domingo, febrero 25, 2024
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Amós, la sencilla perfección de Jesús Sánchez, en el corazón de Madrid

Jesús Sánchez cumplió el sueño de su abuelo Amós hace casi treinta años con El Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones. Hay empresas que requieren varias generaciones. Amós Sánchez, el abuelo, comerciaba en la ribera de Navarra los productos de su huerta. Soñó con una fonda. Jesús y Marian hicieron realidad aquel impulso. Con un trabajo firme, de ideas claras, con una apuesta decidida por el esplendor de los sabores, crearon El Cenador. Los llevaron hasta las tres estrellas Michelín y ahora han traído ese espíritu hasta el centro de Madrid. Amós es un restaurante cálido, urbano, de fórmulas flexibles, de alta cocina, de precios moderados, donde la cuchara se lleva bien con la innovación, donde no se disimula nada. Encontrar la excelencia del sabor de las cosas y crear un entorno en el que brillen es la idea central de un restaurante que solo te pide estar dispuesto a disfrutar.

‘Vivir sin mentiras’, un manual para resistir frente al totalitarismo

Vivir sin mentiras es, como dice su subtítulo, un manual para la disidencia. La disidencia puede ser cristiana, puede ser conservadora, puede ser liberal e incluso puede ser socialdemócrata, si es que la socialdemocracia se aclara alguna vez sobre el camino que va a seguir. Estamos en una senda hacia el totalitarismo. Es verdad que se trata de un totalitarismo blanco, de nuevo cuño, de faz tecnológica, que nos promete un acceso inmediato a la información y sobre todo al consumo. Un totalitarismo que nos ofrece algunas ventajas, al precio de la libertad. ¿Dónde se inspira Dreher para elaborar este manual? En la obra y la experiencia de quienes resistieron al totalitarismo más atroz y duradero que se ha implantado en la Tierra, que no es otro que el comunismo del imperio soviético.

Patriotismo versus torpeza, por Hannan Serroukh

La crisis entre Marruecos y España pone encima de la mesa diferentes cuestiones entendidas y gestionadas de manera errónea, que han desembocado en un conflicto diplomático de primer orden y peor aún, en una tragedia humana. Parece ser que para el actual gobierno socialista Marruecos es ese extraño y desconocido vecino, puerta con puerta, con el que ni siquiera ha tenido el tradicional gesto de cortesía de buena vecindad. Un gran error, ya que con Marruecos no sólo compartimos frontera sino también cuestiones tan sensibles como la lucha contra el terrorismo, y relaciones económicas y comerciales. Pero la miopía política y la torpeza ideológica convierten al vecino en un extraño y con los extraños ya se sabe, ni confianza, ni alianza