Uno regala lo que ha leído, porque mientras lo lee se acuerda de personas. Los libros encajan con las personas mucho mejor que los trajes. En este repaso les cuento los que yo pienso regalar, por si alguno de ellos se convierte en sugerencia, en pista, en reclamo para armar el catálogo de regalos de Navidad. Los libros viajan bien, no llevan más virus que el de la lectura compulsiva, placer solitario y rebelde. Ahora además se pueden enviar con un clic. Hasta las pequeñas librerías se han unido para dar este servicio. No se trata en ese mundo de bramar contra Amazon, sino de mejorarlo. Estos son mis libros para regalar en Navidad. No tienen por qué coincidir con los suyos. Es más, desde mi corazón liberal, admito toda clase de sugerencias. Incluso regalos de libros, por Navidad o por verano.

Diario del viaje a Italia
Diario del viaje a Italia

Diario del viaje a Italia, de Michel de Montaigne. En un año en el que no hemos podido viajar, el Diario de Montaigne es un regalo, porque el autor es un gran compañero de viaje. Es un francés que viaja por la Europa del final del siglo XVI y al que casi todo lo que ve le parece mejor que lo francés. Eso ya indica un espíritu abierto. Pero además Montaigne cuenta las cosas con una prosa muy moderna, muy actual. Desde el «yo», nos relata las costumbres de la época, la convivencia de católicos y protestantes en algunas ciudades de Alemania, o la vida en la Roma de la época. Un texto delicioso. Un viaje inolvidable en el que Montaigne descubrió inventos recientes como la «ducha», que en Italia ya se conocía mientas en Francia seguían con la bañera. Lo ponemos como el primero de los libros para regalar esta Navidad.

Eros dulce y amargo, de Anne Carson. De Carson podemos recomendar toda su obra en español, o en inglés para quienes dominen esa lengua. Carson se gana la vida con las clases de griego clásico. Es traductora y poeta. Este Eros dulce y amargo es un ensayo. Lo sorprendente de esta mujer es cómo, con qué facilidad, con qué persuasión, es capaz de llevarnos de la Grecia clásica a la actualidad, y vuelta. Para terminar por advertir que una «polis», una ciudad sin deseo, sin fantasía, es una obra muerta, sin movimiento. Sus comentarios y explicaciones de los clásicos, son lo mejor de este año tan raro que hemos vivido. Para darle perspectiva a este 2020, lean a Carson.

Nosotros de Evgueni Zamiatin
Nosotros de Evgueni Zamiatin

Nosotros, de Evgueni Zamiatin. En 2021 se cumplirán cien años de esta novela que inaugura el género de las distopías. Orwell se inspiró en Zamiatin para escribir 1984. Huxley vio en Nosotros el germen de Un mundo feliz. El ambiente opresivo y totalitario, mecanizado y disciplinado que describe Zamiatin en su novela está, un siglo después, más cerca de ser una realidad. D-503 es el protagonista, que anota lo que ve, lo que sucede. Y lo que ocurre en ese mundo es la destrucción del individuo en el altar de la razón, en el ara sacrificial de una futura felicidad colectiva. Una obra maestra.

Mundos del fin de la palabra, de Joanna Walsh. Walsh juega con las historias como una niña perversa. Una mujer escribe una carta a su amante para explicarle que ya no puede seguir escribiéndole. Las palabras se han terminado. No hay nada que decir, nada que contar. Una niña secuestra a un adulto al que se encuentra por la calle y relata cómo el secuestrado se adapta a su nueva vida con una serena normalidad. Alguien espera en una estación de Berlín la llegada de otra persona que nunca llegará. Hay en los cuentos de Walsh mucho de Roal Dahl, algo de Cortázar, y unos cuantos tics de Kafka.

