corral cervantes

El lenguaje de las ópticas. La visión del cineasta. El poder de las ópticas y su expresividad en el cine. Gustavo Mercado. PhotoClub. Anaya Multimedia

Hoy podemos hacer cine con muy bajo presupuesto. Aquí en FANFAN hemos comentado en alguna ocasión libros que nos ilustran sobre el modo de abordar producciones de películas, ficción o documental, con cámaras DSLR. Pero no solo con las réflex. Cadáver fue la primera película que se rodó íntegra con cámaras sin espejo. El realizador utilizó una Sony A7s II, combinada con lentes anamórficas Hawk 65. El presupuesto era mucho más bajo que el de las producciones convencionales. Tanto que se permitieron utilizar varias Sony A7s, una para cada tipo de lente, lo que les permitió ahorrarse el tiempo de cambiar las ópticas en las cámaras. La captura de imágenes de video nunca ha tenido tantas posibilidades como en nuestro tiempo. Por eso es imprescindible manejar el lenguaje de las ópticas, conocer muy bien una gramática que nos permite ganar en expresividad y conseguir el efecto que buscamos en cada plano. Por eso nos parece imprescindible el libro de Gustavo Mercado.

Perdido en Manhattan gracias el teleobjetivo

El lenguaje de las ópticas empieza como se debe comenzar en el mundo del cine: con muchos ejemplos. Las películas que utiliza para ilustrar sus recomendaciones son historias reconocidas. Tenemos la imagen de esas escenas, pero tenemos también el sentimiento. Por ejemplo en Cowboy de medianoche. Todos los que la han visto recuerdan a un Jon Voight perdido entre la multitud de Manhattan. Ha dejado su trabajo como friegaplatos en Texas para ir a la gran ciudad. Su primer empleo consiste en hacer de compañía a mujeres ricas y solas. Le vemos en medio de la multitud. Destaca su sombrero de cow boy. Una lente teleobjetivo nos permite dar la sensación de que está atrapado entre la multitud, comprime el espacio para provocar una sensación de extravío, de contradicción entre el ambiente urbano y el sombrero de vaquero.

Cowboy de medianoche
Cowboy de medianoche

El libro se adentra enseguida en los conceptos técnicos, en la profundidad de campo, el enfoque selectivo, la distancia focal. Analiza también los tipos de lentes que se pueden encontrar en el mercado, desde las más comunes a las especiales. Esta primera parte es técnica, lo tiene que ser. Hay lectores a los que les dará pereza, pero es imprescindible pasar un tiempo y comprender bien cada detalle. Otros, los familiarizados con el lenguaje de la fotografía, pasarán rápido por estas páginas, porque lo que viene a continuación es el desarrollo y explicación del lenguaje audiovisual.

El espacio

Primer gran capítulo: el espacio. Agrandar espacios pequeños, empequeñecer los grandes. La distancia focal, la ubicación de la cámara, son dos factores fundamentales. Pero más importante es la selección de la lente con la que vamos a mirar ese espacio. El autor se detiene en el trabajo de Terrence Malick, uno de los maestros en el uso del gran angular. Fíjense si no en su película más reciente La vida oculta.

En el libro los ejemplos se toman de El árbol de la vida, en las escenas en las que se cuenta el descubrimiento de la vida a través de la mirada de un niño. El super gran angular juega un papel decisivo. Gracias a las lentes, Mercado analiza cómo podemos expresar confinamiento, vastedad, incomodidad, exasperación, conexión, desconcierto, aprensión, subtexto, rabia, alegoría, peligro, orden, simbolismo. Por eso hemos hablado de una «gramática», porque nos ofrece elementos y criterios técnicos para traducir en imágenes un texto, una idea, un orden de comunicación.

El movimiento

El gran angular y el teleobjetivo alteran la velocidad de movimiento de los sujetos. Lo hacen en cuatro formas fundamentales. Un gran angular nos dará la sensación de que los sujetos que se mueven en el eje de la cámara recorren distancias más grandes que en la realidad. Un teleobjetivo nos comprime la perspectiva y los sujetos parecen avanzar y retroceder más despacio.

Esto nos permitirá expresar urgencia, dar sensación de velocidad, o provocar el suspense. Por ejemplo, y es un ejemplo genial, la escena del desierto en Lawrence de Arabia, cuando desde el horizonte vemos acercarse a la carrera un camello con un jinete. Veremos cuando llega que se trata de Omar Sharif. Esa escena fue filmada con un teleobjetivo de 482 mm. que fue apodado «lente de David Lean», porque fue creado para él. Muestra una perspectiva tan comprimida que parece que apenas avanza. También podemos expresar desesperación, o prisa, angustia y determinación.

Los duelistas. Ridley Scott
Los duelistas. Ridley Scott

Lens flare

En fin, El lenguaje de las ópticas tiene otro capítulo para el Enfoque, determinante para jugar con la atención del público, para llevar el ojo del espectador donde queremos que se pose su mirada. Para expresar relevancia, revelar el contexto, expresar tensión, concentración, o presentimientos, incluso confusión, ansiedad o soledad. Y hay otro capítulo muy interesante reservado para los destellos, lo que se llama en lenguaje técnico el lens flare, cuando los rayos de luz inciden en el objetivo y provocan reflejos en los elementos internos. Dominar esta técnica nos permite rodar escenas tan brillantes como la que cierra Los duelistas, la primera película de Ridley Scott.

En fin, se trata de un libro para disfrutar del cine y para aprender técnicas que van a mejorar nuestras producciones y un lenguaje que poner en práctica con la selección de planos, para sacar partido a las inmensas posibilidades que hoy nos ofrecen las lentes de cine.

Dejar respuesta

¡Deja un comentario!
Nombre