El segundo jinete – Alex Beer – Editorial Maeva – 20.90 €

Hace unos días que ha visto la luz la ópera prima de Alex Beer. Se titula El segundo jinete y con ella nos traslada, de la mano del inspector August Emmerich, hasta la Viena de 1919. Un thriller magistralmente relatado que, además, retrata a la perfección la crudeza, la crueldad y la miseria reinantes en la ciudad imperial.

¿Cuál es el argumento?

El segundo jienete, primera novela de Alex Beer – Image vía @Maeva.es

La Primera Guerra Mundial llegó a su fin hace escasos meses. Y como es normal, después de cualquier conflicto bélico, la ciudad imperial ya no es la que era. Ya no derrocha el mismo esplendor de antaño. Poco, o nada, se parece a aquella Viena conocida como centro cultural de Europa y capital política de un imperio que no dejó de expandirse. De aquella sede de la Exposición Universal que cautivó a tantos y tantos allá por 1873. Ya no tiene nada que ver. El ambiente que se respira es otro bien distinto. Los días son grises. Y los ánimos, sí, los ánimos de sus habitantes también. Son grises muy oscuros. Y no es para menos. Esta Viena se encuentra hundida. El hambre y la miseria no hacen más que acrecentarse y la gente hace lo que puede por sobrevivir. Cualquier cosa es realizable si con ello consiguen alguna moneda que pueda ayudarles a llevarse algo a la boca.

Suicidio o asesinato. He aquí el quid de la cuestión

En medio de ese auténtico caos, August Emmerich, que participó en la guerra y oculta, como puede, las secuelas de una herida en la pierna, descubre el cuerpo de un mendigo que presuntamente se ha suicidado. Sin embargo, no se fía. Está seguro de que algo oscuro se esconde detrás. Es investigador y por todos los datos que va recopilando, de aquí y allí, llega a la conclusión de que se trata de un asesinato. Eso sí, no tiene ninguna prueba sólida con la que poder demostrar su teoría y eso le fastidia porque su jefe ha archivado la causa. No sabe cómo llegará a obtener y cuánto tiempo le llevará buscarlas, pero está más que decidido a ponerse manos a la obra

Investigando a contracorriente

Ferdinand Winter, su joven e inexperto asistente, se une a él y se compromete a echarle una mano en su investigación. Son conscientes de que no cuentan con ninguna otra ayuda más que la de ellos mismos, pues se van a encargar de ello por su cuenta y riesgo. Poco a poco, comienzan a tirar del hilo y empiezan a llegar las primeras respuestas. Un tanto rebuscadas, pero respuestas al fin y al cabo. No tardan en encontrarse con más cadáveres y sus teorías van tomando cada vez más fuerza.

Sin embargo, conforme van adentrándose en la investigación se van dando cuenta de que ni las cosas van a resultar fáciles ni ellos saldrán indemnes. Las calles de Viena se convierten en el escenario del juego del gato y el ratón y las persecuciones de unos y otros no hacen más que sucederse. Puede pasar cualquier cosa y en cualquier momento. Y es que el momento es el que es. Las heridas que ha dejado la guerra siguen latentes y el dolor sigue siendo inmenso. Igual de inmensas que son las ganas de Emmerich y Winter por llegar hasta el fondo de la cuestión, hallar al o los culpables y hacer pagar por las atrocidades que ha cometido.

Alex Beer, autora de El segundo jinete. Image vía @Maeva.es

Sobre la autora: Alex Beer

Alex Beer nació en Bregenz, Austria. Estudió Arqueología y actualmente vive en Viena. El segundo jinete, su primera novela protagonizada por el inspector de policía August Emmerich, ha sido aclamada por la prensa y los lectores y ha recibido el Premio Leo Perutz de los libreros austríacos. Este galardón se otorga a la mejor novela negra en lengua alemana que tenga Viena como escenario.

Opinión personal sobre El segundo jinete

Paul Auster ha dicho en alguna ocasión que «si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia«. Por otro lado, el poeta lírico Horacio decía que «la justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera«. En mi opinión, dos grandes frases que describen a la perfección, y a grosso modo, esta ficción que Alex Beer ha ideado y escrito.

