jueves, noviembre 30, 2023

‘Diez ventanas’ de Jane Hirshfield: mirar el mundo a través de la poesía

Diez ventanas. Cómo los grandes poemas transforman el mundo. Jane Hirshfield. Editorial Mixtura

Diez ventanas, son diez ensayos entorno a la poesía como arte. Jane Hirshfield (Nueva York, 1953) es una poeta, ensayista y profesora universitaria.

El primer capítulo se titula Los alciones se incendian: mirar con los ojos de la poesía. En él la autora pretende hacernos comprender que un buen poema nos abre las ventanas a una manera de percibir el mundo distinta. El conocimiento y la capacidad de aprender del ser humano son enormes y el camino para alcanzar ese conocimiento es el ir accediendo al mismo a través de distintos mecanismos, entre los cuales aquellos que son más creativos, más disruptivos, como la poesía, nos permiten avanzar de forma más rápida y sorprendente.

diez ventanas

El capítulo dos se titula El lenguaje se despierta por la mañana: sobre el discurso de la poesía. Un texto en el que se procede a un análisis conceptual basándose en la lectura de diferentes poemas. En el análisis de los poemas se tiene en cuenta especialmente la etimología de las palabras, como palabras con una misma raíz significan cosas distintas o como las palabras van cambiando de significado con el paso del tiempo.

La autora defiende una concepción del arte como una máquina de hacer cosquillas al cerebro. Escribir es un ansia, una voluntad de encontrar la verdad, de encontrarse a uno mismo. Una búsqueda en la que lo que encuentra el poeta quizás no sea de su gusto. Eso es lo más terrible de su descubrimiento. Como dice Hirshfield: «Para un artista todo interesa, todo instruye, todo se pone en uso».

En este segundo capítulo se nos destaca la idea de que el motor fundamental de la poesía es la insatisfacción.

El capítulo tres se titula: Ver a través de las palabras: una introducción a Bashõ, los haikus y la flexibilidad de la imagen. Bashõ enseñó que «todas las cosas son poéticas y no hay nada que no se convierta en una flor o en la luna» o«La comprensión superficial de las enseñanzas puede producir un gran daño» o «No sigáis a los antiguos maestros, buscar lo que ellos buscaban».

En este capítulo Hirshfield nos habla sobre la vida de Bashõ y sobre los haikus y las tankas y las rengas, que, por sus similitudes, estas últimas, nos recuerdan el glosat que se practica en Baleares.

El cuarto de los capítulos se titula: El sabueso de Thoreau: la poesía y lo oculto, en el que se defiende la concepción de la poesía como un método para llegar a lo oculto: «Para la mayor parte de la vida en el planeta, estar oculto es la condición por defecto. La visibilidad generalmente te cuesta la vida o, como mínimo, una buena comida». O: «Para que algo se encuentre lo único que importa es que haya búsqueda».

La importancia de lo oculto en la poesía, en la narrativa, tiene que ver con la importancia del silencio en la música, la importancia de aquello que no aparece en la pintura. Es decir, toda escritura supone una elección, el colocar en un primer plano unos hechos y ocultar otros, y, a veces, esa ocultación dice más de lo que pretende el autor. Recuerdo no hace mucho haber leído un libro el cual está basado en elementos autobiográficos y en el que, misteriosamente, sin que se sepa porqué, no aparece el personaje del padre de la protagonista y narradora, cuando si aparecen los suegros, la madre, etc.

diez ventanas

A continuación, no puedo resistirme a trasladaros unas citas de este capítulo:

«Un momento solo ocurre una vez en la vastedad del tiempo».

«Vive bien quien bien se oculta», que es de Descartes.

«Es una alegría permanecer oculto, pero un desastre no ser encontrado», que es de D.W. Winnicott.

«El arte no ofrece respuestas, solo puede formular preguntas correctamente», esta de Chéjov.

«Cuanto más segura de sí misma está la verdad, más duda de la adecuación de las palabras», de Shakespeare.

El capítulo quinto se titula: Restos que no se pueden llevar: poesía e incertidumbre.

Solo a través de la incertidumbre, de permitir que la incertidumbre entre en nuestra vida, podremos crear verdadera poesía, verdadero arte. No es a través del control y la racionalidad, sino a través de la intuición y la irracionalidad que alcanzaremos algo parecido a la verdad, la belleza y el arte.

El capítulo 6 se titula: Lectura atenta: ventanas.

La autora nos traslada la idea que en algunos poemas en el elemento discursivo se abre una ventana a un segundo elemento discursivo que no tiene nada que ver con lo expresado hasta el momento.

El capítulo siete se titula: La poesía y la constelación de la sorpresa.

La concepción de la poesía como un juego infantil donde no hay metas. Paradójicamente, el modo de alcanzar el verdadero arte se encuentra en no prefijar metas, en el ejercicio del juego.

El capítulo ocho se titula: Qué es lo estadounidense en la poesía moderna de Estados Unidos: breve manual con poemas, donde pretende discernir qué es lo americano a través del análisis de los poemas de varios escritores estadounidenses. En este sentido concluye que una de sus características sería la despreocupación y resalta la gran influencia de los dos grandes poetas fundacionales en la poesía estadounidense. A saber, Walt Whitnan y Emily Dickinson. 

Otra de sus características sería la locuacidad para descubrir quiénes son y otra sería la búsqueda de lo nuevo. Finalmente, nos habla sobre la relación de los poetas norteamericanos con el compromiso público.

El capítulo nueve se titula: Poesía, transformación y la columna de las lágrimas.

La idea que el poema debe transformar al lector.

El capítulo 10 y último se titula Extraños alcances, imposibilidad y grandes cajones ocultos: poesía y paradoja, donde trata sobre un elemento esencial de la poesía que es su carácter contradictorio y paradójico.

Diez ventanas, es un libro muy interesante, con decenas de ideas que son válidas e inspiradoras, no solo para el poeta, sino para cualquier creador, para cualquier persona interesada en el arte.

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