domingo, febrero 25, 2024

Bienvenidos al restaurante Bel Mondo: móviles, cámaras… ¡acción!

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Si son usuarios de la red Instagram tendrán la misma sensación que relatan muchos turistas cuando visitan Nueva York. “Lo he visto tanto en las películas (cámbiese aquí por las Instagram Stories) que es como si ya hubiese estado”. Es lo que sucede cuando uno entra por primera vez al restaurante Bel Mondo. Que es como si ya hubiese estado. Su escalera de neones y portadas de vinilo, su ajardinada terraza, el salón con su cierto aire kitsch… Pero las preguntas que se esconden tras su espectacular decoración y su omnipresencia en redes son otras.  ¿Cuál es el secreto de su éxito? ¿Qué tal se come en el italiano al que todo el mundo quiere ir este año? ¿Cómo resulta la experiencia?

Y es que las ya casi perennes colas en su puerta de Velázquez, 39, no engañan: el restaurante Bel Mondo, el número 14 del grupo Big Mamma por las principales capitales europeas, ha sido una de las aperturas del año. Una ubicación estudiada, en pleno corazón de la Milla de Oro de Madrid. Una estética rompedora, fruto del trabajo de Studio Kiki. Un precio medio, alrededor de los 30 euros con la carta actual, que no excluye a nadie. Y la promesa de una oferta gastronómica a la altura. Todo ello tiene mucho que ver con su innegable éxito.

Fachada del restaurante Bel Mondo
Su fachada recuerda alas clásicas trattorias italianas, No anticipa la dimensión de Bel Mondo. Foto: Jérôme Galland.

Ahora bien, ¿aguanta el envite la propuesta gastronómica una vez te sientas a la mesa? Antes de adentrarnos en algunas de las sombras detrás de tanto brillo, la respuesta es afirmativa. Entendiendo que la inmensa mayoría de los que acuden al restaurante Bel Mondo saldrán, sin duda, plenamente satisfechos de la experiencia vivida. Al otro lado, benditas minorías, seguro que alguno saldrá defraudado, influido, como casi siempre, por las expectativas con las que cada uno acuda a un local como éste.

La escalera de Bel Mondo
Poner un pie en Bel Mondo es entrar en un universo propio. Suescalera sirve de photocall para miles de instagramers. Foto: Jérôme Galland.

Uno más en la familia

Pero, como diría Jack The Ripper, vayamos por partes. El proyecto con el que Big Mamma llega a Madrid, el restaurante Bel Mondo, nace con la intención confesa de sus creadores, Victor Lugger y Tigrane Seydoux, de “transportar a la Italia más profunda con sólo poner un pie dentro”. ¿Lo consigue? Habrá quien piense que suena pretencioso pero lo cierto es que cruzar sus puertas es adentrarse en una especie de parque temático. Neones, vinilos, jardines, sofás, chimeneas, librerías… Una decoración desbordante.

Lo dueños del restaurante Bel Mondo
Al frente del grupo ‘Big Mamma’, Tigrane Seydouz y Victor Lugger. Foto: Jérôme Galland.

Así que antes de sentarse a la mesa, uno ya está viviendo la experiencia Bel Mondo, más si es, como decíamos, ‘voyeur’ en redes sociales. Todo aquí es a lo grande, 900 metros cuadrados en varios espacios. Desde la fachada, con cierto aire a modesta trattoria clásica, a la recreación de un apartamento al completo, con saloncitos incluidos. Y terciopelo. Mucho terciopelo. Y ese aire kitsch del que hablábamos. Y como guinda del pastel, su ajardinada terraza, con floridas pérgolas y el autodenominado túnel del amor, un espacio secreto rodeado de plantas.

El salón de Bel Mondo.
El salón del restaurante Bel Mondo. Con su terciopelo, su decoración y ese aire kitsch. En la actualidad, la distancia entre las mesas ha aumentado. Foto: Jérôme Galland.

De esta manera, llega el cliente a la mesa embebido de un ambiente único. Y a buen seguro, que nuestro amigo el ‘voyeur’, ya habrá divisado entre sus vecinos a éste o aquel ‘famoso’ disfrutando de la experiencia. Sí, el restaurante Bel Mondo también es ahora mismo uno de esos locales al que se va a ver y a que le vean. Pero si la decoración pretendía introducirnos en una villa del país transalpino, su carta promete un viaje por su cocina clásica, por sus ingredientes, por sus recetas, por su forma, tan parecida a la nuestra, de entender el disfrute a la mesa.