Y es que la primera de ellas, adquiere cierto significado conforme te adentras en El segundo jinete y ves que va llegando al final. Por otro lado, en cuanto a la segunda, August Emmerich, el protagonista de este thriller, tiene un gran sentido de la justicia, entre otras muchas características, y tiene cierta particularidad bastante cercana, en algunos momentos, a la que se describe en ella.  Sí, probablemente, después de haber leído estas pequeñas pinceladas es probable que hayan empezado a surgirte algunas cuestiones y estés deseando que cuente algo más. Pero ya sabes, estimado lector, que no me gusta hacer spoiler y que soy de las que prefiero que seas tú quien se adentre en las lecturas y se deleite con ellas. Y, en este caso, no iba a ser diferente.

Y así, con estas palabras es como empiezo la reseña de este cautivador thriller histórico que, tal y como decía en la entradilla, te transporta hasta la Viena de entreguerras y, además de investigar el caso junto al inspector Emmerich y su joven asistente, es capaz de hacerte sentir y vivir ese ambiente gris oscuro, casi negro, que se respira en la ciudad imperial. Esa desolación, esa tristeza, ese demoledor dolor, la miseria, el hambre, la muerte… En una palabra, la devastación que deja tras de sí cualquier conflicto bélico.

Características de la pluma de la autora

Con una buena combinación entre narración y diálogo, una trama muy trabajada y un exhaustivo trabajo de documentación, que la delata, Alex Beer nos muestra que sabe contar historias a la perfección. Que sabe enganchar desde el principio, con soltura, y que acaba cautivando al lector. Y es que su cuidada forma de narrar, esas descripciones tan precisas, tanto temporales como espaciales, como la forma de estructurar la acción consiguen que la lectura sea ágil, amena y que, en muchas ocasiones, invite a la reflexión.

Ha sabido crear un universo compuesto por varias piezas, a modo de puzle, que se van desvelando capítulo a capítulo hasta llegar a un final bastante inesperado.

¿Cómo son los personajes?

Para serte sincera, están muy bien perfilados. Es cierto que no hay muchos, pero los que están son necesarios de una u otra forma para que el thriller se desarrolle de la forma en que lo hace. Sin embargo, he de reconocer que hay uno especialmente que llama la atención sobre el resto. Y, como no podía ser de otra forma, es el gran protagonista junto con la ciudad de Viena (sí, porque esta también es otra de las protagonistas). Eso sí, con esto no quiero desmerecer otros como Ferdinand Winter, Kolja, Horvat o Minna, estos últimos, quizás, en menor medida.

Se trata de August Emmerich, el inspector que además de encargarse de los casos de contrabando que le asigna su responsable, decide ponerse manos a la obra y seguir su instinto. Ese impulso natural, innato y que según, en boca de muchos, se puede ir trabajando y adquiriendo con la experiencia. Y Emmerich, sin duda, lo tiene. Y lo demuestra desde el principio.

Es un personaje curioso que conforme te vas adentrando en el thriller va creándote sensaciones diferentes. Al principio, se le ve como una persona fría, ruda, con ideas fijas, calculadora, dura, totalmente indisciplinada en cuanto a las órdenes que recibe… Sin embargo, conforme vas conociéndolo más de cerca, vas descubriendo algunas características de su vida, algunos episodios por los que ha pasado o la causa de algunas formas de actuar, acabas comprendiéndolo y empatizando con él. Para serte sincera, estimado lector, hay un momento un tanto surrealista y quizás algo difícil de creer, pero que funciona y pasa prácticamente desapercibido. Te invito a que lo descubras de la mano del gran Emmerich.

Eso sí, hay que dejar patente que no siempre los que consideramos «héroes» lo son, sino que, muchas veces, se convierten en culpables, muy culpables. Y hasta ahí puedo leer.

Mis conclusiones finales sobre El segundo jinete

Imagino que por mis palabras, habrás intuido que me ha encantado este thriller. Y no estás equivocado. Sin duda, una lectura muy recomendable. Se trata de una joya histórica y de misterio magníficamente relatada y de las que te dejan, al final, con buen sabor de boca. Y digo que al final, porque durante la lectura habrá momentos en los que aflorarán todo tipo de sensaciones: desde el dolor, al miedo, pasando por el suspense, la ansiedad y, en muchos momentos, pena y tristeza causada por la crueldad y la sinrazón.

Si te apetece adentrarte en la Viena de entreguerras, sentir de cerca los vestigios de los conflictos bélicos, darte cuenta de que el esplendor es algo que en cualquier momento desaparece, investigar una serie de asesinatos, vivir en propias carnes cómo te detienen o como te disparan a matar y creer que de esta no sales con vida, no dudes más y dale una oportunidad a El segundo jinete. ¡Te encantará!

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