Pink Floyd acaban de reeditar The Division Bell, el que fuera su último álbum de estudio (si no contamos con Endless River, que muchos se niegan a calificarlo de ese modo). Coincidiendo con el veinticinco aniversario de su lanzamiento, el disco está disponible en un espectacular formato de vinilo azul translúcido, similar a la edición limitada que apareció hace ya dos décadas y media.

Pink Floyd, 'The Division Bell', reedición en vinilo azul
Pink Floyd, ‘The Division Bell’, reedición en vinilo azul

Compuesto y grabado en 1993 y lanzado en marzo del año siguiente, desde el principio fue objeto de numerosas polémicas. Haciendo honor al título, el álbum dividió tanto a los seguidores de la banda. Llegó al número 1 de las listas británicas casi de inmediato, y hubo quien incluso lo consideró una pequeña obra maestra. Sin embargo, buena parte de la crítica lo consideró un trabajo notablemente inferior a la histórica discografía del grupo. En palabras de Tom Sinclair, del Entertainment Weekend, «la avaricia es la única explicación posible para este álbum simple y estúpido, notable por la fusión de rock progresivo pomposo y New age que pone enfermo».

Una portada absolutamente colosal

Lo que no deja discusión fue el acierto en cuanto a la portada se refiere, como por otro lado había sido marca de la casa en casi todos los discos anteriores. Para este álbum, Pink Floyd volvió a contratar a Storm Thogerson, diseñador para grupos como Black Sabbath, AC/DC, Muse, Genesis o Alan Parsons, y creador de una de las portadas más emblemáticas de la historia, el prisma de Dark Side Of The Moon.

Para ello, fotografió durante dos semanas dos enormes esculturas de John Robertson, dos cabezas de tres metros de altura y un peso de 1.500 kilos que colocaron en un campo del condado británico de Cambridgeshire.

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Pink floyd, siempre polémicos

Por supuesto, un disco como este no podía estar exento de polémicas, como por otro lado está llena la historia de Pink Floyd. Roger Waters, el líder de la etapa dorada del grupo, hacía tiempo que se había marchado, e incluso había intentado dar por finalizada la actividad del resto de los miembros de la banda por la vía legal (cosa que no consiguió).

Además, el histórico teclista Richard Wright, miembro fundador y co-compositor de muchos de los temas más conocidos, había sido despedido por Waters hacía años, y al principio de la creación de The Division Bell iba a aparecer solo como artista de estudio, situación con la que no estaba nada contento. Tampoco estuvo muy contento el productor Bob Ezrin, debido a la intromisión de la mujer de David Gilmour en el estudio. Al final, ambos quedaron acreditados, el teclista como un miembro más del grupo, y la señora como letrista en varias de las canciones.

Sin embargo, la mayor de las polémicas surgió cuando Waters llegó a comentar que el disco le parecía «basura, tonterías de principio a fin». Quizá un poco exagerado, sin ser los mejores Pink Floyd hay que decir el disco no está tan mal…

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1 Comentario

  1. En 1962, Roger ingreso a la carrera de arquitectura en el Regent Street Polytechnic —hoy, Universidad de Westminster—, donde conocio a dos de los futuros miembros de Pink Floyd : Nick Mason y Richard Wright —a Syd Barrett y David Gilmour los conocia desde su infancia en Cambridge.

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