Encerrado en su lógica de ludópata, el tirano cometió ayer un nuevo error. Mientras Carles se ponía más tonto y caprichoso en Waterloo, mientras los jueces anunciaban su proceso por participar en maniobras terroristas, mientras el consejo del poder judicial le decía al tirano que está usurpando las funciones que no le corresponden y practicando una involución, mientras la calle se llenaba de protestas airadas y pacíficas, el sultán ordenó a la policía utilizar gases contra los que defendían a la nación y sus principios en la puerta de Ferraz, justo en el punto de Madrid donde todos los principios suelen naufragar. En ese justo punto donde Page y Fernández vara suelen decir que no están de acuerdo, para luego entrar y aplaudir como viejas soviéticas. En ese punto de Madrid es donde Sánchez decidió este lunes hacer su primer ejercicio callejero de caudillo, a ver cómo le sale. Así, vimos el uso del gas, así vimos a agentes de la policía pedir la documentación a ciudadanos con banderas de España.
