Infiltrado en el norte. Dirigida por Yung Jong-bin. Filmin

Infiltrado en el Norte es una historia de la guerra fría, pero en la frontera de Corea del Norte y Corea del Sur. En los años 80, la Corea de Kim Jong-il había desarrollado un programa nuclear con capacidad de obtener armas atómicas y amenazar no solo a Corea del Sur sino a Japón. La amenaza era real, la tensión máxima. Enfrentados desde la Guerra de Corea (1950-1953), las dos Coreas practicaban la hostilidad en episodios de agresión en la frontera más delicada del planeta. En ese contexto se desarrolla Infiltrado en el Norte, una historia que tiene anclajes en la realidad histórica de esos años. Solo bases, porque el desarrollo del relato se inclina por una ficción de final feliz que está lejos de convertirse en hechos actuales.

Infiltrado en el norte es una de espías, un thriller surcoreano firmado por Yung Jong bin, exponente del cine coreano actual. Muy bien narrada, sigue los esquemas clásicos del género, pero sorprende en la construcción de un personaje (Venus negra) que lejos de ser un agente al uso, pasa por ser un comerciante con altas dosis de insensatez e imprudencia. Solo así es capaz de infiltrarse en los círculos del poder de Corea del Norte. Sorprende a los norcoreanos porque no se somete, no se doblega, no intenta agradar, tan solo deja claro que le mueve el dinero como único criterio de éxito. En apariencia no persigue nada más.

La historia de Infiltrado en el Norte comienza en Seúl, año 1993. Un ex-oficial es contratado por el servicio secreto de Corea del Sur con el nombre en clave ‘Black Venus’. Su primera tarea es arruinar su reputación, convertirse en un tipo con fama de alcohólico y multiplicar sus deudas. La segunda tarea es algo más compleja. Tiene a su cargo la recopilación de información sobre el programa nuclear de Corea del Norte, y se infiltra en un grupo de dignatarios de Pyongyang para intentar ganarse la confianza del Partido. Lo consigue a base de regalos, sobornos, promesas de negocios.

Así llega a proponer un acuerdo lucrativo para los norcoreanos, necesitados de dólares para sus importaciones: rodar una serie de anuncios publicitarios en la Corea del Norte, con el permiso de su máximo líder, Kim John Il. El espía llega hasta el general en una entrevista que es una de las grandes escenas de Infiltrado en el Norte. La orden previa es no mirar a los ojos al líder, ni llevarle la contraria. Kim aprueba el programa. El objetivo de Venus negra es obtener información sobre el programa nuclear norcoreano y algunas centrales atómicas en funcionamiento. Para conseguirlo, llega a entrar en las zonas restringidas del país, y asiste a escenas de muerte y canibalismo. Corea del Norte tenía un desarrollado programa atómico mientras su población moría de hambre y enfermedades.

El relato deriva pronto en el análisis de los acuerdos secretos entre Corea del Norte y los servicios secretos del Sur, interesados sobre todo en utilizar al régimen comunista para modulas las influencias en las campañas electorales de la Corea democrática. En esta parte de Infiltrado en el Norte, el relato se parece mucho más a las novelas de John le Carré que a las aventuras de un James Bond.

Lo mejor de esta historia es el relato sutil y bien organizado con el que se van demoliendo los prejuicios ideológicos de los personajes, para dejar aflorar lo que de humano universal hay en cada persona: los valores, los afectos, lo que queremos proteger, lo que nos da miedo, lo que nos mueve por encima de los programas ideológicos del odio o del enfrentamiento.

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