Jardín restaurante Bel Mondo
Otro de esos rincones de Belmondo. Su ajardinado túnel del amor. Foto: Jérôme Galland

La carta del restaurante Bel Mondo

No en vano, en el restaurante Bel Mondo presumen del producto de esta casa de procedencia del país de la bota. Para ello, trabajan directamente con más de 150 productores italianos. Aquí, todo tiene nombre, apellidos y origen italiano. Como el prosciutto di Parma, que les sirven desde Langhirano. O la burrata, de Andria en Plugia. La sémola para la pasta, traída de Mulino Artigianale Dibenedetto en Altamura…

En Bel Mondo presumen de sus productos de origen italiano, gracias a una red propia de 150 proveedores.

Todo llega. Carta en mano, el comensal comprueba rápidamente las intenciones de esta casa. Cocina casera de distintas regiones de Italia, dividida en cinco apartados: entrantes, pizzas napolitanas, pastas frescas, segundos a base de carnes y pescados y los postres. Eso sí, advertirles que la propuesta se va renovando, aprovechando los productos de temporada, por lo que no deberían dejar pasar mucho tiempo entre visita y visita si se quedaron con ganas de probar éste o aquel plato.

Los entrantes

Ideales para compartir, con el único pero del tamaño de algunas de sus mesas que puede llegar a convertir el mantel en algo parecido a un tetris, entre sus entrantes: clásicos clasicazos. Como su Vitello Tonnato, el Prosciutto di Parma o la burrata, que se puede pedir tal cual con su toque de albahaca o algo más elaborada, al acompañarse con pesto, pera al horno, frutos secos y ligero aliño de miel y limón. Apunten: Burrata e Pere. Del mar, su Tiradito de lubina, marinada con limoncello, uva blanca, almendra tostada y limones amalfitanos y maracuyá. Algún crítico podría decir que servido excesivamente frío, como recién sacado de la cámara.

Burrata de Bel Mondo
La burrata con tomates traídos desde la bella Italia es uno de los entrantes de esta casa.

La ‘Pizza Napoletana’ del restaurante Bel Mondo

Más madera. Nunca mejor dicho. Tiempo para sus pizzas napolitanas, con una masa que reposa por 36 horas, cocidas apenas 90 segundos en un horno Marana que alcanza los 420 grados, gracias a una combinación de leña y gas.  

Al frente del mismo, para controlar que cada pizza salga con su borde perfectamente inflado, como buena pizza napolitana: Salvatore Piccolo. ¿Las elaboraciones? Desde las más clásicas, como su versión de la pizza Margarita llamada Mammargherita, con mozzarella flor di latte, albahaca fresca y tomates San Marzano. A las más actuales, como su Shuffle Truffle, con base de ricota, salsa tartufata, setas y escamas de trufa fresca de Molise. Los amantes de la pizza napolitana ya tienen otra dirección a la que acudir, para ver cómo encaja en su ránking.

Pizzas en restaurante Bel Mondo
Las pizzas napolitanas son otro de los reclamos del restaurante Bel Mondo. 90 segundos a 420 grados tienen la culpa. Foto: Sophie Chanimbaud.

Pastas frescas

Tiempo ahora para las pastas del restaurante Bel Mondo, elaboradas a diario siguiendo recetas tradicionales a base de sémola traída directamente de Molino Artigianale Dibenedetto, un pequeño molino en Altamura, Puglia. Y la verdad, si querían trasladarnos a una villa mediterránea en la que una mamma llama a los suyos a la mesa, éste es el momento. Recetas tradicionales como esos raviolis rellenos de una especie de ragout de cordero, cocinado durante 16 horas, con setas frescas, crema di parmigiano D.O.P. y la salsa reducida del guiso del cordero con un toque fresco de salvia. Si gustan, tomen nota del nombre del plato: Plin Clinton.

Pastas en restaurante Bel Mondo
Los ‘Crazy San Marzano’, pasta fresca, tomates confitados San Marzano, corazón de burrata y aceite de albahaca.

En esa línea de elaboraciones de siempre, los Crazy San Marzano, con tomates confinados, albahaca y burrata. O los Bottoni in brodo, pasta rellena de cerdo y ternera, zanahorias baby, rabanitos y parmesano, en un excelente caldo de carne. El mismo crítico de antes podría aquí hasta echar en cara al camarero el no avisar de la dificultad de compartir un plato que se toma con cuchara, en estos tiempos de pandemia.

