Cuando la presencia  generalizada de  vehículos eléctricos, tanto coches como autobuses, camiones, tranvías y trenes sea una realidad en las ciudades del mundo conseguiremos  esa ciudades limpias de carbono con la que todos soñamos. Sin embargo, para llegar a esta evocadora situación se plantea un desafío importante tanto  los planificadores urbanos, como a los gobiernos que están lidiando con la necesidad de obtener más energía de fuentes renovables y garantizar la estabilidad del suministro a medida que aumenta la demanda de electricidad. Para hacer realidad la electrificación a gran escala de la movilidad, se requieren importantes inversiones y soluciones técnicas. Las soluciones tecnológicas se están poniendo en marcha a buen ritmo, pero aún encuentran obstáculos importantes en el camino.

La electrificación de la movilidad: el desafío por delante

Estos obstáculos se pueden ver mejor en la luz de los datos sobre el uso previsto de vehículos eléctricos: para 2030, se prevé que habrá más de 100 millones de coches eléctricos en EE. UU., lo que supone multiplicar por 30 la situación actual. Para la misma fecha se espera que haya más de un millón de autobuses eléctricos en todo el mundo. Mantener estos vehículos eléctricos en funcionamiento (sin mencionar los camiones eléctricos, trenes y tranvías) requerirá más de 500 TWh de electricidad, lo que equivale en líneas generales al consumo anual de electricidad de Francia en 2019.

Y 2030 será solo el comienzo. Para el 2040, la demanda de electricidad para vehículos eléctricos estará cerca del 10% de la demanda mundial de electricidad. Y a medida que aumenta la tasa de vehículos eléctricos, también lo hará la demanda global de electricidad flexiblesostenible y asequible para otros sectores como la industria pesada y la calefacción doméstica.

El nexo entre energía y movilidad

El nexo “energía-movilidad» es la solución a este desafío. Las redes eléctricas actuarán como el pegamento que permita un sistema de movilidad eléctrica verdaderamente sostenible, que satisfaga la creciente demanda y se adapte a la energía renovable. Requerirá dos elementos de construcción: puntos de conexión de movilidad de energía, que brinden una infraestructura de carga inteligente que puede vincular la movilidad a la red, y una infraestructura de red mejorada que puede administrar mayores cargas renovables de manera segura y eficiente. Para adaptarse a este aumento de la demanda con energía renovable, será necesario materializar ambos componentes básicos del «nexo energía-movilidad».

Los gobiernos deben invertir en sus redes eléctricas. Se necesita una inversión significativa. Las redes deberán ser más inteligentes y flexibles, habilitadas por una infraestructura de red mejorada digitalmente que podrá responder a los usos variables de energía que requerirán las comunidades. Estas redes inteligentes que deben poder  actuar para moderar la demanda, junto con inversiones en almacenamiento de energía que pueden aliviar la presión cuando las exigencias de los consumidores así lo requieran.

Centros de movilidad eléctrica

En las  ciudades, también se necesitarán inversiones en la infraestructura de carga adecuada que suministre electricidad de manera eficiente a las nuevas formas de transporte electrónico.  Estos puntos de recarga serían ventanillas únicas de gran capacidad para la carga. Para automóviles y camiones, se podrían instalar centros de infraestructura inexistente como estacionamientos, centros logísticos o carreteras para permitir un transporte limpio de largo recorrido.

Para los vehículos de transporte público, los depósitos y las estaciones terminales proporcionan ubicaciones ideales. Y se puede planificar un sistema de centros dentro y alrededor de las ciudades para una integración eficiente de la movilidad y la energía. Estos centros de movilidad eléctrica pueden ser más que una estación de servicio o un centro intermodal para vehículos eléctricos, también pueden ayudar a construir un sistema de energía inteligente y localizado adecuado para el futuro. Incluirían plataformas digitales para gestionar flotas y flujos de energía en conjunto.

Centros de movilidad eléctrica

Podrían operar de manera flexible «dentro y fuera de la red», albergar paneles solares e instalaciones de almacenamiento de energía, reduciendo la demanda cuando sea necesario en la red eléctrica. También ayudarían a maximizar la conservación de la energía y la asequibilidad a nivel local, actuando como «centros de microenergía». Estos centros también ofrecerían la oportunidad de organizar eficazmente el comercio de microenergía entre operadores de flotas, proveedores de energía y consumidores finales.

En resumen, no importa cómo evolucione la tecnología de los vehículos y crezca la demanda de energía, los centros de movilidad eléctrica permitirían a los municipios tener un mayor control sobre cómo actualizar su infraestructura a medida que se expande el uso de vehículos eléctricos y aprovecharlos para organizar un mejor sistema energético en su área. La clave final del nexo energía-movilidad. Estos dos aspectos, inversión en la red y una infraestructura de carga adecuada, son esenciales.

movilidad
La generación de energía será clave para la movilidad en las ciudades

La carga de vehículos eléctricos

También será esencial otro aspecto, este no técnico para que el nexo energía-movilidad sea un éxito: una mayor coordinación de los diversos sectores industriales necesarios para que funcione el nexo entre energía y movilidad. Se trata de partes interesadas en la energía y la movilidad, que necesitan converger en un conjunto común de sistemas, estándares y formas de trabajo. La falta de colaboración haría correr  el riesgo de que el vehículo y la infraestructura energética de apoyo no estén sincronizados entre sí, o las necesidades del planificador de la ciudad, lo que a largo plazo inevitablemente aumentará los costos.

Un lugar clave donde este enfoque inconexo ya es visible es en las actuales infraestructuras de carga de vehículos eléctricos. En la actualidad, las estaciones de carga únicas para automóviles se implementan en todas las áreas urbanas y las instalaciones de carga para el transporte público se consideran por separado, lo que aumenta la complejidad de la conexión a la red y la gestión de la red. Al aumentar la cooperación en esta esfera, todas las partes interesadas se beneficiarán de un sistema más colaborativo que beneficiará a la industria y al usuario final.

Lo harían a través de una mejor optimización, lo que asegurará que la movilidad eléctrica, la infraestructura de carga y la red eléctrica puedan actuar juntas como un sistema cohesivo. Este sistema cohesivo reduciría los costos a través de ahorros de eficiencia y proporcionaría el potencial para una mayor estabilidad de la red a través de una infraestructura de carga conectada e inteligente, que puede ayudar a administrar la demanda. A nivel mundial, los sistemas de energía y movilidad del mundo se encuentran en un punto de inflexión. Las reducciones drásticas en el costo de generar energía renovable están demostrando que el camino hacia un sistema energético neutro en carbono está a nuestro alcance.

Os dejamos un video muy interesante con una entrevista a Antonio Turiel. Plantea muchos problemas que se deben resolver. A muchos de ellos da respuesta PRIMO, el sistema inteligente de carga eléctrica que se presentará el 20 de enero. OS podéis inscribir en este enlace para seguirlo online.

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