Letras

‘Ve a comprar cigarrillos y desaparece’, el laberinto venezolano de Karl Krispin

Decimos en el título que esta novela de Karl Krispin es un laberinto, aunque quizá deberíamos decir que son los laberintos, porque se trata de más de un enjambre de pasillos, narraciones, voces que se cruzan en busca de una salida que no siempre llega. Y cuando llega, se trata de un final abierto. La trama principal es una historia de amor, o más bien de desamor. La de Esteban Caledonia Garcés y María Silvia. Esteban planea una fuga, consciente de que en la vida a veces uno convoca lo inoportuno: “puedes circunvalar el camino y volvértelo a topar más adelante”. En Krispin las referencias a Borges, del que se considera un alumno, son constantes. La vida no es lo que uno planea, sino un enigma envuelto en un misterio. Uno siente la tentación de “reproducirnos en otra vida, alejados de quienes hemos tratado siempre, haciéndole una supuesta trampa a lo que alguna vez edificamos”

‘El león, la ciudad y el agua’, la Venecia de Nooteboom

No es fácil escribir sobre Venecia y decir algo nuevo, algo diferente de lo que ya dijeron Paul Morand, Joseph Brodsky, Julius Norvich o Amable de Fournoux. Lo más probable es que un libro que trate de Venecia te lleve al tedio de lo conocido, salvo que sea el primer libro que lees sobre Venecia. Lo que también es complicado es que un libro sobre Venecia no sea una colección de historias del pasado, hilvanadas por un erudito coleccionador de anécdotas de Tintoretto, de Veronés o de Casanova. Hasta aquí lo habitual. Hay escritores que pasan por los lugares sin que los lugares pasen por ellos. Luego está Cees Nootebom. Claro que para este libro sobre Venecia le han hecho falta al menos diez viajes, imprescindibles para ir escarbando en las capas sucesivas de tópicos, lugares comunes y frases hechas sobre el milagro de Venecia. El resultado merece estar entre los mejores libros de viajes que se han escrito en los últimos años. Por muchos motivos.

‘Color local’, los primeros viajes y crónicas de Truman Capote

La primera edición en español de Color local tiene fecha de 1963. Fue Plaza y Janés la que , antes de que llegaran los grandes éxitos de Capote (A sangre fría es de 1965) editó este pequeño tomo con una portada en la que aparece el dibujo de un viajero, de espaldas, que carga dos maletas y se dirige a una ciudad, en apariencia una ciudad española. Ahora vuelve este color local en una de esas cuidadas ediciones de Elba, con buen papel, tipografía perfecta para leer, buenas traducciones y un formato cómodo y a la vez consistente. Lo que encierra Color Local son algunas pequeñas joyas de los viajes de Capote, muchas descripciones de personas, lugares, paisajes, calles y fachadas, en un estilo muy de Capote con poco Capote.

‘Vivir sin mentiras’, un manual para resistir frente al totalitarismo

Vivir sin mentiras es, como dice su subtítulo, un manual para la disidencia. La disidencia puede ser cristiana, puede ser conservadora, puede ser liberal e incluso puede ser socialdemócrata, si es que la socialdemocracia se aclara alguna vez sobre el camino que va a seguir. Estamos en una senda hacia el totalitarismo. Es verdad que se trata de un totalitarismo blanco, de nuevo cuño, de faz tecnológica, que nos promete un acceso inmediato a la información y sobre todo al consumo. Un totalitarismo que nos ofrece algunas ventajas, al precio de la libertad. ¿Dónde se inspira Dreher para elaborar este manual? En la obra y la experiencia de quienes resistieron al totalitarismo más atroz y duradero que se ha implantado en la Tierra, que no es otro que el comunismo del imperio soviético.

Una entrevista con el autor de ‘La edad de las nueces’, la infancia en la Roma imperial

En el prólogo a La edad de las nueces, Gregorio Luri comienza por confesar que al leer el libro ha tenido la impresión de que la vida de los niños de la Roma clásica se parecía mucho a la suya. Una proximidad biográfica. Esas similitudes, que salvan muchas distancias, llegan hasta los nacidos en la era digital. La niñez de los analógicos era un tiempo que se vivía en la calle, entre juegos que tenían mucho de imaginación y poco de tecnología. De ahí que Luri recuerde a Horacio: "¿De qué ríes? Si cambias los nombres de los niños, esta historia habla de tu infancia".

‘Cuando viajar era un arte’, la Europa del Grand Tour

Desde mediados del siglo XVII se extendió por Europa la idea de que el viaje por Francia e Italia era una estación imprescindible en la educación de los jóvenes de las élites. El viaje, seguía la fuerza del "predominio de la baconiana y de la filosofía experimental". Francis Bacon postulaba que las enseñanzas de Aristóteles habían permitido dar pasos inseguros, mientras que la aguja magnética había permitido surcar los mares y recorrer los continentes. El viajero del Grand Tour será un conocedor de la cultura clásica " y amante del arte italiano, pero no menos apasionado de la búsqueda de fenómenos naturales, heterónomo en los intereses perseguidos, y sin embargo siempre volcado hacia la redacción de inventarios sistemáticos". El viaje se convierte en un tránsito de formación, en una puerta de entrada al mundo de los adultos, en un rito de iniciación, y en un pretexto que dará lugar a una literatura específica, una arte del "ver" y toda una industria para hacer más cómoda la vida itinerante.

‘Voces del siglo de oro español’, la actualidad de un legado universal

Volver al siglo de Oro, a Cervantes, a Lope de Vega, a Quevedo. Es un regreso cotidiano. Aquella época dorada de las letras españolas, con sus luces y sus sombras, está presente en nuestra lengua, porque creó una onda expansiva que no cesa, que se reitera, y a la que pocos momentos de la cultura española han hecho sombra. No se trata, dice el autor, de regresar a un pasado por nostalgia. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor, “ese tiempo ya pasó y no volverá, y la nostalgia que paraliza y fosiliza no es un buen método para afrontar los retos del presente”. El autor reconoce en el prólogo que en el siglo de oro y en sus escritores buscamos información, sabiduría, inspiración, en sus hallazgos, que son universales, “que perduran en el tiempo. Y también para evitar sus errores y procurar no repetirlos”.

Para entender a Camus y sus encrucijadas, con Rachel Bespaloff

El lector llega al final de este pequeño libro sobre Albert Camus, lo cierra y se pregunta quién es esta lúcida mujer llamada Rachel Bespaloff, rescatada del olvido, y que nos dejó una lectura tan aguda, tan acertada y tan intensa de Camus. ¡Ojo! Una lectura escrita en los años 40 y publicada póstumamente en 1950, y no basada en su obra completa sino en algunos dramas, dos novelas y un ensayo: El extranjero, La peste, Calígula, El malentendido y El mito de Sísifo. Bespaloff nació en Bulgaria, en una familia judía originaria de Ucrania. Forma parte de ese éxodo que desde el este cruza Europa hasta parar en Paris. Fue una de las primeras lectoras de Heidegger en Francia. Su análisis de La Ilíada deslumbró a Hanna Arendt. Un encuentro con Lev Shestov le cambió la vida. Bespaloff se asoma en Camus a la tragedia de la existencia humana. Su punto de partida es la condición del condenado a muerte: Mersault en El extranjero.
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