Diario de los años de plomo, de Richard Matheson. Un western, duro, afilado, cortante, áspero. Como tienen que ser los western, el género más alejado de la tentación, siempre imperdonable, de la cursilería. Un pistolero profesional cuenta su vida. La cuenta a modo de diario. Sus primeras habilidades con la pistola y el fusil, su primer muerto, y de ahí a una profesión en la que se bebe güisqui y sangre en dosis similares. Una vida de amores imposibles, de perro sarnoso, utilizado y luego abandonado por quienes le contratan. Una gran novela.

Días de sumisión, de Orlando Avendaño. Conviene leer a Avendaño mientras Zapatero urde sus negocios con la tiranía venezolana. Exteriores ha fulminado en este otoño a un cónsul en Marruecos por afirmar que el socialismo español siempre ha tenido una caja B en Venezuela. Avendaño nos cuenta con una prosa tensa y ágil de periodista, el ascenso de Chávez, el extraño callejón que se le abrió hasta llegar al poder. Cuba organizaba la logística. Venezuela iniciaba su periodo de sumisión a la dictadura castrista. Hoy España se une a ese furgón. Por interés ideológico, pero sobre todo por interés financiero. Otra de las lecciones de este libro magnífico es la de cómo el golpismo chavista se alimentó de la desidia de un sistema judicial incapaz de hacer cumplir las leyes.

Breve historia del marcapáginas
Breve historia del marcapáginas

Breve historia del marcapáginas, de Massimo Gatta. Un capricho, el libro de un bibliófilo, de un sibarita de los libros, de un apasionado de la edición y de la historia de ese artefacto que no morirá, ni siquiera por la amenaza del hermano digital. El marcapáginas, ese objeto humilde, siervo del libro de papel, tiene una historia y está contada en este pequeño tomo con delectación, con detalle, con pasión. La edición es además muy buena porque incluye imágenes de cuadros, de obras de arte donde aparece el marcapáginas como un detalle estético, un adorno. El diablo está en los detalles porque el placer también reside en ellos.

Plagio, de Héctor Aguilar Camín. Plagio es un artefacto cómico y divertido con grandes dosis de crítica. Las víctimas de la ironía de Aguilar Camín son el sistema cultural mexicano de premios y condecoraciones, el mundo universitario, y también el periodístico. Aguilar Camín diseña el trayecto desde el inicio. Un escritor recibe un galardón, un premio que unos escritores dan a otros escritores. Pero un notable de las letras descubre que la carrera del autor ha sido una sucesión de plagios. Al tiempo, el autor del plagio descubre que su mujer le es infiel, con el escritor que le ha denunciado. Una trama de mentiras, caídas, imposturas, y el desplome de una vida.

Testigo de excepción, de Ignacio Carbajosa. En el año de la tragedia del COVID no puede faltar un texto sobre la pandemia. Y para mi el mejor, el más sorprendente, el más cercano a lo que ha ocurrido (y nos han ocultado) es este diario del sacerdote Ignacio Carbajosa, que relata sus días como capellán en un hospital de Madrid. Mira la muerte cara a cara. Visita a los enfermos, conoce sus historias, percibe el dolor, la vida en sus últimos instantes. Hay en este pequeño libro un conocimiento de lo humano profundo, sereno, desnudo y radical.

Pisando ceniza, de Manuel Arroyo Stephens. No es un libro de actualidad, no ha salido publicado este año, pero Manuel Arroyo nos dejó este año, y este un libro singular, raro, y como tal plantea un desafío. Manuel Arroyo fue editor, creador de la editorial Turner. Su obra maestra fue la edición de libros como La música callada del Toreo de José Bergamín y tantos otros. Y como escritor nos dejó un panfleto Contra los franceses y este libro de memorias que toca algunos capítulos de su vida: sus aventuras como bibliófilo, su familia y sus recuerdos de los últimos años de José Bergamín. Arroyo Stephens fue uno de esos seres humanos que construyen un mundo propio y habitan en él, digan lo que digan los demás, hagan lo que hagan.

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