viernes, febrero 23, 2024

Buenos días, España: 30 de noviembre

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Forma parte del estilo criminal el quejarse de las formas de la víctima para desviar la atención sobre el delito. Armengol hizo este miércoles su contribución al muro sanchista con un discurso de parte, como si ya presidiera tan solo la mitad de la Cámara, como si el resto fueran comparsas o diputados de atrezzo que están ahí para rellenar los huecos, como los figurantes de una gala de televisión con poco atractivo. Después de su arenga, aburrida y partidista, concluyó su discurso con un muchas gracias, como si estuviera en una convención de vendedoras de MaryCare. Ni rastro de viva la constitución, ni un asomo de un viva el rey, allí presente, con su continuidad monárquica.

Hasta Sánchez parecía un viudo, viudo de Constitución, con su chaqueta mal planchada y su pantalón desfondado, como en un funeral. Las caras que vimos reforzaban la idea de que allí se estaba enterrando a alguien, y la mitad de la cámara no estaba muy de acuerdo con el crimen. Los diputados del PP y los de Vox no aplaudieron porque ante un delito flagrante se debe guardar un cierto respeto a la víctima. Luego salió Pachi López al patio con su mirada extraviada y sus orejas solmenes a quejarse de la mano quieta de la derecha. No tienen educación ni respeto, dijo PachiLo. Sí, oyentes, el mismo PachiLo que hace unos días celebraba los resultados del diálogo sobre el cadáver de Ernest Lluch. Fue este su momento del día. Recordaba a aquel padre del chiste de Gila que se queja de que los del pueblo le han matado al hijo, pero celebra lo que se han reído todos durante la ejecución.  Debería estar contento PachiLo de que, al menos por esta vez, el letrado mayor de las Cortes haya aplaudido entusiasta el discurso de la presidenta de la cámara. Recién llegado al cargo, estrenado ya en su aceptación de la ley de amnistía, el letrado se entregó al jaleo de Armengol con una dedicación nada neutral.

Algo similar hizo por la noche en la televisión Pérez Reverte, que está en campaña de ventas para Navidad, y que ve en Sánchez un personaje fascinante por su pulsión aventurera y por sus formas, capaz de llevarse por delante la obra de medio siglo de democracia con tal de no perder el poder. A la hora de analizar a dónde nos lleva todo esto, Pérez Reverte se paró, se detuvo en seco, y dijo, ah, no, ahí no entro. Entre usted, hombre, entre usted. Porque de Sánchez lo único relevante es a dónde nos lleva. Que sea más o menos interesante para meterlo en una novela que venda bien, nos da igual, nos resulta indiferente, no nos aporta nada. Que sea un caso clínico para tumbarlo en un diván y hacerle un psicoanálisis es algo que no nos resuelve ningún problema. Que forme parte de los ejemplos notables de psicópatas que aparecen en los libros del psiquiatra Rober Hare, nos deja fríos.  Son innumerables los periodistas y escritores que han caído rendidos de fascinación ante personajes que la historia ha soportado con profundo sufrimiento. Y se ve que Sánchez se está ganando el favor de alguno, que ya lo ve como una encarnación del éxito y del triunfo de la voluntad.

Pero la calle piensa lo contrario. Lo hemos vuelto a ver en la apertura de la línea de tren en Madrid y Asturias. La calle volvió a dedicarle al Gran Timonel una granizada de tortas, voces que le exigen la defensa de la nación, y que se escuchaban claras y distintas desde el interior de la estación en la que se cortaba la cinta de la inauguración. Son numerosos los notables del partido socialista que sufren en sus espaldas esta indignación general por esa deriva hacia un lugar al que solo quieren ir los que odian a España, por esa humillación de ponernos ahora un mediador internacional que se sienta ya a una mesa en la que se discute el futuro de España al margen de los españoles y con solo dos interlocutores: los secesionistas a un lado, y el PSOE al otro.

A la sesión de apertura de los funerales por la Constitución y por España acudió el Rey, que es, de momento, el único capaz de abrir con solemnidad las legislaturas. Fue una solemnidad rara, cansada y achatarrada. Y ese estilo no es casual sino buscado. Para empezar, el himno nacional sonó desafinado, como si los instrumentos de metal con los que la Guardia interpretó la marcha hubiesen pasado la noche metidos en un congelador.

