Los científicos de Hitler. Historia de la Ahnenerbe. Eric Frattini. Editorial Espasa

Eric Frattini es un clásico en los libros de investigación y divulgación sobre la historia del Tercer Reich. Antes de abordar lo que fue la Ahnenerbe nos contó en La huida de las ratas la fuga de los líderes nazis tras la derrota en al Segunda Guerra mundial. Y en ¿Murió Hitler en el búnker? analizó las últimas horas del tirano y las dudas sobre su final. En Los científicos de Hitler narra con detalle la creación de la Ahnenerbe, la Sociedad para la Investigación y la Enseñanza de la Herencia Ancestral alemana. Una creación de Himmler, destinada a cumplir dos misiones: la protección de la pureza aria y la búsqueda del origen de los pueblos germánicos.

Portada de Los Científicos de Hitler
Portada de Los Científicos de Hitler

El gran titiritero

Himmler fue realmente, como lo denomina Frattini, el «gran titiritero» del régimen nazi. Uno de los rasgos más interesantes del libro de Eric es que profundiza en la historia de los personajes que estuvieron en el centro de la creación y de las actividades de la Ahnenerbe. Himmler era un hombre retraído y de apariencia tímida, obsesionado con demostrar una fortaleza que no había sido capaz de exhibir en la primera guerra mundial. Era el soldado «que nunca había pisado el barro». Su despiadada crueldad fue la que ideó la llamada «solución final». Para Himmler, una pieza más de su proyecto de poblar la tierra con individuos arios de una pureza inmaculada.

La Ahennerbe sirvió además para albergar e impulsar investigaciones médicas abominables, en las que se utilizaron presos para comprobar la resistencia de los humanos a la altura (viajes en avión) o a condiciones de frío extremas. Nombres espeluznantes como el del médico Josef Mengele están asociados a esta Sociedad en la que convivían científicos mediocres, algunas mentes muy bien formadas, y arribistas sin oficio ni beneficio.

Himmler en San Sebastián
Himmler en San Sebastián

La Ahnenerbe y España

Quizá el capítulo más interesante, y desde luego el más extenso, es la relación de la Ahnenerbe con España. El primer enviado del régimen de Franco que se entrevistó en Berlín con Himmler fue José Finat y Escrivá de Romaní, que en ese momento era Director de Seguridad. La relación del régimen de Franco con los nazis tenía varios puntos de interés. Los nazis querían un registro de los judíos que vivían en España y querían aumentar las exportaciones españolas de wolframio, un metal imprescindible para la industria alemana del armamento pesado. Franco quería a cambio que los nazis detuvieran a los republicanos refugiados en Francia y los enviaran de regreso a España.

Esa colaboración entre Franco y Hitler se concreta en la entrevista de Hendaya. Antes, en el otoño de 1940, Himmer visitó España. En el álbum de fotos de esa visita se le ve en San Sebastián, en Madrid, en el Museo Arqueológico, y en Toledo. Le llevaron a una corrida en Las Ventas. El espectáculo le pareció cruel y primitivo. Al hombre que envió a millones de judíos a los campos de exterminio no le gustaron los toros. Himmler estuvo también Monserrat, atraído por la posibilidad de que la abadía guardara el Santo Grial. La colaboración entre los nazis y Franco alcanzó a la Ahnenerbe, a través de un curioso personaje, el arqueólogo Julio Martínez Santa Olalla. A Himmler le interesaban los visigodos, y la Ahnenerbe impulsó una investigación para encontrar rastros de pureza aria entre los españoles de las islas Canarias. Sospechaban que se trataba de un reducto de la legendaria Atlántida. Con la Ahnenerbe la superstición se elevó a categoría de ciencia. La ciencia se puso a su servicio, y sobre todo se arrodilló ante un proyecto criminal

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