Julia está bien – Bárbara Montes – Ediciones B – 19.90€ – 399 páginas

Bárbara Montes debuta en la literatura con Julia está bien, una historia ambientada en dos épocas que nos narra las vivencias de su abuela durante el transcurso de la Guerra Civil cuando ella pasaba información a los presos republicanos. Una historia de valentía, humildad y carisma donde nos expone que los límites se los pone uno mismo

Sinopsis principal

Tras un reciente divorcio Sofía pierde no solo al que era hasta ahora su marido, sino también su puesto de trabajo en la empresa de este. Casi desesperada acepta un consejo de su madre, que cuide a la abuela Julia, así podrá tener un sueldo y una vivienda donde no tendrá que pagar el alquiler. Al principio no le entusiasmó la idea, pero era cierto que la abuela Julia tenía devoción por ella, y sería solo durante un tiempo hasta que las cosas mejoraran un poco, por lo que a sus treinta y poco años, volvía al hogar familiar, lo que apenas imaginaba era que ese periodo sería un punto de inflexión en su vida.

Portada de 'Julia está bien' el debut de Bárbara Montes
Portada de ‘Julia está bien’ el debut de Bárbara Montes

La abuela Julia era un auténtico personaje, uno quizás desconocido hasta ahora por todos y es que debajo de esa apariencia de inocente señora se escondía una mujer valiente que luchó por aquello en lo que creía. Poco a poco este personaje se convertirá en toda una celebridad para su nieta y es que le contará su verdadera historia y todo ello comenzará por cuando conoció al abuelo Salvador, un hombre con unos ojos verdes que volvieron loca a Julia y por el que hizo hasta lo imposible para conseguir volver a verlo con vida, algo muy complicado en esos tiempos tan convulsos de enfrentamientos.

La historia de Sofía comienza en el 2011 pero si queremos conocer cómo comenzó todo tendremos que remitirnos hasta 1934 donde Julia era apenas una adolescente obediente, tímida que estaba bajo las órdenes de su imponente madre, pero pronto todo eso llegaría a su fin.

Tiempos de cambios

Julia obedecía a todo aquello que su madre le requería, tenía miedo de su reacción si no lo hacía y es que Doña Benita tenía muy mal carácter y llegaba incluso a pegarla en caso de negarse a hacer algo. A pesar de su juventud Julia apenas salía de casa, no iba a fiestas y menos aun se relacionaba con hombres, su madre le advertía de que ellos no querían nada bueno y ella así se lo creyó.

Sin embargo, la hermana de esta, Ana, hacía caso omiso a las misivas de su madre. Ella empezó a salir con un joven de nombre Miguel, y con él acudió a las fiestas del pueblo. Convenció a su hermana para que también les acompañara y aunque al principio le costó convencerla accedió a ir con ellos. En esa fiesta Julia observaba como su hermana disfrutaba bailando con Miguel, ella se quedó quieta en un lugar y vino un hombre muy amable para invitarla a bailar, ella no podía negar que ese hombre era atractivo, su porte y esos ojos grandes verdes no pasaban desapercibidos pero ella volvió a negarse.

A los pocos minutos, otro hombre con un olor penetrante y casi a la fuerza intentó que esta bailara con él. Julia se resistió y ahí llego su Salvador y es que este era su nombre, como si de un corcel blanco se tratara amablemente le dijo que él era su novio, por lo que el otro chico accedió rápidamente a dejarla tranquila. De esa forma tan inusual comenzó una historia de amor y valentía que recorrió los años más oscuros de la historia de España.

Rompiendo barreras

A pesar del amor que profesaba a Salvador, su madre no la apoyó en la decisión y es que ella quería que sus hijas estuvieran junto a ellas el resto de su vida. No quería escuchar hablar de la palabra matrimonio pero su padre entendió a la perfección lo que era estar al lado de alguien del que no estás enamorado por ello le dio la oportunidad para escapar y rehacer su vida junto a ese hombre que había aparecido en sus vidas, y es que no permitiría que nadie más fuera infeliz en esa familia.

Fue poco el tiempo que estuvieron juntos y es que él comenzó su andadura en las batallas civiles que asolarían España años después. Ella le prometió amor eterno y él también, y a pesar de las circunstancias tan dispares que se le presentarían no dejarían de luchar por ello. Y es que ella dejó su ingenuidad a un lado por salvarlo, incluso llegando a arriesgar su vida al pasar información a los presos republicanos, una acción tan heroica como complicada y es que ponía en la cuerda floja a todos aquellos que la estaban ayudando pero poco le importaba con tal de saber algo más sobre Salvador. Algunos les decían que estaba muerto, otros en la cárcel pero ella no dejó que nadie le impidiese llegar hasta la verdadera realidad de su situación.

Por el otro lado, Sofía no dejaba de sorprenderse con el arrojo de su abuela y eso que la historia acababa de comenzar porque su verdad acababa de ser revelada, una verdad que tan solo sabían un par de personas hasta ahora pero que quizás había llegado el momento de sacar a la luz. De esta historia de amor y valentía Sofía aprendió a ver la vida desde otra perspectiva, dándose cuenta de que ese tiempo en casa de su abuela será una auténtica terapia para descubrir qué es lo que quiere en la vida y al lado de quién la quiere compartir.

Mi valoración personal

Foto de archivo de Bárbara Montes, autora de Julia está bien
Foto de archivo de Bárbara Montes, autora de Julia está bien

Julia está bien es una de esas historia que no quiero perderme nunca, su ambientación en dos épocas me encanta y es que aprendes en gran medida de esas dos grandes historias que se entrelazan en un momento determinado.

Destaco el valor de la autora para basarse en el relato de su abuela para formar esta historia, y es que debe ser algo complejo narrar elementos tan personales; sin embargo, he  echado en falta más toque personal o recorrido de otros personajes como Ana, Miguel, Benita o la propia Sofía en algunos casos.

La historia de 2011 donde la nieta es la protagonista utiliza a veces un lenguaje demasiado vulgar para expresarse que dista mucho del que nos encontramos en la historia ambientada a principios de 1934, quizás para diferenciar ambas historias pero es que apenas tienen similitudes. La historia atrapa por su calidez y es que te evades en la novela y te dejas llevar porque es una historia sin florituras, rápida y sencilla.

Sí que es cierto que me hubiera gustado que ahondara en más aspectos especialmente en la parte del pasado porque hay pasajes que se resuelven rápidamente pero es una novela más narrativa que histórica donde el objetivo es aprender del pasado y disfrutar y eso lo cumple con creces. En definitiva, un debut más que aceptable donde conocemos a Bárbara Montes en una trama personal pero de la que estoy segura que seguiremos disfrutando en mayor medida a lo largo de los años.

Otras historias en dos tiempos que te pueden gustar son: La hermana Sol de Lucinda Riley, El alma de las flores de Viviana Rivero o El jardín de las mujeres Verelli de Carla Montero.

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