Los 7 elementos claves de la democracia. Haroldo Montealegre Lacayo. Continental Casa Editora. Impreso en Nicaragua. Junio de 2019.

Haroldo Montealegre se licenció en Economía por la Universidad de Chicago. Fue uno de los fundadores del Movimiento Democrático Nicaragüense  (MDN) en 1978, que  ahora forma parte del Partido Conservador. Formó parte de la Junta de Gobierno de  Reconstrucción Nacional que se puso al frente del país a la caída del dictador Somoza. En esta Junta, Montealegre fue Ministro de Estado y miembro del gabinete por el MDN. Pero para 1981, como escribe  en el libro, todos los integrantes de aquella Junta estaban fuera del gobierno y algunos, como es el caso de  Montealegre, en el exilio. En marzo presenta en Madrid este libro sobre las 7 claves de la democracia.

Nicaragua pasó de una dictadura a lo que el autor denomina (y es uno de los hallazgos más brillantes de este libro brillante)  un régimen de compinches. Las razones de aquel fracaso están en el origen o principal motivación de este libro: “la tragedia de los años 1978 y 1979 en Nicaragua se debió a que las movilizaciones ciudadanas fueron contra  don Anastasio Somoza, la ciudadanía no quería un gobernante absoluto y quería instituciones democráticas, pero la ciudadanía en general, y el propio MDN,  no tenían claridad  en cuando a cuáles eran los elementos claves para  garantizar la institucionalidad democrática”.

Portada de Los 7 elementos claves de la democracia
Portada de Los 7 elementos claves de la democracia

Montealegre no es solo un intelectual teórico en su torre  de  marfil. Fue  el autor de la estrategia que dio estabilidad económica a Nicaragua  durante los años 1990 y 1991. Hoy Nicaragua vive la crisis terminal de la dictadura de Daniel Ortega y sus compinches, con el país en un estado de sitio de facto, conculcados los derechos de reunión, movilización, libertad de prensa, libertad de expresión.

Nicaragua, ante la gran oportunidad

Con Nicaragua de nuevo en la calle, con la ciudadanía entregada a la tarea de remover el régimen de compinches de  Ortega, Haroldo Montealegre ha escrito todo un tratado del buen gobierno, una obra minuciosa  y detallada  frente a la gran oportunidad “de la inmensa movilización ciudadana en favor de la democracia y contra la corrupción”. Montealegre ve de nuevo el peligro de que se pase de un régimen corrupto a otro también corrupto, un movimiento de país no libre  a otro parcialmente libre para volver a caer  de nuevo en uno no libre. “La historia de Nicaragua, advierte con perspectiva, está llena de  oportunidades perdidas en lo que respecta al avance  hacia  la institucionalidad democrática”.

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Una transición, añade, presupone un cambio de paradigma. Y el libro se  mueve  entre  dos paradigmas  enfrentados: el de los compinches, que incluye también a los Estados colectivistas y totalitarios, y el paradigma o régimen de la institucionalidad democrática que se les opone. ¿Y quiénes son los compinches? Unas líneas  más adelante lo explica: ”aquellos que sostienen un gobierno que les garantiza sus privilegios, que los llena de beneficios, que garantiza la exclusión política, económica  y social del resto de los ciudadanos”. Un régimen o paradigma que subordina a los otros poderes del Estado, no tolera la rendición de cuentas, niega los derechos de los ciudadanos y gobierna para  su beneficio personal y el de sus compinches políticos, ideológicos y de negocios.  

El cómo se gobierna y el quién gobierna

Importa más cómo se  gobierna que quién gobierna, dice Montealegre. Es decir, si un país tiene instituciones fuertes, democráticas, inclusivas en el orden político  y económico, puede resistir la peor calidad de los gobernantes elegidos. Los siete elementos clave que expone en este libro permiten pasar de un régimen de corrupción antidemocrática al paradigma de la institucionalidad democrática teniendo en cuenta los  intereses legítimos de todos los sectores. El libro de Montealegre contiene una propuesta de reforma total de la constitución nicaragüense, que hoy es un absolutista, socialista, excluyente, e incompatible con las obligaciones de garantizar los derechos individuales.

El lector de este artículo puede preguntarse qué interés tiene un texto como el de Montealegre, pensado para la realidad y el presente de Nicaragua. Es lo que yo pensé cuando me llegó esta obra. Pero me bastó mirar el contexto español para  afirmar la radical actualidad para nuestro país de una reflexión como la del autor, basada en los principios del derecho natural, y en la tradición de la teoría política democrática y económica más sólida. En un momento de su libro  Haroldo Montealegre se pregunta perplejo cómo es posible que países como Nicaragua (podemos decir lo mismo de  Cuba que maneja los hilos de las dictaduras izquierdistas de América, de Venezuela) sean menos inclusivos, menos democráticos, menos aptos para la convivencia democrática que la Grecia de Pericles.

Nicaragua o Cuba , o Venezuela (añadimos) “son países en los que las normas de convivencia política las han convenido compinches políticos, ideológicos  y de negocios, y los derechos ciudadanos se han relativizado al punto en que se han convertido en clientelistas concesiones al arbitrio del gobernador y sus compinches”. El régimen de compinches convierte al ciudadano sujeto de derechos en un  cliente, en la medida que se adapta a la cadena de privilegios, o en un excluido si la rechaza. En este paradigma, el papel de los ciudadanos, el único papel,  es el de votar a una de las opciones que controlan los mecanismos de corrupción democrática.

7 claves de la democracia

Las siete claves de la democracia que señala el autor  para regresar a la institucionalidad democrática son: la inclusión ciudadana y el juego limpio con rechazo a la corrupción antidemocrática, unos partidos políticos comprometidos con la democracia y el rechazo de los caudillos, una forma de gobierno que limite las atribuciones de cada uno de los poderes, un Estado de Derecho, mercados libres, abiertos  e  incluyentes, leyes de trasparencia contra la corrupción y organizaciones intermedias que garanticen la subsidiariedad del poder local.

Haroldo Montealegre, insistimos, no es solo un teórico de la ciencia política. Baja  al detalle de la organización del Estado, de los contrapesos y de las garantías para  los ciudadanos. Y tiene aportaciones que uno querría ver en la Constitución española, como la limitación de la presión fiscal,  o del gasto público en relación a la riqueza nacional. O  el énfasis en el derecho de propiedad:  “después de la vida y la libertad, los más importantes en la jerarquía de los derechos naturales e individuales”. No es posible preservar la libertad cuando se relativizan los derechos de propiedad privada.

Haroldo Montealegre estará  en Madrid  a finales de marzo para presentar su libro, y esperamos que, como invita en las últimas líneas de su texto, “estimule el diálogo inteligente sobre estos temas y que ayude a que exista  un mayor nivel de proactividad de parte de los ciudadanos con relación a alcanzar  la meta de la institucionalidad democrática, porque nos toca a nosotros, a nadie más”.

Cuando uno termina de leer “Los 7 elementos claves de la democracia” no puede sino afirmar con rotundidad, ante el escenario posible que dibuja: “yo quiero vivir  en un país que sea como dice  este libro”.

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