Un 13 de enero de 1968 tenía lugar en la cárcel de Folsom la grabación de un concierto de Johnny Cash elRey de la música Country que se convirtió en un verdadero himno. Se la jugó a una carta, y venció a los demonios que estaban tirando su carrera por la borda. Fanfan celebra este aniversario.

Se cumplen 52 años desde que Johnny Cash diese aquel recital entre los muros de la prisión californiana de Folsom. No era la primera vez que pisaba aquella cárcel para deleitar al personal, ya lo había hecho en otras ocasiones como el concierto de Año Nuevo de 1958 donde entre los presos se encontraba otra estrella del country llamada Merle Haggard, y cuya actuación le sirvió para dedicarse profesionalmente a la música y alejarse de la delincuencia.

Divorcio y anfetaminas

La vida de Johnny Cash a finales de la década de los 60 se veía reducida a una fuerte adicción a las anfetaminas, la separación de su primera mujer (Vivian Liberto), la lejanía con la que veía a sus cuatro hijas, y por último la desconfianza del sello musical que le pagaba. Cash poseía un ferviente carácter que víctima de los excesos con el alcohol y las drogas le hacían volverse indomable. Llevaba 13 años en el mundo profesional de la canción y había gozado de muchos éxitos en la música.

Su fama a nivel nacional era abrumadora, con cartas de admiradoras que le llegaban de cualquier parte de los Estados Unidos. La noche, los conciertos y los excesos, hicieron que las infidelidades dentro de su matrimonio se convirtiesen en el pan nuestro de cada día. La posesión de drogas le causó algún que otro incidente con las autoridades, siendo el último de ellos el más famoso, que tuvo lugar en la localidad de El Paso. A todo ello habría que sumarle que no cuidaba su voz, y en muchas actuaciones aparecía prácticamente sin poder emitir sonido alguno o más bien forzando la garganta hasta puntos peligrosos. El tabaco también jugaba sus cartas.

Johnny Cash en Folsom
Johnny Cash en Folsom

La industria del country comenzaba a darle la espalda a mediados de los 60. El “hombre de negro”, conocido así por su habitual forma de vestir oscura, sentía especial predilección por ayudar a los más desfavorecidos de la sociedad como eran los ancianos enfermos y solitarios, los jóvenes que se marchaban a combatir en Vietnam o los presos que pagaban en las cárceles el peso del poder. Todo ello lo deja bien marcado en un tema que publica en 1971 llamado “Man in Black”. Pero si tuviésemos que quedarnos con uno de esos grupos a los cuales la sociedad daba la espalda, ese es sin duda alguna, el de los reos. En el año 1953, cuando Cash se encuentra en Alemania trabajando de operador de radio en las fuerzas armadas, se quedó prendado de un documental que le pusieron llamado “Inside The Walls Of Folsom Prison” (1951) que trataba acerca de la brutalidad del sistema penitenciario que había en el país de los campos de algodón.

Fue entonces cuando se decidió a componer un tema llamado “Folsom Prison Blues” que estaba basado en la melodía de otra famosa canción llamada Crescent City Blues”. Este tema lo publica oficialmente en el año 1955, y lo toca durante sus conciertos convirtiéndose en uno de los más reconocibles del artista. Así hasta que en el año 1968 le aparece la oportunidad de su vida. La forma de querer demostrar al mundo de la industria que Johnny Cash no estaba muerto. Propone a su sello discográfico “Columbia” hacer una grabación en directo de un concierto dentro de la prisión californiana de Folsom, para después ser publicado. Grabar en una cárcel estaba muy mal visto, nadie lo había hecho con anterioridad, y que relacionen a un sello con los reos no era buena iniciativa. Ante la incredulidad de los magnates, y su poca predisposición, finalmente accedieron y el artista consiguió jugarse su carrera a una carta. Pensaban que cavaría su tumba.