El himno se escuchó por televisión solo a medias, porque la tele pública dijo que le había fallado el sonido. Y el discurso del Rey nos pareció escrito con sordina, como si el texto hubiera sido redactado bajo los efectos de la anestesia. Dijo cosas importantes, claro que sí. Pero en la sesión flotó la sospecha de que Moncloa metió la tijera y maquilló algunas ideas y expresiones para que el Rey se vaya adaptando a la nueva situación. Pero el Rey fue a lo suyo, a recordar que lo más relevante en esta hora es la unidad de la nación. El Gran Timonel escuchó estas palabras sin mover una ceja, mientras descargaba la tensión por la mandíbula.

Nadie mencionó la amnistía, como nadie menciona en un funeral a la novia y amante del viudo, que aguarda el final de las exequias para hacerse con el patrimonio y ocupar el lecho conyugal en cuanto caiga la primera palada de tierra sobre el féretro. Ya sé que esta expresión será tildada quizá de machista, pero después de que Óscar Puente comparara el pacto de legislatura con una novia embarazada que pide matrimonio, nos creemos con licencia para todo, sin necesidad de ser ministros de transportes. Abierta en canal la legislatura, ahora veremos la capacidad de legislar de este gobierno, y el aguante de los socialistas en la calle, porque han entrado en la categoría de apestados, que es esa denominación que el PSOE ha alimentado tantas veces para todo el que le lleve la contraria. Ahora les toca soportar la censura permanente de la calle, la sublevación cada vez que inauguren un carril bici. Ni el Tito Berni, con su desinhibida desvergüenza sería capaz de soportar una noche de farra en la que le recuerden cada diez minutos que prostitución es vender la nación por siete votos.

La gran duda en esta hora es la capacidad que tendrá este gobierno de hacer leyes que tienen que contentar a la vez al PNV y a Bildu, a Juntos por Cataluña y a la Esquerra, los cuatro partidos que en su territorio, van a competir por hacerse con el poder regional, y que irán subiendo las apuestas para obtener del ejecutivo todo el rédito posible y ganarse así el favor de su electorado.

Los de Puigdemont llevan en esto ventaja, y ya anuncian a bombo y platillo que el próximo sábado empezarán a discutir en Ginebra las condiciones del referéndum de autodeterminación. ¿Lo ven? El futuro de la nación española se discute en Ginebra, y lo diseñan gentes que no tienen ninguna legitimidad para hacerlo. Una vez trazado, establecido y firmado, será presentado en la carrera de San Jerónimo para que las Cortes lo ratifiquen, y enviado después al Rey para que Felipe le ponga la firma. Eso si en Ginebra se ponen de acuerdo, porque Junts plantea una mesa con el PSoe con un mediador, mientras la Esquerra quiere otro distinto en una mesa aparte. Eso sí, nos van a ocultar la identidad del verificador. El verificador va a ser un ente, un ectoplasma, un ser oscuro, oculto, desconocido, un ronco que hable en la sombra. Todo un sainete que coloca a España como una nación de opereta, de comedia de enredo.

Hay más transparencia en la familia de Bárbara Rey que en la democracia española. Dicen que lo mantienen en la clandestinidad para protegerlo de la opinión pública española. ¿Qué creen que vamos a hacer con el mediador? ¿Es tan golfo y tan sinvergüenza que lo vamos a linchar en la plaza pública? Es difícil que supere en esas virtudes a algunos de los que este miércoles asistieron a la apertura de la legislatura. Le vamos a presionar, sin duda. Le vamos a marcar el paso, claro que sí, porque está mediando en algo en lo que solo puede mediar la nación española. Luego vendrá PachiLo con su mirada de lelo y su mano de bruto y su entendimiento rocoso a decirnos que no le hemos aplaudido, que somos unos maleducados, que al criminal se le respeta, y se le aplaude la faena, y se le ríen las gracias, y se le pone en una novela que podamos vender por Navidad

Esto ha sido buenos días España en Estudio Radio, la radio global en español.

Alfredo Urdaci
Alfredo Urdaci
Nacido en Pamplona en 1959. Estudié Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. Premio fin de Carrera 1983. Estudié Filosofía en la Complutense. He trabajado en Diario 16, Radio Nacional de España y TVE. He publicado algunos libros y me gusta escribir sobre los libros que he leído, la música que he escuchado, las cosas que veo, y los restaurantes que he descubierto. Sin más pretensión que compartir la vida buena.

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