A principios de la década de los 80 (hablamos, lógicamente, del siglo pasado) Prince era ya uno de los artistas más importantes de la esfera pop norteamericana. Con solo 20 años era todo un veterano de la escena de su Minnesota natal, y un par de años después lograría que su segundo álbum vendiera más de un millón de discos. Su éxito arrollador venía precedido por ristra de calculados escándalos, sobre todo en lo que se refiere a lo explícitamente sexual de muchas de sus letras, una imagen semi andrógina y unos formidables vídeos musicales en los que solía aparecer rodeado de chicas guapas. Y, por supuesto, por una capacidad musical, instrumental, compositiva y vocal muy por encima de lo común.

Por algo le llamaban ‘El Genio de Minneapolis’

Prince era un genio absoluto. Con menos de 10 años aprendió a tocar el piano sin asistir a clases y sin ningún tipo de ayuda. A los 13, su padre le regalaría una guitarra eléctrica que consiguió dominar en pocos meses. Cuando Owen Husney, un promotor musical y cazatalentos, escuchó una de sus maquetas, le pareció que aquella «banda» era bastante buena. En realidad, todos los instrumentos los había tocado un Prince que por entonces aún no había cumplido los 18. Con el tiempo, llegaría a decir que dominaba más de 30 instrumentos distintos.

Sin embargo, la industria musical de la época no era capaz de canalizar aquella vorágine creativa y frenaba continuamente nuevos lanzamientos. Por este motivo, el genio de Minneapolis se ‘escapaba’ de ella y cedía muchos de sus nuevos temas a cantantes (casi todas femeninas) o grupos (formados por mujeres), que componían una especie de ‘círculo íntimo’ de chicas guapas, sexys y, en muchos casos, de origen latino. Un rasgo racial que no parece elegido al azar, y es que a Prince parece que le volvían loco las mujeres hispanas, aunque nunca tuvimos claro cuánto hubo de realidad, cuánto de calculado marketing y qué porcentaje de obsesión enfermiza en la larga lista de romances que se le suelen endosar.

Exitos de Prince con voz femenina

Bajo pseudónimos como Joey Coco, Alexander Nevermind o Christopher, regaló éxitos a grupos Sheila E (The Glamorous Life y Dear Michaelangelo), Bangles (Manic Monday), Vanity 6 (Make Up) o Martika. A esta última le compuso gran parte de su segundo disco, entre ellas el primer sencillo, Martika’s Kitchen y el exitoso Love… Thy Will Be Done.

Pero el gran éxito de una canción de Prince sin su voz ni producción fue el aclamado Nothing Compares 2 U, que supuso el culmen en la carrera de la irlandesa Sinéad O’Connors. Un tema en cuya grabación, sin embargo, el norteamericano no participó, e incluso propició un encontronazo que rayó en la violencia.

‘Original’, un disco de maquetas que no parecen maquetas

Ahora, muchas de esas canciones aparecen reunidas en Originals, un disco compuesto por quince temas que, en realidad, no dejan de ser maquetas grabadas por Prince en algunos de esos arrebatos maratonianos que le daban en múltiples ocasiones (se dice que despertaba en mitad de la noche y no paraba de grabar hasta terminar lo que tenía en la cabeza, por supuesto tocándolo todo él solo y en su propia casa).

Un álbum realmente fantástico en el que podemos escuchar a un Prince pletórico, en la auténtica cima de su torrente creativo. Funk, rock, pop y baladas en las que las guitarras, bajos, teclados, saxos e instrumentación marca de la casa se mezclan con sus siempre reconocibles falsetes y dobles voces. Un disco de maquetas que bien podría pasar por un disco producido a la perfección, y que nos habla de un artista cuya vida y obra fueron mucho más lejos de lo común.

A continuación, The Glamorous Life, una de las canciones que ‘regaló’ a Sheila E:

Un post de Ignacio Moreno.

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