El gusto por los desafíos

Los pulsos le gustaban a Cash, y este era uno más que tenía que superar, en una vida que no había sido nada fácil desde su infancia recolectando algodón en la Colonia de Dyess  (Arkansas), la superación de la muerte de su ídolo y hermano mayor, Jack; y los altibajos emocionales provocados por las interminables giras musicales. A todo ello había que sumarle el enamoramiento fuera de su matrimonio de una mujer llamada June Carter, estrella del country también. A quienes les unieron los conciertos, las casas discográficas y las veladas juntos. June era una chica a la que Johnny había escuchado cantar por la radio desde bien jovencito. La conoció personalmente en un concierto de Elvis a mediados de los 50, pero ya la había visto en persona en otra actuación durante su etapa escolar. June Carter era hija de Maybelle y junto a sus hermanas tenían un grupo muy conocido del country más primitivo llamado “The Carter Family”. Ella es quien consigue rescatar a Cash de su abandono emocional y personal, y ayudarle a superar su adicción a las drogas. Aquel 13 de enero de 1968, June Carter, ya inmersa en una relación sentimental con el artista (aunque no casados), también le acompaña en el concierto de la prisión de Folsom.

La grabación se produce ante decenas de presos, que no se cortan en proferir insultos y palabras malsonantes víctimas de una pobre formación educativa. En el propio show, Cash tiene que advertir en más de una ocasión a los que tan bien lo están pasando, de que no digan insultos, ya que se está grabando todo. En la canción que os he dejado anteriormente, se puede comprobar cómo empieza ese concierto con su habitual “Hello, I’m Johnny Cash” y los alardeos de un público que ya de por sí comienza entregado. Es un concierto del cual existen fotografías gracias a que el fotógrafo Jim Marshall le acompañó durante toda la grabación.

Un café en el paraíso

Él fue el único de su gremio en estar presente dentro de las paredes de Folsom, a petición de Johnny Cash. En las imágenes se puede ver cómo el “Hombre de Negro” pone todo lo que hay dentro de sí para cautivar al público, con la cara llena de sudor y momentos épicos que han quedado para la historia. Allí tocó sus mejores temas, siendo “Folsom Prison Blues”, “Cocaine Blues” y “Jackson” los más famosos hoy en día. El tema “Jackson” que se acerca a los ritmos de rockabilly lo canta en directo junto a la que se convirtió en la mujer de su vida, June Carter. De hecho, Cash llegó a decir que “su descripción del paraíso era estar tomando café con ella por la mañana”. En la grabación ese día también estaban su amigo y cantante, Carl Perkins, y su banda formada por Luther Perkins a la guitarra eléctrica, Marshall Grant con el contrabajo y WS Holland a la batería.

Además en el álbum se incluye un tema llamado “Greystone Chapel” que es una canción escrita por uno de los prisioneros de la cárcel llamado Glen Sherley. Les puedo contar que el álbum salió al mercado en mayo de 1968 con algunas canciones cortadas por temas de espacio y tiempo, pero aún así fue una verdadera obra maestra a quien, entre otros, la prestigiosa revista Rolling Stone no ha dudado en clasificar como el álbum Nº88 dentro de los 500 mejores de todos los tiempos.

Johnny Cash en Folsom
Johnny Cash en Folsom, de Michael Streissguth

En 1999 sacaron una reedición, que es la que un servidor conserva a buen recaudo en casa y la que recomiendo tener. Fue una apuesta que le salió ganadora a Cash ya que el álbum se convirtió en el Nº1 de éxitos en el Ranking de Country de Billboard y en el Nº13 dentro de los del Pop. Vendió tres millones de ejemplares y se hizo con EEUU con tres discos de platino. Otras tantas certificaciones ganó en países como Canadá, Reino Unido o Irlanda. Además la canción “Folsom Prison Blues” alcanzó el top del ranking de mejores canciones de country de 1968. Hoy en día es todo un himno mundial y quizá una de las tres mejores canciones de Johnny Cash junto conI Walk The Line” y “Ring of Fire”.

Finalmente se puede decir, que Johnny Cash consiguió resurgir de las cenizas gracias a este álbum y también al apoyo inconmensurable de su pareja, June Carter. Tras ello su carrera continuó con varios éxitos y pasajes que en otro momento iremos desgranando, hasta que falleciese un 12 de septiembre del año 2003 debido a una diabetes. Ah, por cierto, se me olvidaba comentar, tal fue el éxito de este título, que apenas un año después, volvió a grabar otro álbum en otra prisión, esta vez fue en la de San Quentin (California) y de ahí sí que hay documento videográfico. Otro día lo comentamos.

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