viernes, marzo 1, 2024
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‘Santander, 1936’, de Álvaro Pombo, o el ángel de la historia

Santander, 1936. Álvaro Pombo. Anagrama editorial El adentro y al afuera de un país dividido en dos facciones irreconciliables que avanzan hacia la tragedia. El...

‘Los intrusos’, de Carlos Manuel Álvarez, en las tripas de la disidencia cubana

Los intrusos. Premio Anagrama/UANL de Crónica Sergio González Rodríguez. Anagrama Crónicas Carlos Manuel Álvarez es un escritor de ficción y crónicas, periodista y novelista, editor...

‘Los postigos verdes’, una nueva dosis de Simenon

Los postigos verdes. George Simenon. Traducción de Caridad Martínez. Anagrama & Acantilado Clasificada en las llamadas "novelas duras" de Simenon, Los postigos verdes vio la...

‘Agua y jabón’, de Marta Riezu, una carta de amor a todo el que va a la suya

Agua y jabón. Apuntes sobre elegancia involuntaria. Marta D. Riezu. Editorial Anagrama. Colección Compactos Agua y jabón es uno de esos libros que se ha...

‘El fondo de la botella’, la tragedia fraternal de George Simenon

Cuando llega Navidad se me despierta la querencia de las novelas de Simenon. Desconozco la razón, pero cada año por estas fechas busco en las librerías alguna novela del escritor belga. Este año celebro la reedición de algunas de las más célebres, en un formato que firman al alimón Anagrama y Acantilado. El fondo de la botella tuvo otra edición por parte de Tusquets. Es, por tanto, un título al que recurre cualquier editor que quiera ofrecer lo mejor del creador de Maigret, aunque en la botella no haya rastro del inspector. El fondo de la botella toca un tema nuclear en la humanidad, uno de esos mitos eternos: la fraternidad, el amor/odio entre hermanos, la vinculación entre seres que se conocen de forma íntima, porque han compartido la infancia y la juventud. Caín y Abel. Jacob y Esaú.

Jesús Pardo, el insólito genio de las memorias

Si nunca has leído a Jesús Pardo, lo siento, pero te has perdido una de las obras más insólitas, ácidas y divertidas de las últimas décadas. Un radical, sin filtros. Sincero hasta la autodestrucción, porque se juzgada con severidad, con extremo rigor. Para después pasear su mirada implacable sobre todo los demás. Su género fueron las memorias. Lo mejor, ahora que se ha ido, y que tendremos unos días de glorificación ruidosa, es empezar por el Autorretrato sin retoques, publicado en 1996 por Anagrama.

Marina Garcés: «lo posible no puede ser una cárcel»

Dice Doris Lessing en alguna de las Conferencias Massey que la especie humana cuenta con una enorme cantidad de información precisa pero no la utiliza para mejorar la vida de la gente. Y añade que seremos recordados por esa paradójica impotencia. Algo similar subyace en Nueva ilustración radical, el libro de Garcés en el que propone una insumisión contra lo que llama la ideología póstuma, la que da por perdida toda esperanza de futuro. La conversación transcurre en la Biblioteca Jaume Fuster de la Plaza Lesseps de Barcelona: un espacio público, un lugar de cultura, una arquitectura abierta a la participación. Uno entiende enseguida que en la elección del lugar hay un mensaje.

La charnega y el «rei» de Cataluña

El lector se asoma a la nueva novela de Gonzalo Torné con muchos datos en la memoria: la vulgar avaricia de los Pujol, el latrocinio de las élites del nacionalismo catalán, el discurso victimista, los dineros en Andorra, un prócer del catalanismo que paga la boda de su hija con dinero público, bolsas de basura repletas de billetes de quinientos euros, traiciones sentimentales, y una familia que gobierna la autonomía con unos valores que oscilan entre el catolicismo impostado y el racismo.