Madrid sí paga traidores. El titulo resulta un poco dramático, pero refleja la realidad del constitucionalismo en Cataluña. Los constitucionalistas catalanes hemos sufrido la enésima traición por parte del Gobierno de la Nación. En el día de hoy, el presidente del Gobierno, faltando a sus propias palabras y afirmaciones previas, ha comunicado formalmente que los políticos secesionistas serán indultados de forma arbitraria y en contra del criterio jurídico y la
razón. Que un político mienta, no nos sorprende a estas alturas, pero que se beneficien del indulto ilegítimo, otros políticos que no se arrepienten, que han tenido beneficios penitenciarios superiores a los de cualquier otro preso y que además dicen que lo volverán a hacer, es inmoral.


La aritmética partidista nos esta ofreciendo un panorama de desmantelamiento del
Estado constitucional, inédito en el resto de las democracias occidentales.
Esta ha sido la dinámica durante décadas en el Gobierno de la Nación, con los partidos
nacionalistas y secesionistas: concesiones en detrimento del poder estatal y dejando solos a los defensores de la constitución española en los territorios nacionalistas. Desde Madrid, nunca se han preocupado de organizar o apoyar al movimiento asociativo constitucionalista en Cataluña.


A nivel político, el análisis siempre ha sido realizado en clave nacional y los resultados
no han podido ser mas desastrosos. Nunca ha existido un gobierno autonómico
constitucionalista en Cataluña.
La estrategia política es pésima y olvida que Cataluña
tiene un poder municipal y asociativo fundamental, que debería ser analizado y
apoyado. Por el contrario, todos los esfuerzos políticos han sido dirigidos a gobernar la
Generalitat, lo cuál es prácticamente imposible con el sistema electoral vigente,
después de décadas de adoctrinamiento y por qué no afirmarlo: buena estrategia del
sector independentista ocupando todos los puestos de influencia municipal,
asociativo, colegios profesionales o de organismos oficiales.


Esa estrategia exitosa les ha permitido tener un poder omnímodo, silenciar cualquier
oposición, imponerse en todas las elecciones autonómicas y doblegar continuamente a
un Gobierno de la Nación que ni analiza ni entiende la realidad social catalana.
Los partidos constitucionalistas, difícilmente se ponen de acuerdo para gobernar nada
y siempre pactan con los secesionistas con ese espíritu derrotista subliminal que
encabeza el PSC: algo es algo parece su lema. Aunque sean migajas y al día siguiente les destrocen una sede del partido. Esta política derrotista se traslada al mundo asociativo donde cada partido constitucionalista ubica sus peones o directamente recoge cosechas de candidatos para sus listas electorales.


Un mundo asociativo constitucionalista absolutamente fragmentado por esta pésima estrategia política y que, a pesar de tenerlo todo en contra, sigue ganando batallas. Pero estas batallas nunca serán suficientes para ganar una guerra al secesionismo ni para ser tomados en consideración en Madrid, en lugar de ser la moneda de cambio habitual de los trapicheos políticos. El asociacionismo constitucionalista catalán adolece de muchos males: desorganización, egos, influencias políticas, rencillas personales y la ausencia de un objetivo común.

Ustedes me dirán que el objetivo común existe, pero si no existe una voluntad de trabajo en equipo y la creencia en la victoria: es inviable. Aquí radica el principal problema, se ganan batallas individuales, se unifican criterios de cara a la galería, pero si estás dentro, observas que no hay organización, unidad de criterio y que al final se convierte en una lucha de egos fomentada hábilmente por los políticos. Se corea: ¿a nosotros quien nos indulta del control asfixiante secesionista?, pero sin una creencia real en la victoria, sin creatividad, sin cooperación desinteresada y con excusas diarias.


Desde Madrid sólo se paga a los traidores, a los leales, se les da la espalda hace
décadas
. Concesión tras concesión al secesionismo hasta la derrota total del
constitucionalismo. ¿Como puede ser que un Estado tan antiguo, sea incapaz de analizar la situación e implementar medidas de apoyo al asociacionismo constitucional que esta manteniendo la bandera de España en la comunidad autónoma, mientras el Estado la esconde de todas las formas posibles?


Existió una asociación de referencia que debería haber realizado esa función y que
recibía y recibe apoyo económico de alguna fundación, pero, a los hechos me remito,
el fracaso ha sido estrepitoso. Una asociación de referencia que dispone de liquidez económica y puede tener estructura, o sea empleados, debe repartir equitativamente ese potencial económico en el resto de asociaciones que están actuando hace décadas en el territorio.

Jugar a crear sectoriales para quedarse todo el flujo económico y tener una súper
estructura ha sido un error estratégico egoísta. Se debe potenciar a las asociaciones constitucionalistas experimentadas que conocen perfectamente sus ámbitos específicos. La situación actual de derrotismo, de ausencia de estructura, subvenciones o apoyos económicos, lastra el trabajo voluntario que se realiza a diario contra un poder omnímodo político.


Poder omnímodo político secesionista que tiene todos los recursos económicos para
controlar y subvencionar a sus afines organismos, entidades, asociaciones, etcétera.
Sería deseable que alguien en el Estado, diseñe y analice esta situación para
implementar contramedidas o el final estará cerca porque no se puede mantener un
espíritu combativo sin recursos y con un Madrid que sí paga traidores.

bandera

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