría a mis cuarenta años de vida.

Siguiendo en el panorama literario publicaste más tarde La llama de la sabiduría y La tierra maldita, también ambientadas en la época medieval ¿Qué tiene esa época para que casi siempre recurras a ella? ¿Te gustaría abordar otros tiempos?

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Portada de La tierra maldita de Juan Francisco Ferrándiz

Puede parecer que sea la misma trancha de la Historia, pero entre el siglo IX y el XV hay tanta diferencia que no he sentido que me repetía. Desde la primera novela, siempre me dejo llevar por hechos o posibles historias que me hagan vibrar, pues creo que el lector lo hará como yo. El mundo medieval me ha aportado la inspiración hasta hoy, pero sé que la próxima novela está escondida en algún lugar e iré a la época que sea a buscarla.

De momento seguiré en el género histórico pues debo aprender y mejorar. Los lectores ya me van conociendo y lo esperan.

Si algo es eficaz en tus libros es la manera de brillar a través de la exposición de momentos, detalles y batallas de sus respectivos lugares y momentos, pero para exponerlos con tanta firmeza necesitas una amplia documentación ¿Cuánto tiempo tardas en recaudar toda esa información? Eso forma parte de la labor básica para redactar una novela, pero ¿Te gusta o por el contrario es para ti lo peor de comenzar un proyecto?

La labor de documentación a mí me resulta apasionante. Te llevas sorpresas, a veces disgustos, hay callejones sin salida, giros, personajes históricos de los que enamoras, viajes físicos o virtuales, situaciones inesperadas… Puede llevar más de un año completar el puzle pero a mí me encanta. Además, hoy en día los escritores lo tenemos mucho más fácil, ya no sólo por la información de la Red sino por la facilidad de localizar un libro que te interesa y que está en una librería a mil kilómetros de casa.

El reto está en añadir lo justo para el contexto, pero sin saturar la novela de datos. Cada género tiene su talón de Aquiles y la histórica tiene ese; hay que mantener el equilibrio pues los lectores buscan una novela, no un ensayo. A menudo hay que sacrificar lo que más te costó de encontrar, pero se tiene que hacer.

Tu última novela El juicio del agua es la mezcla entre tu profesión y tu afición y es que es un firme homenaje al Derecho y más si cabe al Derecho Romano ¿Esa fue tu intención desde el comienzo? Porque parece casi impensable aunar en una novela ambos aspectos

En una obra sobre los Derechos Humanos leí que los antecedentes eran medievales: la Paz y Tregua y la recuperación del Derecho Romano, que estuvo perdido durante siglos.

Al profundizar descubrí que hubo hombres y mujeres que lucharon contra el poder para limitar los abusos y dar una oportunidad a los más débiles. Fue el embrión de los Derechos Humanos y me pareció tan fascinante que decidí darles vida en una novela. Sus aventuras y viajes nos contarían aquel hito histórico desconocido.

El juicio del agua no es una disertación jurídica, sino la historia de dos personajes que se enfrentan a un orden abusivo. Su búsqueda trajo la renovación que aún disfrutamos. La novela es ficción, el trasfondo no. A los que desconocen el mundo jurídico les está gustando mucho pues conecta con la actualidad, además la entienden sin problema.

La novela comienza con la inmersión en el agua de dos bebés pare ver quién sale vencido y así obtener la victoria y ser la familia más poderosa, yo desconozco este rito pero ¿Realmente se hacía ese ritual?

Portada de El juicio del agua de Juan Francisco Ferrándiz
Portada de El juicio del agua de Juan Francisco Ferrándiz

Se llama la ordalía de albats (en referencia a la inocencia de los niños) y está documentada en Cataluña. Dos familias, a veces también un monasterio, disputaban un derecho o propiedad y el modo de decidir era sumergir a dos niños en aguas previamente exorcizadas. El que se hundía era el elegido por Dios.

Hay muchas más, como el ferre calt, que era coger un hierro candente en la mano y luego ver si quedaba herida. Todas se recogen en las leyes de la época. ¡Ese es el tema! ¿Cómo pudieron superar tales prácticas que eran parte del orden y voluntad de Dios? No fue fácil y esta novela nos lo cuenta a los que vivimos en el siglo XXI, acomodados en nuestros derechos fundamentales. Les debemos mucho a nuestros ancestros pues aquello sólo fue el principio.

Esos dos bebés que se sumergen en las aguas heladas son los protagonistas de la novela y son Robert de Tramontana y Blanca de Corviu, con ellos recorreremos la historia de España y somos testigos de los enfrentamientos entre sus familias, donde la venganza tiene también un pilar esencial ¿Cómo ha sido para ti el proceso de elaboración de estos personajes? ¿Qué virtudes y defectos crees que poseen cada uno?

Imaginar a los personajes es un ejercicio fascinante, pues primero tienes que creértelos tú. No aparecen a la primera, hay que encontrarlos y descubrir cómo encajan en la trama. Unos cogen fuerza y otros se pierden. Las novelas suelen tener “tomas falsas”, partes eliminadas, pero ese trabajo sirve para cincelar el alma de cada personaje.

En esta novela seguiremos las andanzas de Robert de Tramontana a finales del siglo XII, que en unos casos elige su camino y en otros lo arrastran las circunstancias. Su mirada es la de un payés que descubre el mundo más allá de sus tierras arruinadas. Tiene arrojo pero es ingenuo y eso lo lleva a vivir aventuras en muchos lugares diferentes. Es un camino iniciático.