Y para nuestro amigo el seguidor de instagramers, uno de los platos que más publicaciones ha protagonizado esta temporada en esta red social: Carbomamma. Los carbonara del restaurante Bel Mondo. Spaghetti caseros servidos directamente en la rueda de queso pecorino Borgo antico, donde se va mantecando la pasta, con el auténtico guanciale crujiente de la Toscana y yema de huevo. Preparen sus móviles, cámaras… acción.

Los carbonara de Bel Mondo.
Uno de los platos más publicados en redes de la temporada. Los carbonara de Bel Mondo, terminados en la rueda de pecorino, donde se van mantecando. Foto: Sophie Chanimbaud

Carnes, pescados, postres…

Para completar la terna de principales, junto a pizzas y pastas, pescados y carnes rojas variadas en su propuesta. Desde un pulpo hecho al Josper a distintos cortes en carnes, como el lomo, el T-Bone, el carpaccio…

Para concluir, tengan cuidado los dulceros de no excederse en la comanda, pues para ellos es necesario hacer parada en los postres del restaurante Bel Mondo. Desde sus helados caseros a, cómo no, el tiramisú, la omnipresente tarta de queso o una muy original tarta de limón, con un enorme merengue flameado coronándola, entre otros.

Postres restaurante Bel Mondo
Guarden hueco los dulceros para sus postres, como esta tarta ‘Te Queso Mucho’. Foto: Sophie Chanimbaud.

En su carta de vinos, de nuevo un viaje por las principales regiones vinícolas del país transalpino y precios para todos los bolsillos. Desde opciones muy apañadas a una selección de más de 15 Barolos para días de homenaje. Cócteles, ideales para su terraza, y cafés completan la oferta.

Sombras detrás de los brillos

En cuanto al servicio, en el restaurante Bel Mondo todo el personal es italiano y bastante dispuesto para satisfacer las peticiones de los comensales. Sin embargo, es aquí donde el crítico del que hablábamos más incómodo se sentirá. Como decíamos, entre las sombras detrás de tanto brillo se esconden algunos fallos en el servicio. Más allá del tamaño de algunas mesas, en estos tiempos de pandemia hay que cuidar ciertos detalles, como servir platos que se van a compartir sin los correspondientes cubiertos limpios para poder hacerlo o sin acompañar de platos para los comensales. La temperatura del vino y de algunos platos, demasiado fríos en ambos casos, también debería revisarse para que la experiencia sea plenamente satisfactoria.

Personal restaurante Bel Mondo
El personal de este casa es todo de origen italinao. Foto: Harry Matenaer.

Más que un sitio de moda

En resumen, y volviendo a las preguntas del comienzo, el restaurante Bel Mondo va más allá de ser simplemente un restaurante bonito y de moda al que la gente acude para que le vean. Su propuesta gastronómica tiene base y, en general, llega a la mesa bien resuelta. La experiencia, a buen seguro, dejará con buen sabor de boca a la mayoría y conllevará segundas y terceras visitas. No habrá, en todo caso, quien pueda sacarle sus peros a esta casa. Unos y otros, los satisfechos y los no contentos, tendrán razones fundadas para estarlo.

Algunos datos de interés, más allá de recordar que su ticket medio actual está en los 30 euros, pasan por las medidas contra el Covid que se toman en esta casa. Como la toma de temperatura a la entrada, una correcta distancia entre mesas con el aforo actual o la presencia de gel hidroalcohólico para la desinfección de manos. Además, y aunque es claramente recomendable reservar, disponen cada día de algunas mesas libres para atender a comensales que no hayan reservado previamente.

Cocinas del mundo, mesas de Madrid

Es pues el restaurante Bel Mondo una opción más que recomendable para desconectar un rato y disfrutar de una experiencia única y de las viandas a la mesa, por un precio razonable. Pero no es la única, desde FANFAN les seguimos ofreciendo opciones para ‘viajar’ sin salir de la capital. Como con recetas mexicanas sin salir de Chamartín. Una cosmopolita cocina japonesa-fusión junto a la plaza de Olavide. O incluso en un pequeño bistró con alma de puesto de cocina callejera asiática en el Barrio de las Letras. No lo duden, busquen aquellos restaurantes que cumplan con los requisitos de seguridad y disfruten de sus propuestas.

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