Blanca es de sangre noble. Ella sí comprende cómo son los nobles y cómo defienden sus privilegios. Cuando están juntos percibimos en Robert la novedad de un saber recuperado en ese siglo XII y en ella el viejo orden. Pero a ambos la vida le tiene reservadas algunas sorpresas.

Robert Tramontana, es el condenado y se ve inmerso en un vaivén de situaciones y batallas bastante arduas pero para ti ¿Cuál piensas que es su momento más álgido? Él tambalea mucho para decidir sobre qué hacer con su vida en el terreno personal ¿Consideras que su labor finalmente en el terrero del derecho le hace feliz?

Quizás cuando Robert debe escoger entre el amor o culminar su vocación como juez. A mucha gente se le presenta ese dilema alguna vez en la vida. Sacrificar ambiciones profesionales, incluso una vocación, por la familia. O lo contrario. Son decisiones que nos cambian la vida. Sin embargo, también la vida juega sus bazas y a veces parece que al final todo encaja como debía.

Robert busca quitarse el sentimiento de culpa, pues perdió la ordalía del agua, cuando Blanca y él tenían un año. Si se convierte en juez podrá luchar contra esas leyes injustas y en Jaca, León y Bolonia ha aprendido cómo hacerlo. Aún así, el amor es la fuerza que tiene más poder en su alma.

Blanca de Corviu y Robert deberían odiarse pero tienen un vínculo casi inquebrantable ¿Les une el amor, el rencor o la desesperación? Y es que ambos huyen en parte de su legado ¿Son conscientes de los derroteros de sus decisiones?

No estaban destinados a cruzarse pues sus mundos eran distintos, pero las dos familias se vieron profundamente afectadas por El juicio del agua. El sistema feudal se agrieta a finales del siglo XII y su relación evoca el cambio. Pudo ser de otra manera pero las cosas sucedieron así.

Su vínculo es fruto de la tragedia, pero el alma humana puede revertir eso y volverlo luz. Esa es la cuestión: Robert duda de que lo que les sucedió fuera justo y esa duda cambió el mundo. Fuera de la ficción es lo que pasó históricamente en el siglo XII.

En ese siglo the love is in the air, los documentos y las piezas románicas lo demuestran. Otra cosa eran los matrimonios. Pensad que la esperanza de vida estaba en los cuarenta años, ¡eran jóvenes! Las restricciones puritanas vendrán en siglos posteriores.

¿Qué ha supuesto para ti en el modo personal la publicación de El juicio del agua? Habrás tenido opiniones de todo tipo, con respecto a este libro ¿Pero aprendes más de las críticas o de los halagos?

En general las opiniones son positivas y algo que me complace especialmente es que ha interesado a lectores que no son de novela histórica, y también a los que no tienen ningún conocimiento jurídico. Ese era el reto: que fuera atractiva para cualquier lector.

Las críticas deben asumirse. A veces aportan detalles o aspectos que pueden ayudar a mejorar el estilo. También las hay que dan miedo, no tanto por la crítica a la obra, sino por el fanatismo o la visión sesgada de la Historia que rezuman.

 Por suerte, esas últimas se olvidan más pronto.

Si tuvieras la oportunidad de adaptar uno de tus libros ¿cuál sería y por qué? ¿A quién visualizas como actores en El juicio del agua?

Creo que de todas podría salir un guion interesante, pero me encantaría ver en pantalla La llama de la sabiduría, con la lucha de las mujeres en el siglo XV para salir adelante hasta en las peores circunstancias, donde sus derechos estaban más mermados incluso que antes. Un hospital, una urbe como Valencia, que era la Nueva York de la época, y la solidaridad entre mujeres tendría, creo, un gran atractivo (y su producción sería más barata que las otras novelas).

El juicio del agua es una novela viajera y al imaginar cómo se recrearían todos esos lugares me emociono. Sé que es muy difícil. En cuanto actores y actrices no quiero elegir, pero los imagino españoles. Yo leo y veo mucho producto español. Acabo de ver la serie Inocente y sus protagonistas podrían encajar perfectamente.

Sabemos que eres un autor que se toma su tiempo para publicar y es lógico por el arduo trabajo que ello supone ¿Pero hay ya algún proyecto a la vista que nos puedas contar?

Estoy discutiendo conmigo mismo y con las musas. Algunas ideas piden paso pero necesito profundizar y buscar más. A veces resulta duro estar en medio de las brumas sin saber cuándo aparecerán las primeras pistas para descubrir la historia. En mi caso al menos, al principio es así. Espero tener la oportunidad de volver en el futuro y contaros lo que encontré.

Y ya para finalizar y cómo siempre, por favor nos gustaría conocerte más en tu faceta de lector ¿También escoges narrativa histórica o prefieres el género negro? ¿Cuáles son tus autores imprescindibles?

Soy un lector que me gusta variar. De hecho si sólo pudiera leer un género haría años que habría dejado esta afición. Me gusta saltar de la histórica a la negra; ahora ciencia ficción, ahora un ensayo, un relato de misterio o de terror…

Eso sí, a menudo regreso a ciertos autores que me inyectaron este veneno, como Conan Doyle, Bram Stoker, Conrad, Stevenson, incluso H. P. Lovecraft. Referentes en novela histórica son para mí autores muy reconocidos, como Umberto Eco.

También me gusta mucho descubrir a autores nuevos y propuestas diversas, pero que estén bien escritas.

Ha sido un placer. Muchas gracias.

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